-𝐋𝐨𝐯𝐞 𝐦𝐞-
Derry siempre ha sido un pueblo extraño...
Demasiado silencioso cuando debería ser ruidoso. Demasiado amable cuando debería ser indiferente.
Las calles parecen susurrar nombres que ya nadie recuerda, y veces, cuando el viento sopla entre los árboles, se siente como si la ciudad observase... como si esperara algo.
Megan Marlow, una niña que carga una historia que incluso Derry parece envidiar.
A los diez años, su vida se tiñó de rojo: el color de la defensa y del miedo...Dicen que mató a su padre con sus propias manos...Que lo hizo sin temblar.
Pero nadie vio lo que ella vio esa noche: los gritos de su madre, el olor del alcohol y la sangre, el miedo convertido en coraje.
No fue un acto de maldad...fue supervivencia,
solo que el pueblo nunca lo entendió.
Y en Derry, los secretos no se olvidan; se alimentan.
Hasta que un día, él apareció.-Theodore Uris- llegó como un rayo de luz que no pedía permiso para entrar.
Era diferente al resto: no la juzgaba, no la miraba con asco ni con pena...Él solo la veía.
Y por primera vez, Megan sintió que alguien la comprendía, que alguien podía salvarla de su propio infierno....
Pero en Derry, incluso el amor tiene un precio...Y los que intentan huir de su pasado... terminan siendo devorados por él.
Dicen que nadie sobrevive a Derry sin quebrarse un poco.
Dicen que todos aquí tenemos cicatrices que no se ven.
Y yo pensaba que eso era todo... hasta que Teddy Uris decidió ser la única excepción a mi miedo.
Teddy me cuidaba cuando las noches se volvían demasiado silenciosas.
Me tomaba la mano cuando el viento parecía susurrar mi nombre.
Él me enseñó que incluso en un pueblo maldito, todavía podía existir algo cálido, algo real.
Pero Derry no soporta lo que brilla.
Nos sigue, nos observa, nos persigue.
Y cada vez que Teddy me mira, siento que el pueblo entero quiere arrancármelo.
No sé si sobreviviremos a lo que acecha en las sombras.
Pero si Derry quiere llevarse a alguien...
tendrá que llevarnos a los dos...