7| Club Dancer.

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Cap. 7| Club Dancer.

Me miro frente al espejo de cuerpo completo, llevaba tiempo sin arreglarme para salir y más tiempo sin salir con alguien a solas.

«¿Y si es una cita y no estoy enterada?»

Ay Alma, deja de pensar boberias, es obvio que es en plan modo tu amigo confianzudo el psicólogo.

No sé ni para qué acepté, mejor me hubiese quedado viendo novelas turcas que le gustaban a mi mamá y comiendo snacks.

Estoy a punto de sacarme los zapatos para quedarme y luego llamar a Abraham para inventar le alguna excusa, pero una bocina de auto suena dándome a entender que ya está aquí.

Suspiro mientras tomo mi bolso y mi celular.

Cuando llamé a mi tía para decirle que iba a salir con un amigo dio exclamaciones de felicidad, la verdad es que esto no se ve en mí todos los días, sólo espero que sea una salida buena.

Al abrir la puerta lo veo parado frente al porche.

—Hola—me sonríe.

—Hola—murmuro.

Se acerca a mí.

—Déjame decirte que te vez de infarto—toma mi mano para darme un giro.

Río.

—Tú también te ves guapo—digo.

—No me veo, estoy.—dice y me guiña el ojo.

—Cuanta modestia en una sola persona—digo con sarcasmo. Él ríe.

—Vamos—me guía hacía el auto.

Me abre la puerta y entro. No termino de acomodarme cuando un hola casi me hace saltar por la ventana del susto.

—¡Lo lamento!—dice una chica de cabello negro y ojos color aceituna—No quise asustarte.

A su lado está un chico de cabello castaño y ojos como los de Abraham, verde azulado.

—No nos dijiste que tu novia era una preciosidad de ángel, Killiam—dice el chico.

—No es mi novio—digo.

«Ya quisieras a tremendo bizcocho»

—Ignoralos Alma—dice Abraham.

—Que maleducado eres—dice la chica, Abraham enciende el auto mientras rueda los ojos.

—Mucho gusto, soy Aaron Moore—se presenta el chico.

—Melody Moore—dice la chica sonriéndome.

—Soy Alma Kendrick—digo—¿Son los hermanos de Abraham, no?

—Así es—responde Abraham—¿Y me has estado googleando?—pregunta con una sonrisa divertida.

«Obvio» pienso.

—No, sólo lo supuse por sus apellidos—sin embargo, esto es lo que digo.

—Claro, claro—dice él aún sin borrar la sonrisa.

Frunzo el ceño.

—No miento—digo.

—Claro, clarisimo—dice él.

—¡Abraham!—exclamo—realmente no se te puede ni ver cuando te pones en modo insoportable.—digo y giro a ver por la ventanilla.

—Ni me digas—dice Melody.

—¿Por qué lo llamas Abraham y no Killiam?—indaga Aaron—No es muy común que lo llamen por su segundo nombre.

De su psicólogo a su novio © [#2] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora