Nueve

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-¿Qué tal me queda este?

Le pregunto a mi hermana que está tumbada en mi cama, comiendo palomitas mientras me pruebo vestidos para ir al cumpleaños de Luke. Es mañana y no tengo ni idea de qué ponerme.

-Ese parece de los que se ponen mis compañeras de clase. - Me responde. Y me lo quito, porque no quiero parecer una niña de doce años. -¿Por qué no le quitas uno a la tita?
-Porque tampoco quiero aparentar cuarenta, Nic.

Me llaman. Cojo el teléfono mientras me desabrocho con dificultad la cremallera.

-Calum Hood, estoy desesperada. No tengo ropa de mujer.
-No soy Calum, Daniela.
-¿Luke?

Me extraña que me llame Luke, pero más que eso es la forma en la que lo dice.

-¿Pasa algo? -Prosigo.
-Me he dejado el movil en casa, llamo desde una cabina. Creo que desde la única que hay en todo Sydney. Necesitaba hablar con alguien.

"¿Y por qué conmigo?" Pasa por mi mente. Supongo que por lo mismo que me pasa a mi con él.

-Claro, dime.

Le hago un gesto a mi hermana para que me deje sola y, aunque pone los ojos en blanco, me obedece. Ahora estoy en ropa interior sentada en el suelo con el móvil en la oreja, intrigada.

-Me he ido de mi casa, estoy hasta los huevos de mi cumpleaños. No me apetece saber nada.

Suspiro.

-¿Angel?
-Sabía que tenía que hablar contigo.
-Mañana no verás a Angel si estás pensando en eso. No va a repetirse lo de mi cumpleaños. De hecho, tengo que decir que si lo hubiera planeado yo, jamás os habría invitado a los dos.

En mi cumpleaños estaban los dos bajo el mismo techo y, como era de esperar, había un ambiente muy, muy negro.

-No es eso. -Hace una pausa y escucho como mete un par de monedas en la cabina.- Es que me apetece desaparecer un rato. No sentir a nadie agobiándome, ¿me entiendes?

Hacía un par de días yo había dicho exactamente lo mismo. Quería dormirme y no despertar hasta que tuviese una vida nueva, esas fueron mis palabras.

-Perfectamente.
-Voy a estar bien, tengo un escondite. Pero por favor, no se lo digas a nadie, me buscarían.
-¿Pero qué hago? -Le digo confundida. Y oigo cómo se ríe un poco.
-No sé ni por qué te he llamado. Me estoy volviendo loco. -Sonrío. Me apetece abrazarlo. -Creo que tú y yo en otra vida éramos buenos amigos.
-¿Sí? ¿No he sido la única en sentir eso?
-Que va. -Maldigo a Angel por dejar a este chaval. - ¿Puedes decirle a Calum que estoy bien? El sabrá qué hacer. Y por favor, que no me busque.
-Tranquilo.
-Gracias. Nos vemos mañana.
-Ten cuidado.

Ya no está. Ojalá tuviese yo un "escondite" de vez en cuando. Suspiro, me pongo algo de ropa y llamo a Cal. Este es su saludo:

-Daniela Graham, problemas. Joder. ¡Puto estrés!

En clase de lengua siempre han dicho que no puede haber ninguna frase que no tenga un verbo. Ahora no sé si creérmelo. Eso que ha dicho no tiene ningún verbo y sin embargo, mucho sentido.

-Estoy llegando a tu casa, abre.

Cuelga y me doy cuenta de que no he dicho nada. Y de que viene para acá. Bajo las escaleras y me topo con mi tío.

-¿A dónde vas tan rápido?
-Viene Calum. -Señalo a la puerta.- Voy a abrir.
-¿Os podéis quedar con los niños? Tengo que ir a recoger a tu tía y son una lata.
-Sí, déjalos aquí.

Mi tío va escaleras arriba y yo las bajo del todo. Los gemelos están jugando en el salón. Abro la puerta y Calum está tras ella. Trae cara de pocos amigos y viene asfixiado, como si viniera corriendo.

-Estrés. -Repite.
-Hola, Calum. ¿Cómo estás?

Me hago a un lado y lo dejo pasar.

-Fatal.
-Déjame adivinar.-Cierro.- Luke. Desaparecido. Nadie sabe donde está.
-¿Cómo sabes eso? ¿Te lo ha dicho Angel?

Sacudo la cabeza.

-Luke está bien.

Me levanta una ceja y me mira extrañado.

-¡Hola, Calum!

Vienen los gemelos a aplastujarlo fuertemente, uno en cada pierna.

-Hola, granujas. -Les revuelve un poco el pelo.
-Estamos de niñeros. -Le digo, pellizcando la mejilla de Jamie.
-Mi papá- Comienza este- dice que os dejemos algo de intimidad. Pero yo no se lo que es eso.

Calum suelta una pequeña carcajada. Y yo me muerdo un poco el labio y me bajo a su altura.

-Lo que quiere decir es que os vayáis a jugar. Y no hagáis el loco. Calum y yo estaremos aquí.

Casi de inmediato salen corriendo por el pasillo. Siempre están corriendo, siempre. Mi tío se ha ido hace un momento y por fin Calum y yo estamos "solos".

-¿Como sabes lo de luke?
-He hablado con él. Pero no puedes decírselo a nadie. Me ha dicho que te diga que iba a estar bien, que lo único que quería era estar un rato solo.
-Menuda manera tiene este idiota de hacer las cosas. ¿Sabes como está su madre? Y Angel, desde que se ha enterado está que no cabe en sí.
-Quería estar solo.
-Este tío es gilipollas. ¿Y por qué te llama a ti?
-Porque no lo llamo gilipollas, supongo. No sé, me ha dicho que sabría que lo entendería. Y lo entiendo, la verdad. Estuve a cinco segundos de hacer lo mismo que él cuando me pasó lo del examen.

Calum y yo estamos tirados en el sofá comiendo palomitas dulces, las mismas que mi hermana estaba comiendo antes. Por cierto, no sé dónde está pero creo que está en casa. Pasa su mano por mis hombros y me coge un mechón de pelo, como siempre. Le doy un pequeño beso en la mejilla y me quedo ahí.

-Relájate. -Le digo- seguro que vuelve esta noche a casa. Es que se ha agobiado, ya está.
-¿Debería decírselo a Angel?
-Luke me ha dicho que te diga que iba a estar bien y que no lo busques. De Angel no me ha dicho nada.
-Ya, pues es la razón número uno.
-En serio. -le acaricio el muslo y le doy otro beso fugaz en el cuello. Y otro en el lóbulo de la oreja.

Me siento orgullosa cuando veo que cierra los ojos y traga saliva. Enlazo nuestros dedos y lo beso.

-¿Puedo hacerte una pregunta?
-Dispara.-Me contesta.
-¿Cuantas antes que yo?

Sin querer, estoy intentado hacer frases sin verbo. Calum abre mucho los ojos.

-No estoy orgulloso de mi pasado.

Me río. Sé que no tenía fama de santo cuando no estaba conmigo, pero no me importa. No me parece nada demasiado importante.

-No me voy a enfadar. Como mucho llamaré zorra a alguna que otra, poco más. Pero quiero saberlo.
-Tampoco son tantas. Ocho.
-Salaz.
-Lo siento. No me siento bien hablando de esto.
-Me da igual. Quiero saberlo, me merezco saberlo. ¿Algo que deba saber? No me mientas, te recuerdo que soy bruja.

Se ríe nervioso. Está sonrojado y apenas me mira a los ojos cuando habla.

-He hecho un trío.
-¿Con dos chicas?
-No.
-¿Con otro chico?
-Con una chica y con Dan. No me odies. -Se pone las manos en la cara.
-¿Bromeas? Menuda suertuda. ¿Un trio entre Dan y tú? ¿Dónde hay que firmar? -pretendo bromear, pero hasta yo me asusto de lo reales que parecen mis palabras.
-Eh, no te cueles. Contigo es diferente. Yo nunca te compartiría con nadie. Y menos con Dan.

Me río y lo beso. Tengo cosquillas en el estómago cuando estoy a su lado y pienso en la otra noche, en nuestra noche.

-Ojalá no estuvieran aquí mis primos.

Me mira juguetón a los ojos, con su media sonrisa y sus esferas negras. Tiene cara de decir algo interesante pero lo único que sale de su boca es:
-Salaz.

Dandelion - Calum HoodDonde viven las historias. Descúbrelo ahora