5| Fingir.

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Cap. 5| Fingir.

POV: Alma.

Me encuentro acostada en mi cama escuchando a Guns N' Roses - Sweet Child O' Mine con sólo un auricular puesto y los ojos cerrados.

Ella tiene una sonrisa
Que me parece,
Me hace acordar de
Recuerdos de infancia,
Donde todo
Era tan fresco como el brillante cielo azul.
De vez en cuando cuando veo su rostro,
Me lleva a ese
Lugar especial.
Y si mirara fijamente mucho tiempo
Probablemente me quebraría y lloraría.

Dulce niña mía,
Dulce amor mío.

Ella tiene ojos
Como los cielos más azules,
Como si pensaran en la lluvia.
Odio mirar esos ojos
Y ver una pizca de dolor.
Su cabello me recuerda
De un lugar cálido y seguro,
Donde de chico me escondía
Y rogaba que el trueno
Y la lluvia
Pasaran de largo silenciosamente.

Dulce niña mía,
Dulce amor mío.

¿Adónde vamos?
¿Adónde vamos ahora?
¿Adónde vamos?
Dulce niña mía.

Siento una punzada en el pecho al pensar en mi hermana, esta canción me hace recordarla, pues describe algunas de sus facciones, era pelirroja, de ojos azules soñadores, sonrisa deslumbrante, tierna y además tenía una energía tremenda.

Al contrario de ella, yo soy castaña, de ojos café, sarcástica y algo gruñona, pero además de ser todo eso era positiva, divertida y muy feliz, y ya ni eso soy.

La extraño tanto... Los extraño tanto, a los tres, a mis padres y a ella.

En estos años se ha vuelto un poco más llevadero, pero no deja de doler y creo que nunca dejará de hacerlo.

Dos toques en mi puerta me hacen abrir los ojos, luego de eso mi tía se asoma.

—Alma, ya ha llegado—dice.

Ruedo los ojos y me siento.

—Tía, sé que quieres ayudarme a mejorar, pero te aseguro que ya me encuentro totalmente bien, además...

—Ya hemos tenido esta conversación, Alma—me interrumpe—Vamos, se encuentra esperando abajo.

Me dirijo abajo en donde se encuentra mi nuevo psicólogo o psicóloga.

Ya no tengo el yeso, yo misma me lo quité porque no aguantaba la comezón, además de que mi pie ya se encuentra mucho mejor, realmente no había mucha necesidad de poner un yeso, sólo fue un simple esguince. Por ahora sólo tengo una venda al rededor de mi tobillo.

Al terminar de bajar noto a un hombre sentado en uno de los sillones dándonos la espalda.

—Doctor, esta es mi sobrina Alma—el hombre se pone de pies—Alma, este es tu nuevo psicólogo.

«Me tienen que estar jodiendo»

Mi mirada es de absoluta incredulidad al ver quien está frente a mí.

Su mirada es una mezcla de incredulidad y sorpresa, pero recompone su expresión rápidamente con una sonrisa de lado.

—Mucho gusto, Alma—al decir mi nombre, sonríe más. No puedo evitar rodar los ojos disimuladamente—Soy Abraham Moore.

—¿No qué se llamaba Killiam?—pregunta mi tía.

—Sí, es mi primer nombre—dice—Pero me gustaría que mis pacientes me llamen por el que más me agrada—me mira—Pues una persona hace unos días me dijo que el otro se asemeja a matar y que ese era más bonito.

De su psicólogo a su novio © [#2] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora