Las razones por las que una mujer no tiene un hijo, suelen ser muchas, sin embargo creo que las principales son 3:

Uno. No tiene los recursos para mantenerlo.

Dos. Se es demasiado joven para tener esa responsabilidad.

Tres. No se tiene una pareja, de acuerdo esa razón hoy en día es irrelevante. Cualquier tipo te puede hacer el favor y no solo eso, una clínica también lo puede hacer.

¿Por qué no he tenido un hijo, yo? De las razones, la primera de ellas no aplica en mí, mi trabajo me permite llevar una vida cómoda y con lujos, soy una importante reportera así que eso no aplica. La segunda, estoy por cumplir mis 30, no soy ninguna niña. Entonces ¿Cuál es el problema?

― ¡Qué lindo! ―Dije forzando una sonrisa. ¡Maldito mocoso! Acabas de arruinar mi vestido. Un pequeño de no más de 3 años, acababa de estampar su paleta en mis faldas.

― ¡Lo siento! ―Se disculpó su madre intentando limpiarme. Pero me aparte, solo empeoraría las cosas.

―No hay problema.

― ¿No pudiste tardarte más? ―Reproche a mi amiga.

―Había mucha gente ―Me había pedido qué la acompañara a una revisión médica― ¿Todo bien? ¿Qué paso?

―La tintorería saldrá cara ―Dije señalando la mancha sobre la tela de mi vestido.

―Eso puede quitarse.

―No la toques. Solo la esparcirás más. Así que olvídalo.

― ¡Ash! Alinee.

―Mejor vámonos.

― ¡Hola! ―Conocía esa voz molesta. ¡Genial! Ahí estaba la bruja de Brit con su pequeño hijo. Ella era una vieja compañera de trabajo, la cual había dejado el medio para casarse y convertirse en ama de casa.

―Hola ―Conteste fingiendo una sonrisa. Intentado parecer emocionada de verla, aunque en lo único que podía pensar era en mi vestido.

― ¿Qué hacen aquí? ―Pregunto mirándonos a las dos.

―Es un lugar público ―Conteste. ¿Acaso uno ya no podía ir a consulta médica? Me amiga me dio un codazo.

―Vine a una revisión médica ―Intervino ella.

―Ya veo que sigues siendo la misma, Alinee ―Dijo mirándome. Había olvidado lo mal que me caía.

―Veo que tu no ―Conteste. Ahora su piel se veía más vieja y su ropa tenia manchas de comida por todos lados. ¡Horror!

―Pues claro que no, ahora soy madre ―Contesto con orgullo. Desde mi punto de vista, eso no era para sentirse orgullosa. Menos cuando tu aspecto se deterioraba tanto.

―Tu bebe esta enorme y muy lindo ―Comento mi amiga, intentando disipar la tensión del momento.

―Pero tiene un ojo mal ―Susurre al analizar al pequeño. Ambas me miraron como si hubiera cometido un pecado capital.

―Tenemos que irnos. Nos vemos luego ―Grito mi amiga, mientras me arrastraba a la salida― ¿Esas loca? ¿Cómo se te ocurre decir algo así?

―Es la verdad ―Dije encogiéndome de hombros. Además de que ella tenía la culpa por intentar presumir a su hijo.

― ¡Ashh! Pues aunque sea verdad no debes decir esas cosas.

―Entonces tú tampoco deberías decir que es bonito, cuando no lo es.

―No se trata de eso. El niño no tiene la culpa de tener ese problema.

―Pues el no, pero ella si, por no elegir mejor al padre de su hijo. Así que no es mi culpa.

―De verdad que no se puede contigo. Ya quiero ver cuando tengas a tu hijo y si llega a salir con algún problema.

―Gracias amiga, pero no, escogeré muy bien al padre. No traeré a este mundo niños poco agraciados.

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