Octubre (Parte I)

3 0 0
                                    

Marcelo Valenzuela venia en metro de vuelta a su casa, había tenido una dura jornada de entrevistas laborales, de las cuales esperaba tener una oportunidad.

Iba sentado al lado de la ventana, escuchando música tranquilamente. Ya se completaba el mes desde que quedo sin trabajo y la monotonía de los días lo estaba sacando de quicio. Ayudaba a su mujer en la casa, preparaba almuerzo, limpiaba y salía a buscar trabajo. Lo mismo se repetía al día siguiente y al siguiente.

Le molestaba que sonara el teléfono y no fuera para él, las cuentas llegaban y el dinero del finiquito no seria para siempre. Su mujer comenzó a presionarlo, que buscara trabajo en otra cosa, solo por el momento.

No obstante, se negaba rotundamente a eso, trabajo muchos años en ese puesto administrativo y su orgullo le impedía bajar del escalón imaginario en el que se había colocado.

Miro a través de la ventana, a dos estaciones de la suya, vio a una Alison corriendo.

Sonrió, el clima ya estaba comenzando a ser más cálido por ende el cuerpo de su hija no sufría el frio del invierno.

Don Marcelo a veces consideraba que era un poco duro con su hija, la presionaba siempre un poco mas allá que los demás e incluso que a su hijo menor. La instaba a seguir y avanzar hacia cosas que ella nunca se habría atrevido a probar ella sola. Exitosamente siempre saliendo con buen pie.

Para Alison, su padre fue la persona que creyó en ella cuando todos los demás parecieron dudarlo. Incluso cuando dudaba ella misma. Don Marcelo era un personaje de sumo positivismo, quien veía solo victorias cuando el resto derrotas.

No obstante, la vida le jugo muchas malas pasadas, varias debidas a la ingenuidad de sus propias palabras, pero ahí estaba él, preso de una ceguera radiante, siempre mirando hacia arriba, hacia el cielo.

Trataba de concentrarse en la música que escuchaba y en sus pensamientos, su mente ideaba pequeñas listas donde iba tiqueando cada cosa que había realizado y dejaba en blanco las que no alcanzo a hacer.

El cielo nocturno estaba despejado, pero aún se podía sentir la temperatura baja.

Con un camino largo y recto Alison fijaba la vista en una meta invisible, cada vez corriéndola un poco mas a medida que avanzaba y parecía acabar. Muchas veces era un poco dura consigo misma.

- ¡Hola! -saludaron.

Alison dio un salto del susto, miro hacia un lado y se encontró a Elijah corriendo a su paso, sonriente.

-Me va a dar algo si sigues apareciendo así.

-Tranquila, un susto a ti no te matara.

- ¿Qué haces aquí?

Bajo su ritmo y comenzó a caminar junto con él, entablando una conversación.

- ¿Has viajado hasta aquí?

-No.-Tomo su mano. -Solo soy una ilusión desde un espejo.

Asió su mano hacia su cuerpo, este le atravesó.

-A veces creo que eres como un fantasma.

-Quizás, tal ves vengo a penar.

-Muy gracioso.

Guardo silencio.

- ¿Y que te trae esta noche de primero de Octubre? A correr no creo.

-Muchas cosas. -Asintió, contento. -La primera me apetecía verte y no podía esperar a que te durmieras.

Rin: El precio de la eternidadWhere stories live. Discover now