Cuando aún estaba inconsciente, tuve un extraño sueño, era como si mis recuerdos viajaran a otra dimensión intentando derrocar mi fatídica batalla sangrienta.

Aquella utopía reveladora se tornó bastante misteriosa, pues me encontraba en una especie de bosque muy frondoso donde los árboles tenían las hojas completamente anaranjadas y el tallo de color azúl-eléctrico.

-¿En dónde estoy?, ¿Qué lugar es éste?- (me pregunté a mí misma, mientras quedé boquiabierta a raíz de la impresionante belleza de aquel casi quimérico paraje)

No tardé mucho tiempo en darme cuenta que me hallaba recostada al filo de un gigantesco acantilado por donde solamente visualicé una densa capa de niebla albina que brotaba desde las profundidades, parecía que el abismo estuviese derrochando todo el vapor encerrado en las entrañas de la Tierra. Allí dentro se oían lamentos desgarradores y un sinfin de avistamientos espeluznantes similares a fantasmas y ánimas penantes que imploraban la misericordia de Dios.

Además recuerdo con total claridad, el intenso color rosa-salmón que tomó el cielo, era bastante vistozo e inquietante que, ¡hasta me imaginé estar habitando el mismísimo inframundo!.

Por otra parte, las nubes poseían una gama de colores que iban desde el morado hasta un color escarlata, producto del suelo ferruginoso de aquel enigmático sitio.

-¡Sea Usted Bienvenida!- (escuché gritar a un hombre desde lejos)

Equivé la cabeza para ambos lados tratando de buscar al emisor. Pero por más que indagé, no logré encontrar absolutamente nada.

-¿Quién es usted?, ¿Qué lugar es éste?, ¿Por qué razón no puedo recobrar la consciencia?- (inquirí bastante asustada cuando la transpiración emergió desde mis poros cutáneos)

Súbitamente un impetuoso vendaval comenzó a soplar, al tiempo que la bóveda celeste se volvió oscura e inquebrantable, como si estuviese anticipando una catástrofe.

-Aún no es tiempo para confesarte quién soy...- (expresó nuevamente aquella voz)-- Únicamente puedo decir que te encuentras en el «Purgatorio»- (aseveró)

Instantáneamente quedé petrificada y confundida luego de captar la sorpresiva respuesta. ¡No tenía la menor idea de lo que estaba ocurriendo!. Todo ésto era una locura, por más que intenté asimilar mis pensamientos, no alcancé a distinguir la verdad.

¿Se trataba solo de un sueño?, o peor aún, ¿De la más cruda realidad?.

-Por favor dígame, ¡¿qué es un maldito Purgatorio!?. ¡Ésto debe ser una pesadilla y tengo que despertar lo antes posible, mi madre me necesita y Jeffrey también!- (vociferé perdiendo los estribos, mientras azotaba mi rostro contra la palma de mi mano)

-¡Preste atención!...- (dijo la voz dulcemente)-- Tú no estás en un sueño, por más que intentes despertar nunca lo harás, pues has muerto y ahora debes luchar para expiar tus pecados e ingresar al Paraíso, de lo contrario, irás al Infierno a sufrir por toda la eternidad.- (finalizó justo cuando una hermosa pluma blanca cayó desde los cielos y se posó junto a mi pecho)

A consecuencia de la asombrosa impresión, retrocedí algunos pasos hacia los confines del acantilado donde el calor era indescriptible.

-¿Mu-muerta?- (tartamudeé descolocada)-- ¡No, no, no, todo ésto es falso!. Lo último que recuerdo fue el tremendo golpe que me dió Slender con un pedazo de madera y luego todo a mi alrededor se nubló por completo...- (respondí con un nudo en la garganta)

-Lo siento mucho, niña mía...- (contestó)-- Nunca más regresarás a la Tierra. Tu has llegado aquí porque tu alma se ha desprendido de tu cuerpo para siempre.- (concluyó)

Acto seguido, en las alturas visualicé como una columna de luces fluorescentes comenzaron a descender hacia el campo abierto. Al instante todos los vellos de mi cuerpo (incluyendo las pequeñas hebras de mi cabello) se erizaron al contacto con aquella portentosa luz celestial por donde se moldeaba la silueta de un Ser muy similar a una especie de "Arcángel divino", o quizás, "Extraterrestre".

-¡No temáis, niña mía!, tu corazón noble te conducirá hacia mí. ¡Acércate lentamente, dejad libre a tus pies!.- (anunció el extraño Ser resplandeciente, a la par que una enorme plenitud invadió todo mi cuerpo, dejándome sumamente gozosa)

Por mera intuición junté los párpados, protegiendo mis retinas de los incandescentes fulgores. Entretanto dejé escapar una lágrima de desilusión, pues ahora fallecida no podré rescatar a mis seres amados.

Al instante, un exorbitante sentimiento de dolor hizo que comenzara a llorar, después de todo nunca sería feliz junto a Jeffrey.

-¿Qué pasará conmigo ahora?- (pregunté)

El increíble Ser extendió un par de enormes alas con plumas hechas de oro y plata en estado puro. Aquellos plumajes refulgian al unísono de los rayos solares que herían los ojos con tan solo mirarlo. ¡Era simplemente fabuloso!.

-Deberás expiar todos tus pecados para acceder al Reino de Dios.- (respondió con el tono armonioso de su voz)

Luego tomó de mi mano con mucha fuerza, y luego todo desapareció, con un abrir y cerrar de ojos.

Jeff, mi peor pesadilla©¡Lee esta historia GRATIS!