Caminaron despacio hasta la feria, y allí tomaron un algodón de azúcar de fresa, y otros, unos helados de sabores variados. Eliana no quería gastar demasiado y Kinor compartió su algodón dulce con ella, también muy bien vestido y perfumado. La primera atracción seleccionada por todos fueron los carros de choque, asíque se escogieron las parejas y subieron a los cochecitos para divertirse: Dina y Abraham fueron juntos, Mara y Gabriel también, y por último Eliana y Kinor, que iban a por sus amigos para chocarles entre risas y risas al lado de una bella compañía.

Después de esa atracción en la que alguno había salido con algún moratón, se dirigieron a la noria, cada uno con su pareja, y dirección a ella, Nevin vio a su amor a lo lejos en compañía del mismo hombre que abrazó el último día en que la vio con su hermana Clara, y el mundo se le cayó a las suelas de los pies sin saber siquiera por qué había sentido algo tan fuerte por ella. Deseó acercarse a ella, saludarle ya que podía, sonreírle, hacerla a ella también sonreír, abrazarla, sentir que estaba a su lado aunque fuera solo como amigos...Pero no se atrevió a hacerlo, todo lo que deseaba hacer con ella ya lo estaba haciendo otro, y eso despertó en él, un tipo de furia y celos.

Kinor y Eliana se subieron a un vagón de color rojo pasión como el vestido de ella, y a lo lejos se dio cuenta de que Nevin observaba, asíque sin duda, saludó con la mano y él contestó a su saludo de la misma manera y sonriendo.

-Creí que te molestaba que ese chico andase detrás de ti.-dijo Kinor-

-¿Quién te lo ha dicho?

-Abraham. ¿Desde cuándo os habláis?

-Ayer me choqué contra él y mantuvimos una leve conversación. No fue nada del otro mundo pero sí fue suficiente para comprobar que no siente nada por mí.

-Y si no siente nada por ti, ¿qué hace mirando?

-Estará mirando lo que es la atracción. No le des más vueltas. Somos conocidos simplemente.

Kinor le sonrió y la abrazó mirando con disimulo a Nevin, un rival más, que vio en su rostro que le fastidiaba que andase con otro, y aunque a Eliana consiguiera engañarla respecto a sus sentimientos, Kinor no era estúpido y sabía que Nevin sentía algo por ella.

Al bajar de la noria, todos tenían ya la idea en mente de ir al baile y a que quedaba media hora. Kinor vio un puesto de bisutería y se dispersó del grupo sin que los demás excepto Eliana se dieran cuenta de su ausencia. Pasaron frente a Nevin y ella se paró para saludarle más tranquilamente a lo que sus amigos y amigas se quedaron con la boca abierta.

-¿Qué tal?.-preguntó ella-

-Bien, estoy esperando a un par de amigos que se han ido a buscar pareja para el baile.-contestó Nevin-

-¿Y tú no buscas?

-Bha, no me gusta mucho bailar. Yo soy más de ver bailar, ¿y tú?

-Yo me voy ya hacia allá. Estoy esperando a que aparezca Kinor, mi pareja de baile.

-Suerte. Estaré yo también asíque nos veremos allí.

Kinor aparece y delante de Nevin, le pone un anillo de color azul brillante. El pobre muchacho se quedó mudo ante la reacción de Kinor y al ver el brillo de sus ojos de su amada.

-Me voy Eliana, nos vemos.-se despidió Nevin-

-Claro, adiós Nevin.

Kinor al comprobar que hasta se sabían los nombres, se alteró un poco.

-¿También te sabes su nombre?.-preguntó Kinor-

-Bueno sí, se presentó y yo le di también el mío, ¿cuál es el problema?

-No, ninguno, ¿qué problema iba a tener?

Eliana sonrió, esa actitud un tanto celosa le gustó porque ahí demostró Kinor que Eliana sí le interesaba.

Llegaron al baile, era un recinto al aire libre con un escenario de color blanco donde una banda tocaba todo tipo de música y una chica rubia con un vestido negro cantaba al ritmo de las notas musicales. Las tres chicas andaban de pie esperando a que los chicos las sacaran a la pista a bailar.

Los primeros en salir fueron Mara y Gabriel, luego Dina y Abraham y por último, Kinor y Eliana. Bailaron una lenta y bonita balada cantada por la voz tan dulce de la cantante rubia.

Mientras bailaban, Nevin llegó con un par de amigos a la fiesta y al ver sus bocas casi pegadas, sintió ganas de correr hacia ellas y separarlas, quiso gritar a los cuatro vientos el nombre de aquella niña que con tan solo una sonrisa consiguió volverlo loco de amor, quiso llorar de rabia por aquel sentimiento extraño y fuerte que sentía hacia Eliana, pero un nudo asfixiante se le puso en la garganta impidiéndole casi hasta respirar.

La chica lo vio llegar y él volvió la cabeza intentando disimular que la miraba a cada instante...A cada segundo y menos mal que no se dio cuenta.

-Princesa, debo decirte algo.-dijo Kinor-

-Te escucho.

-Verás, me gustaste desde el primer momento en que te vi y buscaba el momento perfecto para decírtelo. Quiero ser más que tu amigo.

El brillo de los ojos de Eliana subieron cada vez más y ella solo se limitó a asentir, apenas tenía palabras. Kinor quiso besarla, pero había gente delante y ella se apartó, no era de muy buena educación besarse en público, asíque Kinor tomó su mano derecha para llevársela a un sitio donde nadie los viera mientras que con la otra mano libre le cruzaba los dedos a Dina para darle la noticia y su amigo sonrió de alegría.

En un callejón, la apoyó suavemente a la pared, se acercó a su boca despacio y al fin la besó. Eliana sintió morirse de nervios, el corazón le iba a mil por hora, en el estómago le invadían miles de mariposas que no le dejaban respirar. Eliana no quería separarse de Kinor, le había gustado tanto que tenía adicción de permanecer a su lado a cada milésima de segundo.

Tras el beso, se dieron un abrazo y volvieron al baile. Nevin los vio salir del callejón y quiso rendirse ya del todo, maldijo no haber llegado antes a su vida. Se acercó a sus amigos un poco incómodo por la situación que estaba viviendo y pidió por favor que se fueran de allí, que se encontraba mal.

-¿Qué te pasa?.-le preguntó el más alto de ojos verdes y pelo negro-

-Nada Markus, el solo que me he mareado y prefiero irme a casa.

-¿Y por qué miras tanto hacia allá?

Markus observó lo que Nevin podía estar mirando y sus ojos le llevaron a ver a Eliana bailando con Kinor muy feliz.

-Es por esa chica, ¿verdad? Llevas un tiempo en el que quieres estar solo todo el día, apenas hablas como antes, estás... estás...muy raro.-contestó Markus-

-Sí, es por esa chica. No sé qué me sucede pero me gusta mucho desde el día en que la vi por primera vez pasando delante de mí con esa sonrisa...y su voz... ¡qué voz..!

-¿Has hablado con ella?

-Sí, nos chocamos, pero fue porque yo provoqué ese choque. Ella estaba viniendo a mí de espaldas, y entonces aproveché y cuando se fue a dar la vuelta la choqué tirando mis cartas al suelo. Es tan bonita que su belleza me arranca el corazón del pecho.

-¿Y esa mujer siente lo mismo?

-¿No la ves? Está enamorada de ese imbécil.

-Hablas de él como si lo conocieras.

-Y lo conozco. No me hace falta entablar una conversación para saber que se está aprovechando de ella.

-¿Cómo sabes tú eso?

-Simplemente lo sé, quédate con eso.

-Pues lucha por ella.

-No. Ella ya ha elegido.

Nevin no habló más del tema, se limitó a mirar a su dama una última vez esa noche y se fue a su casa solo, sin compañía de sus amigos Karl y Markus; que se quedaron en el baile bailando con sus parejas correspondientes.

Los barracones de Auschwitz (Editorial Dreamers) ¡Lee esta historia GRATIS!