eighteen.

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La noche era fría para ambos, pero no solitaria, la casa de Almendra estaba cada vez más cerca y ella temía que ese pequeño viaje junto a aquel chico punk se acabara.

La situación comenzó a darle un repentino ataque de ansiedad y froto su mano libre en los hoyos de su jean roto, mientras que con la otra apretaba la mano de Ashton.

"¿Tienes frío?" preguntó al notar su ansiedad.

"No." solo no quiero que esto se acabe así como empezó, de la nada.

Él asintió, de alguna manera extrañaba tener un encendedor entre sus dedos, pero mientras Almendra estuviera sosteniendo su mano, sabía que no lo necesitaría hasta que ella lo soltara.

Ese era el problema, no quería dejarla ir.

Caminaron una calle más y Ashton la jalo a una pequeña tienda de golosinas nocturna.

"¿Ahora qué?" río ella, Ashton no dejaba de sorprenderla.

"Ahora necesitamos más oreos." dijo él besando su frente.

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