Haciendo algo por ti

97 16 0

Después de arreglarme, colocandome un jean negro, junto con una blusa amplia color avano, y unas VANS negras, bajo las escaleras y me dirijo a casa de Dany. Una vez que camino las únicas cuadras que me separan de el, llego hasta la entrada de la casa del mismo, hermosa, de color blanco y baldosa curuba, con un jardín hermoso y sus dos plantas hacen ver la casa de una manera muy preciosa, su madre debe de tener un gusto muy elegante. Entonces toco dos veces la puerta esperando mientras observo un gnomo que se encuentra al lado del buzón del correo.

Un minuto después, Dalilah abre la puerta. Sus notables ojeras delatan su estado bajo de animo, haciendo valer lo que dijo respecto a que no pudo dormir.

_Pasa_ Sonríe débilmente, yo acenti aun mas nerviosa que antes, y al entrar admiré una vez más la hermosa casa adornada modernamente y con un permanente y fuerte olor a vainilla. Dalilah me guía hasta el cuarto de Daniel en la segunda planta y era cierto, la puerta estaba cerrada, tenia seguro.

_Ayer se encerró_susurro mirándome y luego a su puerta_no se porqué no me habla_ decia con tristeza, al verla así me conmovi un poco y pensé, recordé cuando entraba a las escondidas al cuarto de Adrianna para tomar algo, ese método nunca falla y Hoy no podría ser la excepción.

_Hey, ¿tienes una de esas pinzas negras para el cabello?_ motive para calmarla.

Ella pensó un momento y asintió, fue para su cuarto y al momento regreso con una de ellas. Modifique la forma de la pinza, la metí en la chapa, hice unos movimientos y por fín, la puerta había abierto.

_Muy bien, miralo, esta bien, esta durmiendo_ introduje mientras lo observaba dormir.

_Nunca le había sucedido algo así... ¿Realmente duerme?_ Cuestionó dudosa desde el marco de la puerta.

_si, mira como respira_ sonreí, su ropa blanca estaba en el suelo, estaba manchada de sangre, su cuarto estaba ordenado, y el solo dormía boca arriba, con su sabana negra que le cubría hasta el abdomen.

_Descansa, debes dormir bien Dalilah, yo me encargo de tu hermano_ acaricie su cabello.

_Esta bien, ¿quieres comer algo?_ cuestiono bostezando.

_No, gracias_ respondi, ella asintió, me abrazo y por ende se fue a su cuarto. Esa, era la hermanita de la que tanto me hablaba Daniel, ya veo porque me resulto tan duro creer que era ella. Antes de que entrara ella a su cuarto alce la voz y pregunté.

_ ¿por que me llamaste a mi y no a otra amiga de Daniel?_

Me miro, y respondió...

_El me habla muy bien de ti_ 

Sonrio y entró, no pude evitar soltar una sonrisa involuntariamente, entonces cerre la puerta y entre al cuarto. Este estaba muy organizado, habían imágenes de arquitectura junto con dibujos y diseños en toda la pared del fondo. No era difícil saber a que quería dedicarse en algún futuro, y eso que ama la Química, que hermosa mezcla.

Después de observar el sitio, levante la ropa ensangrentada y la envolvi, colocandola cerca del cesto de la ropa sucia dejándole a el la decisión final para las prendas, organice un poco el escritorio que estaba del lado izquierdo de la cama, y los elementos que en el habían, unos libros, la gran lámpara, revistas gracias a Dios normales, y una foto mía entre un gran pliego de papel blanco. Hermoso.

_Que es lo que te ha sucedido, por qué de repente estas así, tan...golpeado, tu no eres hombre de peleas, debes mejorarte y pensar más en tu hermana, tu que estas con ella y debes cuidarla como un padre, yo se que debe ser duro Daniel, pero ella te necesita _ 

Susurré acariciando lentamente su rostro, estaba golpeado, su boca y parte de su rostro derecho, aun no entendía que rayos podría haber pasado. Realmente me empezaba a sentir mal por el, me dolía verlo así. El silencio en la casa era irrompible, culmine entonces acariciando su cabello y levemente su rostro, que mas de niño era de todo un hombre, correcto y maduro.

El instinto de orden me había golpeado, pues me fije por un momento en su baño, de lejos veía que estaba muy desorganizado, pero muy, así que lentamente me paré y antes de irme, me había propuesto dejarle todo organizado, ahora que estaba golpeado no podía hacer nada. Entré al baño y empecé a limpiar las manchas de sangre con papel higiénico mojado el espejo, era algo tenebroso. También entre en la ducha la cual no se salvaba de estar igual, y también la limpie con el agua de la regadera.

Encendí un aromatizante eléctrico que después de haberlo conectado libero un intenso y delicioso olor a mora por todo el baño, el cual era de baldosa negra en su mayoría. Limpie el lavamanos y por ultimo acomode los implementos de aseo. Todo lo hice muy callada, con la puerta del baño cerrada para no hacer mucho ruido, sin embargo antes de casi culminar mi actividad, salgo a ver por ultima vez su cara dormida, asomo mi cabeza como un avestruz en dirección a su cuarto pero que sorpresa, no estaba sobre la cama como lo dejé.

Por la fiesta de Neón ©Read this story for FREE!