Alex C. - Primera Parte

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- Alex! Aaleex!! Entra al auto de una maldita vez!

- Si si, no te sulfures Nate.

- Vamos tío! Que no tenemos todo el día! Debemos estar a las 19 en el departamento para, mínimamente pegarnos una ducha, cambiarnos como un rayo y ponernos esos smokings que alquilaste sin siquiera probartelos.

- Vale vale, estaba apurado. Lo bueno es que le pasé mi número a la chica que me atendió. "Por cualquier cosa." Ya deja de ser tan obsesivo con los planes. Vas a envejecer rápido. jaja. 

Su risa natural y espontánea, era contagiosa. Nate rió con él. 

Los dos eran compañeros de la universidad y cursaban el 3er año de Medicina. Nate era un mandamaz, líder con suspicacia, serio pero divertido, siempre andaba planeandolo todo. Era un verdadero "pain in the ass" según Alex.

Ah, si. Alex. El famoso Alex C. Dueño de una sonrisa cautivadora, era el socio, el chico que nunca te dejaría solo en una broma o en algún momento incomodo . De estatura normal tirando a alto, 1.82m. Fornido, debido a su dedicación por el deporte. Bastante olvidadizo y despelotado.

Ambos eran buenos chicos. Todavía lo siguen siendo. Pero no nos adelantemos. 

18 de Diciembre de 2007 y estos muchachitos se preparaban para una velada de locos en el Tattersall de Palermo. El increíble salón de eventos que se había reconstruido en 1998 a cargo del arquitecto Jorge Bernstein, contaba con una entrada impactante, salones amplios y de techos altos, y dos hermosos jardines. 

Tenían la fiesta de fin de año que organizaba Lucy, compañera de Nate de las clases de Ingles en un instituto particular. Alex no la toleraba. Lucy era demasiado ostentosa, era la "niña caprichosa" de los Steiner. En realidad, era la única hija de la familia, ya que contaba con dos hermanos mayores, Oliver y Martín, y le seguía un hermano menor, Miguel, 2 años menor que ella, con el que se llevaba muy bien Alex.

Ese día Lucy les había invitado especialmente pues contaba con ellos para animar la fiesta, les había dado instrucciones específicas de cómo harían su entrada en el salón principal luego de que se haya servido el cocktail de bienvenida y se hayan descorchado cierta cantidad de champagnes y abierto licores de todo tipo. Estaba todo fríamente calculado. Nada podía fallar.

Pero mis amigos, ustedes saben que cuando uno dice: "Nada puede fallar"...

Si. Sospechan bien. Esperen. Vayamos a la previa. Nate y Alex ya estan llegando a su depto que compartían en la Av. Cordoba, esquina Pueyrredón. Un semi-piso de cinco habitaciones, cuatro dormitorios y una pieza de servicio, que también hacía las veces de "dormitorio"; una cocina independiente que conectaba el lavadero, un pequeño baño y el cuarto de servicio, con un living grande que contaba con dos sillones cama, un televisor de 50", un escritorio con su ordenador, y una biblioteca de 2 metros de alto por 4 de largo, amaban esa biblioteca, en realidad amaban cada parte de su "humilde hogar" como solían llamarle irónicamente.

Sonido de llaves que golpean contra la puerta de entrada.

- Fuerza hombre! Tienes que comer más proteínas Nate. Estas debilucho tío. Esa chica del otro día tenía razón, estas perdiendo el toque.

- Basta ya hermano! Dejate de pavadas y dame una mano con las bolsas! No puedo con todo! Tú solamente llevas... ALEX! No estas llevando nada! Espera a que abra esta puta puerta y te daré tu merecido!

- Jajaja. Ok. Ok. A ver. Dejame a mi. Ves. Tiras un poco para atras y empujas luego de dar la vuelta y... Voilá Mon Amour! Te dije tío! Estas falto de fuerza.

- Vete al diablo! jaja. Vete a duchar tu primero, mientras yo ordeno este desastre. Vaya desastre que hemos dejado Al. Esos brownies que preparaste estaban de la hostia!

MANUAL PARA PRINCESAS VAGASWhere stories live. Discover now