< Era 1934, cuando mi marido me dejó.
Sola.
La vida en la pradera era tan lóbrega, sin teléfono, y sin radio.
Sólo me dejó un ave grande y majestuosa con quien compartía mi pesar.
Un día de desasosiego le dije:
"Pajarito, tú eres libre. Podrías elevarte a grandes alturas, pero sigues aquí ¿Por qué?"
Y por lo visto mi cuestionamiento le afectó, porque esa tarde el pájaro se marchó, al igual que mi espíritu. >
  • Hawkins
  • JoinedMarch 14, 2016


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