• Allí estaba yo, acorralada entre las garras funestas del maligno y atestada por un sentimiento desgarrador. En tanto que una inagotable cantidad de agua se había desperdiciado por causa del llanto incesante que surgió desde mis cuencas oculares, sumamente exhaustas de tanto sufrimiento reprimido.
¿Qué más podría hacer?. Ahora mi mayor ilusión ha muerto, mi dulce y pequeña hija se ha ido para nunca más regresar. Ella fue la propulsora de mi vida; artífice de mis proyectos futuros y dueña de mis días felices.

- Tus lágrimas no harán que la basura vuelva del más allá - dijo una maléfica voz femenina desde lejos.

Sin pronunciar palabra alguna, Slenderman se hizo a un lado para dejar el camino libre a una misteriosa silueta, muy esbelta y oscura que se hallaba detrás suyo.

Rápidamente encorvé la cabeza con dirección a la extraña mujer que congeló el ambiente con tan sólo un mínimo respiro.
Fue allí, cuando mi retinas grabaron su imagen demoníaca bastante atractiva con la tez exageradamente blanca y los labios tan rojos como la propia sangre.

- ¿Quién eres tú? - pregunté desganada.

La extraña mujer caminó hacia mí con pasos gráciles y sofisticados, mientras que una especie de escalofríos llegó inclusive a cristalizar mis transpiración.

- ¡Pobre idiota!. ¿No sabes quién soy? - preguntó, cuando se echó a reír con descaro.

En ningún momento aparté la vista, tratando de descubrir su verdadera identidad, ingeniosamente oculta tras una misteriosa máscara.

- ¡Eres una vieja estúpida! - gritó enfurecida justo cuando me jaló del cabello - ¡Soy la única y auténtica dueña de Jeffrey! - añadió, a la par que esputó sobre mis mejillas.

¡Mi corazón comenzó a palpitar con tanta velocidad que parecía salirse de mi pecho!. ¡El temor que sentía era tan enorme, que hasta me oriné en los pantalones!. Aquella endemoniada mujer proyectaba mucho miedo y escalofrío con el simple hecho de mirarla.

-Está bien, me presentaré...- (expresó, mientras cruzó sus brazos)-- Mi nombre es Jane Arkensaw. Soy novia, esposa y patrona absoluta de Jeffrey Woods, el asesino más despiadado de todos los tiempos.

- ¿Asesino...?- la interrumpí, cuando el miedo se apoderó de mi cuerpo.

Ella se dirigió rumbo a Slenderman, para luego ofrecerle una sonrisa pícara cargada de morbo y complicidad.

- ¡Vieja de mierda!. Escuche bien lo que confesaré a continuación...- susurró - Soy la autora intelectual de todo este crimen donde el objetivo principal era aniquilar a la trepadora de Nicky, y por ende, apartarla de mi camino - sonrió con frivolidad.

- Maldita bruja! - vociferé atormentada por el profundo dolor anclado en mi alma.

Sin expresar una sola palabra, comencé a llorar, entretanto mis lágrimas se volvieron sangre.

- Agradezco el cumplido - expresó arrojando una serie de carcajadas - Fue tan fácil deshacerme de esa zorra loca. Pero por supuesto, no podía hacerlo sola y recurrí a la complicidad y la asombrosa astucia de mi amante leal - añadió cuando rozó sus dedos contra el gran bulto de Slenderman, quien respondió con gemidos placenteros.

- ¡Los odio! Son un par de energúmenos - pensé cerrando los ojos.

Instantáneamente, escuché una secuencia de fortísimos ecos que produjeron sus tacones al acercarse.

- Ahora que ya sabes todos mis secretos, deberás morir para que de esa forma no exista testigos. ¡Lo tengo todo bajo control!. Yo me encargaré de informar a las autoridades policiales sobre el misterioso incendio de la propiedad. ¡Ya me imagino las noticias de los periódicos locales!, con el siguiente título: "FEROZ LLAMARADA ACABA CON LA VIDA DE DOS PERSONAS" - finalizó frunciendo el ceño.

Era evidente que mi final había llegado en manos de Jane Arkensaw, la amante perversa de Jeffrey Woods y rival sangrienta de Nicky.

- ¡No me importa morir, maldita bruja!. ¡De todos modos nunca serás feliz con nadie!, ¿Y sabes por qué?- grité agotando las últimas provisiones de oxígeno en mis pulmones - ¡Porque el amor de Jeffrey pertenece a Nicky y contra un corazón enamorado no podrás ganar jamás!.

Jane Arkensaw me fulminó con la vileza de su mirada, entretanto me propinó una dura bofetada.

- ¡Cállate pedazo de mierda!. Mi futuro con Jeffrey está asegurado. ¡Él me pertenece!, y mucho más ahora que ha muerto la maldita bastarda trepadora - irrumpió en resentimiento, a la par que me arrojó al fuego ferviente de la chimenea.

Empecé a gritar desesperadamente producto de las quemaduras que desgarraron lentamente la piel de mi cuerpo, mientras la resonancia de los latidos de mi corazón se apagaron al instante y caí en el abismo agonizante de la muerte.

Jeff, mi peor pesadilla©¡Lee esta historia GRATIS!