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Gaviotas que ensucian su propio nido

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© Illy Nes / Alfredo Molley 

© Prólogo de Jerónimo Saavedra 

© HMR, 2012. 

ISBN: 978-84-933033-5-8

2

GAVIOTAS 

QUE ENSUCIAN 

SU PROPIO NIDO

Illy Ness & Alfredo Molley

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Índice: 

Prólogo de Jerónimo Saavedra 

Epitafios para Carlos Alberto Biendicho 

Nota de los autores 

123456789101112131415-

Gays en el Ejército español 

Homosexuales en el Opus 

“Señorías, soy gay y tengo Sida...” 

En el PP con Aznar: desde las Azores a Moncloa 

“Majestad, los gays del partido...” 

Trillo y el outing del teniente coronel Silva 

En el punto de mira de los gays de Batasuna y ETA 

El secreto del secretario de Estado Miguel Ángel Cortés 

El cura Mantero y los tres obispos homosexuales 

“Discrepo de Ana Botella”. Dirigentes con familiares gays. 

El outing femenino del PP: Mercedes de la Merced, 

Loyola de Palacio, Luisa Fernanda Rudi y Rita Barberá 

Homófobos y “gayfriends” en Génova 13 

Los outing a Rajoy de Jiménez Losantos, Alfonso Guerra, 

revista Zero, Cruz y Raya, Maribolheras Precárias... 

Internet abre el armario del PP 

Epílogo

4

Carlos A. Biendicho, el defensor de la causa gay en el 

PP 

Morirse ha sido lo único discreto que ha hecho Carlos Alberto Biendicho en los últimos 20 

años. Ex capitán del Cuerpo de Armas de Ingenieros y ex seminarista, Biendicho ha sido un 

referente único de la lucha del movimiento LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales), a 

veces a pesar del propio movimiento. Su militancia como presidente de la autoproclamada 

Plataforma Popular Gay, (un partido que nunca reconoció un vínculo institucional con él) le hizo un 

personaje incómodo, y, por eso mismo, necesario. 

La web carlaantonelli.com recogía ayer esta descripción que él mismo había hecho de su 

condición de gay y seropositivo: "Mi madre me parió vago y maleante, después fui peligroso social, 

posteriormente fui presunto delincuente hasta 1986 (en el Ejército la homosexualidad fue delito 

hasta esa fecha), hasta 1992 tenía un trastorno psicofísico, aunque en 1988 ya me habían 

diagnosticado el VIH. Pero ante todo soy superviviente de la raza humana". 

Al final, un cáncer asociado al sida acabó con su vida el pasado 16 de noviembre, a los 55 

años, aunque hasta ayer la noticia no empezó a circular por los foros de activistas. En los últimos 

meses, Carlos Alberto narró con pelos y señales sus ingresos, sus recaídas, la quimioterapia, la 

atención que recibía. 

No era un alarde masoquista: se trataba de la muestra más extrema de su ejercicio de 

visibilidad, de su salida de todos los armarios (el de la homosexualidad, el del sida). Siempre con 

voluntad de construir. Porque para Carlos Alberto -polemista inagotable y activista insaciable- todo 

lo que le sucedía era motivo para emprender una nueva lucha. Si conocía a un gay exiliado por su 

condición, removía Roma con Santiago para conseguirle papeles; si se trataba de una persona con 

problemas mentales asociados al sida, no paraba hasta que los médicos se interesaban por él. Por 

eso a nadie le extrañó que su último proyecto fuera crear una asociación de personas con cánceres 

relacionados con la infección. 

La inercia pide que se diga "con la infección que él padecía", pero probablemente habría 

que decirlo al revés, que "la infección le padeció a él", porque nunca dejó que se apoderara de su 

vida. Como con más o menos paciencia le padecieron en el Partido Popular (no dudaba en acudir a 

Manuel Fraga, Ana Mato, Ana Pastor o Mariano Rajoy si la situación lo requería) o sus compañeros 

de activismo, que tenían que lidiar con su catarata de propuestas. 

Tampoco los periodistas nos libramos de su vehemencia, fuera para criticarnos o para 

alabarnos, para denunciar o amagar. Fueron famosas sus amenazas de sacar del armario a algunos 

prelados cuando estos se movilizaron para impedir que se aprobara la ley que permitía el 

matrimonio entre personas del mismo sexo, aunque luego prefiriera ser discreto. 

Cuesta borrar su móvil de la agenda. Porque hay algo seguro: a poco que pueda, Carlos 

todavía llamará para contar si por fin está en un lugar sin discriminación de ninguna clase. 

EMILIO DE BENITO (El País).

5

Un activista gay en el PP 

Fue un singular y apasionado militante por los derechos LGTB. Lo conocí en algunas noches (años 

atrás) del madrileño Chueca. Lo que llamaba la atención en este hombre delgado y peleón, era su sed de 

justicia y de libertad. Había sido seminarista y militar, pero la primera opción la dejó y de la segunda le

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