Capitulo sesenta y tres

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Jack Johnson's POV

— Jack, si me caigo te arranco la cabeza. —solté una carcajada ante las palabras de Becca mientras esta se ajustaba la venda sobre sus ojos con una mano y mantenía la otra firmemente entrelazada con la mía; miedo a caerse, supongo.

Llevaba tanto tiempo queriendo pedirle salir a Becca que perdí la cuenta de los días y cuando Jack G me contó la conversación entre Ana, Taylor y ella sobre mí supe que era el momento.

Problema, ¿dónde llevarla?

Nada demasiado cursi o demasiado estirado como un restaurante de lujo, no es lo suyo para una primera cita y menos con alguien tan poco habitual como ella.

Yo se que se aburriría en un restaurante de esos, y yo también.

Nada demasiado informal o casual como ir al cine, quería que se notara que me importaba lo suficiente como para no llevarla a cualquier sitio.

Tenía que recordarlo siempre, porque yo lo haría.

Nada demasiado preparado como un picnic porque la ley de Murphy solía hacerse presente en todas y cada una de mis citas; todo lo que puede pasar, pasará. Y mil cosas podían arruinar ese día, cosa que no podía permitirme.

Era la oportunidad de dar un paso con Becca y no podía desperdiciarla, me gustaba demasiado para hacerlo.

— ¿Eso ha sido un elefante? —preguntó girándose de golpe en dirección al sonido que el viento había arrastrado desde la distancia.

— Puede. —conteste mordiéndome la lengua para no reirme de ella; se veía tan desorientada.

— No te rías de mi, Johnson. —advirtió seria aunque una media sonrisa delataba que en realidad ella quería reirse tanto como yo.— ¿Queda mucho? Porque no aguantaré mucho más con los ojos vendados. La próxima vez no le pidas una bandana a Taylor, apesta a su colonia. —se burlo y dejamos escapar unas risas— En serio, quiero quitarme esto de la cara ya. —se quejó curvando su labio inferior a modo de protesta; yo sonreí.

Es adorable sin intentarlo.

— Ya casi estamos. —la animé dando otro leve tirón de su brazo para cambiar de continente.

Asia.

Por lo menos, un pequeño trocito de esta a nuestro alrededor.

— ¿No me puedes decir dónde estamos? —se quejó andando aún a ciegas

— No. —me negué divertido— ¿En serio no te lo imaginas ya? Pensaba que eras más lista, Rebecca. —me burlé y ella me fulminó con la mirada a través de la bandana que cubria sus ojos a modo de venda.

— Llámame Rebecca otra vez y te quedas solo en nuestra primera cita. —me amenazó; yo por si acaso, no lo volví a hacer.— Sí, me lo imagino, pero si tengo razón es demasiado perfecto y me voy a morir de amor. —contestó, seguido de un suspiro nervioso.

Ojalá haya acertado.

— Ya estamos. —anuncié frenándola frente al enorme recinto, nervioso.

Me posicioné detrás de ella y llevé mis manos algo temblorosas por los nervios a sus ojos, deslizando la venda despacio provocando que ella se agitara nerviosa.

Hasta que la quité del todo.

Esperé algún tipo de reacción por su parte.

Esperé.

Pero solo obtuve silencio.

Mierda, ya la he fastidiado.

— Yo... —no pude continuar con mi intento de disculpa cuando ella habló. Por fín.

El Clan Imbécil |Magcon Boys| EDITANDO¡Lee esta historia GRATIS!