Capítulo 5: ''Pánico''

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·Narra Jason·

Eran las diez de la noche y no había nadie en casa, entré en el cuarto de Emily esperando encontrármela dormida o haciendo cualquier tontería de las suyas pero nada, así que me rendí y me acosté aburrido en el sofá.

Los chicos del equipo, estaban hablando por el grupo de Whatsapp de salir de fiesta esta noche. Como no, estos no se perdían ni una. Después en privado, mi mejor amigo James me preguntó si iba a ir, y me dijo que si yo iba él también. Así que para no hacerle un feo, y también porque estaba super aburrido, le dije que sí. Me arreglé, me puse unos jeans, una camisa blanca entallada una americana gris, dándome un aspecto más formal y para que mentir, sexy. 

Vino James en su coche a recogerme, y antes de bajar, me puse la colonia que solo me ponía cuando salía de fiesta. Era gracioso, porqué mis amigos y yo teníamos una teoría sobre ella. Pensaban que la colonia atraía a las chicas, así que también se compraron la misma. Lastima que no fuera la colonia...

Media hora después James y yo estábamos en la puerta de la discoteca, que estaba a tope. Ni siquiera se molestaron en pedirnos el carnet, no me lo pedían ni cuando tenía dieciséis.

Dentro, estaba todo lleno de gente, algunos apartados en los sofás, unos cuantos sentados en la barra o bailando sudorosos en la pista de baile, y otros, como en este caso nosotros, en el palco vip de la parte de arriba. Chollos de ser futbolistas de la ciudad. La discoteca estaba poco iluminada, pero habían muchísimas luces, y entre todas, destacaba la boca de discoteca que estaba en el techo, al centro de la pista.

-Chavales, estamos de suerte, esto esta lleno de pivones.-Murmuró uno más para él mismo que para nosotros, apostaría lo que fuera a que esta noche se llevaría a alguna a la cama. 

-Venga, vamos a bajar y a pedir algo a la barra.-Me dijo James, queriendo comenzar bien la fiesta.

Nos escabullimos entre la gente y le pedí al barman un gintonic. James se había quedado mirando como bobo a una chica que aparentaba ser menor de edad, tenía el pelo negro y los ojos azules, la verdad es que era guapa. Ella también lo miró y se ruborizó, entonces él se le acercó.

-Hola, ¿te invito a algo guapa?-Le dijo James sonriendo.

-No, no hace alta, pero gracias.-Le dijo tímida ella.-Muy amable.

-Que sí mujer, no me cuesta nada. ¿Y como te llamas?-Le preguntó James.

-Me llamo Maia, ¿y tu?

Me aleje de la parejita feliz, a ver si yo también encontraba a alguna chica que me gustara.

Entré en la pista de baile mezclándome entre la gente, y una chica que estaba muy buena se me acercó meneando las caderas y su cuerpo al ritmo de la música, era rubia y de ojos marrones, muy sexy. Le sonreí y me acerqué a ella.

Diez minutos después ya nos estábamos liando, yo tenía las manos en su culo y ella en mi nuca, apretándose contra mi, y mordisqueandome el cuello. Tampoco era de los que se liaba con cualquiera siempre, pero de vez en cuando, una alegría para el cuerpo no venía mal. Además, que cuando te hacen daño, pasas completamente de buscar algo serio, y te entretienes con cualquiera.

Entre la gente distinguí a una pelirroja bajita que bailaba muy pegada a un chico de pelo negro, la chica en cuestión me sonaba un montón, pensé por un momento que esa chica podría ser Emily, pero ella es menor de edad y en teoría no puede entrar en las discotecas, así que seguí con lo mío sin distraerme.

·Narra Emily·

Un chico muy guapo, de pelo negro, ojos grises, y un piercing en la ceja se me acercó mientras bailaba, ya llevaba dos vasos encima y estaba algo mareada, al contrario que mi amiga Maia que no había bebido nada y me había dejado abandonada bailando sola.

-Hola guapa, ¿como te llamas?.-dijo el chico con una gran sonrisa.

-¿Emily y tú?-Le pregunté yo también sonriente, yo sabía lo que iba a pasar ahora, y para eso había venido a la discoteca, para ligar un rato, que no venía nunca mal. Aunque tampoco iba a llegar muy lejos con él.

-Soy Raul, ¿sabes? te he visto desde hace rato, y me encantas.-Me susurró cogiéndome de la cintura, apretándose contra mi.

Suavemente, mientras bailábamos pegados, empezó a acariciar mi mejilla con sus labios, de forma atrayente, sin llegar a tocar mis labios. Sentí los típicos nervios que sientes cuando sabes que algo va a pasar, y la verdad, tenía ganas de que me besara. 

Así que me puse de puntillas y le di un piquito, sintiéndome atrevida. Él, contento me besó de forma más profunda, pegándose aún más a mi y pasando sus manos por mi cuerpo. La temperatura subió, pero me sentí agobiada y mareada del alcohol, así que lo separé.

-Lo siento, no me encuentro muy bien.-Le dije mirándolo a los ojos, sus pupilas estaban dilatadas y su semblante sonriente ya no estaba.-Mejor paramos.

-Venga ya, si se nota que te gusta, no seas perra.

Y me volvió a besar, esta vez a la fuerza, de forma brusca y cogiéndome de los brazos. No me creía lo que estaba pasando, si este chico me había encantado cuando lo había conocido. Intenté separarme de él, pero era mucho más fuerte que yo, así que literalmente me arrastró del brazo hacia la puerta de los baños, que tan solo estaba a pocos centímetros. No me dio tiempo a avisar a nadie ni pedir ayuda.

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Espero que os haya gustado y si es así pongáis un comentario con vuestra opinión ^.^

Besitos!!! :D

PD: el de la foto es Jason *-*

El chico que vive en mi casaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora