¡Tu, mi primera vez!

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Daniel la cargó en sus brazos y simuló tenerla dormida para no alarmar a los profesores.

_¿Le pasa algo a Montes?_ pregunta el profesor blanco de las bromas de siempre, con su mirada reflejando las ansias que tenia por escuchar un "Si, esta borracha".

_No, solo se durmió, estaba aburrida y se quedo dormida mientras hablaba con ella, creo que no soy tan interesante jaja _ respondió Daniel con una risa falsa tratando de huir. Lo cual finalmente sucedió.

_Lo veo mañana Daniel_ despidió la rectora, el se despidió con una sonrisa y partió. llegó hasta la casa de Tamara, tocó la puerta donde vivía y nadie abrió, el camino de la playa a la casa fue realmente suave, sus brazos bien ejercitados de alguna manera hicieron lo suyo.

 _Ahora que_ Chasqueo Daniel con la bella durmiente en sus brazos, no tuvo mas opción que revisar en su pequeño bolso y buscar las llaves con cierta dificultad, y al hallarlas, con unos movimientos bien calculados abrió la puerta, entro y cerro nuevamente. Todo estaba apagado.

_¿hola?_ preguntó, pero nadie respondió, prendió las luces con su hombro y al ver un mueble llevó a Tamara y la acostó en él.

_Si supieras cuanto lamento que haya pasado todo así_ susurraba mientras la observaba dormir_Todo fue una trampa de esa mujer, ni siquiera cruzaba palabras con ella, la vi mal e intente ayudarla pero no se en que momento me tomo del cuello y justo cuando me separo de ella te veo allí, con ese gesto que me encantaría tener la oportunidad de nunca habértelo provocado. 

Daniel no sabia si dejarla alli e irse, pero su estado le preocupaba, que no hubiera nadie le preocupaba aun mas, dejarla sola no le parecía buena idea, así que decidió recostarse sobre el suelo al lado del mueble donde estaba ella, y allí se quedo dormido unas horas, sin embargo no estaba tan tarde, eran eso de las 9:40 de la noche.

La cabeza la sentía gigante, tuve que abrir y cerrar los ojos varias veces para aclarar la vista, y tenia muchas ganas de ir al baño, así que inmediatamente al tener mas claro lo que veo, me levanto del mueble y casi al poner mis pies con fuerza sobre el suelo, me llevo la sorpresa mas extraña del mundo.

_¿DANIEL?_ Abrí los ojos como dos grandes platos subiendo mis pies nuevamente, allí estaba el, abriendo los ojos lentamente y sentándose en el lugar.

_Tamara yo_

_No digas nada, lo recuerdo todo no te preocupes_ dije avergonzada.

_¿estas bien?_ Preguntó

_Me duele un poco la cabeza, creo que una ducha y un chocolate caliente servirán de algo ahora_ respondí sonriendo, era la primera sonrisa que permití regalarle otra vez.

_No hay nadie y por eso no te deje sola, pero veo que ya estas mejor_ Dijo levantándose en señal de que ya partiría, yo acentí y le seguí el paso hasta la puerta.

_Muchas gracias Daniel, gracias por eso_ dije ya en la puerta, el me miró desde fuera, y sonrió, tengo que admitir que ese gesto que hizo conmigo no lo haría nadie mas que mis mejores amigos, eso quiere decir que realmente le importo.

_Es lo mínimo que haría por ti, aunque no me creas... descansa_ Dio un beso en mi frente y giro su cuerpo para irse. 

Es ese cuerpo, ese cabello, son esos brazos, esa voz, esos ojos y esa mirada, es como me habla y lo que me hace sentir, es todo eso lo que me tiene enamorada de el, ahora mas que nunca siento que lo que paso ya no importa, y que tengo que pasar la pagina como sea, ya sabia quien era Charlott, entonces no podía permitir que me hiciera daño y robara mi felicidad.

_¡DANIEL!_ Grité antes de que diera su segundo paso en marcha hasta su casa.

_¿tienes algo?¿estas bien?_ regreso preocupado.

Por la fiesta de Neón ©Read this story for FREE!