Un adiós a tiempo.

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Esas veces que te paras a pensar y preguntas el porqué de tantas cosas aun sabiendo que nadie te va a responder, pero son cosas inevitables. Los días van pasando, y vas sintiendo como personas que se acoplan después, te van indicando la salida desde el mismo principio. Hay veces que por mucho que tu quieras hacer ya es tarde, que por mucho que quieras mantener a una persona a tu lado, otras las van separando de ti. Entonces reflexionas, y recuerdas todo lo vivido con esa persona, desde lágrimas apoyadas en sus hombros hasta las alegrías más significativas y sinceras. Y sabes realmente que no quieres perderla, pero con el paso del tiempo ya nada vuelve a ser lo mismo, ya nada es igual. Esa amistad que hace un par de años pensabas que sería para siempre, hoy ya no está. Tal vez nadie tenga la culpa, tal vez solo sea un capricho del destino, quien sabe.. No obstante, tu vida ya cambia, tus círculos de personas igual, ya nada es como era y eso hace echarte las culpas a ti mismo aunque en el fondo sepas que no has hecho nada. Lo único que tienes claro es que cuando el vínculo que te une con esa persona se rompe, ya no vas a confiar plenamente en nadie más como lo habías hecho con ella. Cuando tus noches de luna llena se vuelven totalmente oscuras y apagadas, como si te robaran la luna del cielo. Y de ahí mi pregunta retórica “¿por qué las personas cambian?” . Que si te quieren que lo hagan por como eres, no por lo que pretendes ser. Será verdad lo de que quien este libre de pecado que tire la primera piedra, pero así solo consigues apartar de tu vida a las personas que verdaderamente han estado ahí de la manera más fiel que has visto jamás. Solo recuerda que lo que fácil llega, fácil se va y permiteme decirte que cuando eso pase, verás que has perdido incluso más de lo que creías tener. Valoramos a las personas cuando ya no las tenemos, y aunque haya tardado en irme, es una decisión definitiva en el que por mucho que entren preguntas retóricas, prefiero dejar sin respuesta en la nada.

El paso del tiempo ha hecho que me dé cuenta que no eras como pensaba, y aunque ahora me duela, puede ser de que mañana la vida me sonría con alguien que me trate como me merezco. Los recuerdos se los dejo a la almohada, y la sonrisa dibujada en mi alma.

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