(Último capítulo narrado por Jane)

Allí estaba yo, acorralada entre las funestas garras de la maldad y atestada por el sentimiento más incontenible del mundo: «El dolor que deja una muerte».

Casi inmediatamente, una desmesurable cantidad de agua se iba desperdiciando poco a poco, a causa del llanto incesante que surgió desde mis cuencas oculares, sumamente exhaustas de tanto sufrimiento reprimido. ¿¡Qué más me queda hacer en éste mundo cruel!?, pues ahora mi mayor ilusión ha muerto, ¡mi dulce y pequeña hija ha partido para nunca más regresar!, ella era el motor principal de mi vida que me impulsaba a continuar respirando día tras día.

-Tus lágrimas no harán que la estúpida de Nicky vuelva del "más allá"...- (dijo una maléfica voz femenina, que se escuchó desde lejos)

Sin pronunciar palabra alguna, Slender se hizo a un lado para dejar el camino libre a una misteriosa silueta, muy esbelta y oscura que se hallaba detrás suyo.

Rápidamente encorvé la cabeza con dirección a la extraña y nueva «visita infernal» que heló el ambiente con solo hablar. Fue allí, cuando mi retinas grabaron la imagen demoníaca de una mujer bastante atractiva, de piel tan blanca como la nieve y de labios tan rojos como la mismísima sangre.

-¿Quién eres tú?- (pregunté completamente desganada)

La extraña mujer comenzó a caminar hacia mí con pasos gráciles y sofisticados. Mientras que una especie de escalofrío, congeló la sangre de mis venas.

-¡Pobre idiota!. ¿No sabes quién soy?- (dijo ella, cuando se echó a reír con descaro)

En ningún momento aparté la vista de ella, tratando de descubrir su verdadera identidad oculta tras una misteriosa máscara.

-¡Eres una vieja estúpida!- (gritó enfurecida justo cuando me jaló del cabello)--¡Soy la única y verdadera dueña de Jeffrey!- (añadió, a la par que esputó sobre mis mejillas)

¡Mi corazón comenzó a palpitar con tanta velocidad que parecía salirse de mi pecho!. ¡El temor que sentía era tan enorme, que hasta me oriné en los pantalones!. Aquella endemoniada mujer proyectaba mucho miedo y escalofrío con el simple hecho de mirarla.

-Está bien, me presentaré...- (expresó, mientras cruzó sus brazos)-- Mi nombre es Jane Arkensaw, más conocida como «Jane The Killer». Soy la ùnica novia, esposa y dueña de Jeffrey Woods, ¡el asesino más despiadado de todos los tiempos!.

-¿Asesino...?- (la interrumpí, cuando el miedo se apoderó de mi cuerpo)

Ella se dirigió rumbo a Slender, para luego ofrecerle una sonrisa pícara cargada de morbo y complicidad.

-¡Vieja estúpida!, ¿me deja confesarle un secreto.- (susurró)-- ¡Soy la autora principal de éste crimen!. ¡Oh, sí!, soy la creadora de todo éste plan, donde el objetivo era aniquilar a la mierda trepadora de Nicky, y por ende, dejarme el camino libre con Jeffrey.- (sonrió con frivolidad)

-¡Maldita bruja!-(vociferé totalmente atormentada por el profundo dolor anidado en mi alma)

Sin expresar una sola palabra, comencé a llorar, entretanto mis lágrimas se volvieron sangre.

-¡Gracias por el cumplido!- (expresó, arrojando una serie de carcajadas)-- ¡Fue tan fácil matar a esa zorra!. Y gran parte de éste plan se lo debo a Slender, ¡mi fiel amante carnal y cómplice en secreto!.- (añadió)

Súbitamente dirigí la mirada hacia la repugnante figura de Slender que solo gimió de placer al roce con los dedos de Jane que le acarició el bulto del pantalón.

-¡Los odio!, son un par de energúmenos.- (pensé cerrando los ojos)

Instantáneamente comencé a oír los duros escos que produjeron sus tacones al acercarse.

-Ahora que ya sabes todos mis secretos, deberás morir para que no haya testigos. ¡Lo tengo todo bajo control!. Yo me encargaré de informar a las autoridades policiales sobre el incendio de ésta propiedad. ¡Ya me imagino las noticias de los periódicos locales!, con el título: «FEROZ INCENDIO ACABA CON LA VIDA DE DOS PERSONAS»...- (finalizó cuando enarcó una ceja)

Era evidente que mi final había llegado en manos de Jane Arkensaw, ¡la amante perversa de Jeffrey Woods y eterna rival de Nicky!.

-¡No me importa morir, maldita bruja!. ¡De todos modos nunca serás feliz con nadie!, ¿Y sabes por qué?- (grité con las últimas provisiones de oxígeno en mis pulmones)--¡Porque el corazón de Jeffrey está perdidamente enamorado de mi difunta hija!.

Jane me fulminó con la vileza de su mirada, entretanto me propinó una dura bofetada.

-¡Cállate pedazo de aborto!. Mi futuro con Jeffrey está asegurado. ¡Él me pertenece!, y más ahora que ha muerto la maldita trepadora de su «bastarda»- (irrumpió en odio, a la par que me arrojó al fuego ferviente de la chimenea)

Empecé a gritar de dolor, producto de las quemaduras que desgarraron lentamente la piel de mi cuerpo. Hasta que imprevistamente, la resonancia de los latidos de mi corazón dejaron de oírse...

Fue en ese preciso instante, cuando sucumbí ante las redes de la agonizante y obscura muerte.

Jeff, mi peor pesadilla©¡Lee esta historia GRATIS!