kirschteinakary
«La gente que me mira fija termina queriendo arreglar lo que no tiene remedio», me advirtió. Pero detrás de mi lente, yo no quería arreglar nada. Solo quería entender cómo hacía para mantener los ojos tan limpios en un mundo tan lleno de lodo.
En el circuito de freestyle del barrio, todos buscan una vía de escape. Algunos eligen el alcohol, otros el humo, y la mayoría, el ego de los aplausos. Pero a través del lente de mi cámara, Nota Roja es la única anomalía. Él no necesita anestesia para soportar el peso del mundo; sus ojos están dolorosamente limpios, cargando con una realidad que le aprieta el pecho pero que no logra corromperlo.
Yo solo estaba ahí para capturar el desarme de las competencias, no para rescatar a nadie. Él solo buscaba un minuto de silencio en medio del ruido de su vida. Ninguno de los dos buscaba enamorarse, y quizás por eso nos va a doler tanto intentar cruzar la distancia que nos separa. Porque cuando dos personas buenas se encuentran en el lugar más oscuro, aprender a cuidarse mutuamente puede convertirse en el incendio más lento y devastador de todos.