Prólogo

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Prólogo

Srta.Cabello

Gracias por su pedido de que Lauren Jauregui y el resto del equipo visiten el hospital. Nuestra organización recibe millones de pedidos iguales cada año.

Lamentablemente, la Srta.Jauregui es incapaz de cumplirlos todos. Ella no esta disponible en este momento.

Atentamente: Relaciones Públicas, Organización de Tenis New York.

Bien!

Esta es la quinta carta de rechazo de la indescriptible Lauren Jauregui, en los últimos dos años. Mis niños van a estar decepcionados de nuevo.

Quito el email de la pantalla de mi teléfono y lo lanzo en mi cartera, salgo con mi auto y continuo para el Red Mill Burgers, mi lugar favorito para conseguir una gran y suculenta hamburguesa con papas fritas.

Estoy en el final de la línea, pensando en el reciente email, de una serie de largos pedidos rechazados por el equipo de tenis profesional. Soy enfermera infantil en el Hospital de Nueva York, y mis adolecentes adorarían más que cualquier cosa, conocer a una de sus heroínas deportistas. Cuando comencé esta operación, imaginé que ella aceptaría fácilmente. Todo lo que le estoy pidiendo es un par de horas, ¡No tiene que pasar la noche por el amor de Dios!

Miro a mi derecha, y sentada en medio del pequeño restaurant no esta otra persona, si no mi amiga de mi época universitaria, Taylor, y su hermana, Lauren Cretina Jauregui.

¡Infeliz!

Amo a Taylor. Ella, Ally y yo éramos buenas amigas en la facultad, por eso educadamente me acerque a decirle hola. Solo me gustaría no tener que hablar con la tonta arrogante de su hermana en el proceso.

Hago mi pedido, y camino hasta mi amiga.

-¿Taylor?- la llamo, con mi mano en su hombro.

-¡Mila!- ella inmediatamente salta y me agarra en un calurosa abrazo -¡Oh, Dios mío, no te veo en años! ¿Cómo estás?

Miro nerviosa a Lauren.

-Estoy muy bien, gracias. Es bueno verte.- ella luce genial como siempre, pero su mirada está un poco triste. Y me pregunto qué está pasando...

-Lauren, esta es Camila Cabello, una amiga de la facultad. Mila esta es mi hermana, Lauren.

Lauren se levanta, su cuerpo torneado y sexy se endereza con elegancia, ofreciendo su mano. Joder, ¿Tengo que aceptarla? Buscando en el fondo, en las raíces de las costumbres dentro de mí, aprieto su mano educadamente.

-Sé quién es.

Ella apenas balancea la cabeza y se sienta en su lugar nuevamente.

-¿Qué has hecho?- me pregunta Taylor.

-Soy la enfermera jefe en el Hospital Infantil de Nueva York en una unidad de pacientes con cáncer.- Sonrió para ella, consciente de los ojos de Lauren sobre mí, corriendo de arriba para abajo por mi cuerpo, sobre mi blusa holgada ajustada con un cinturón, ya las calzas negras con botas de cowboy rojas. Ella me pone nerviosa.

-¡Eso es increíble! Me alegro por ti chica. ¿Todavía cantas?- pregunta con una sonrisa.

-Uh, no.- balanceo la cabeza y miro para bajo en la mesa- No desde la Universidad.

-¿Cantas?- Lauren pregunta, con las cejas levantadas.

-Ella tiene una voz fantástica- responde Taylor orgullosamente. Taylor siempre fue tan dulce y siempre me apoyo.

-Gracias pero sabes como es la vida- respondo encogiendo los hombros- Nos ocupamos en otras cosas, y acabamos dejando algunas de lado.

Y los mejores amigos nos dejan atrás, para comenzar su propia banda.

Lauren y Taylor intercambian una mirada y de repente ella me lanza una pregunta abruptamente.

-¿Estas casada?

Suelto una carcajada. Lejos de eso.

-Claro que no.

-¿Me das tu teléfono?- Lauren pregunta sin rodeos. Idiota arrogante. Apuesto a que las mujeres caen encima de ella en todos los lugares que va.

Estrecho mis ojos, incapaz de esconder mi desprecio por esa mujer evidentemente atractiva.

-Claro que no.

La boca de Lauren cae abierta, y entonces ella sonríe, balanceando la cabeza.

-¿Disculpa?

-Creo que escuchaste bien- respondo enseguida, coloco la mano en el hombro de Taylor y fuerzo una sonrisa para mi amiga- Fue genial verte. Te cuidas, chica.

-Tu también, Mila.

Cuando me volteo para irme, la escucho murmurar.

-¿Qué diablos fue eso?

Idiota.

Tomo la bolsa de papel marrón con mi hamburguesa y las papas fritas para el viaje, y salgo del restaurant para regresar a casa y aprovechar mi única noche de descanso de esta semana. Rezo para que no me llamen del trabajo.

Play With Me - Camren¡Lee esta historia GRATIS!