Onda Delta

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En el informe se detalla que tienes los ojos azules, pero yo no los he visto nunca. Confieso que alguna vez he tenido la tentación de levantar el párpado para comprobarlo, hacerme a la idea de cómo serías despierta. También he imaginado tu voz. Este trabajo a veces resulta tan pausado que tengo mucho tiempo para fantasear.

Tumbada sobre la cama no lo parece, pero eres bastante bajita. A pesar de la alimentación con la sonda has estado perdiendo peso. Deslizo mi dedo por la pantalla hasta llegar a los resultados de la última analítica que te han realizado para comprobar que los niveles de electrolitos son los correctos. No podemos permitirnos que nada se desequilibre. No ahora que estamos tan cerca.

Sánchez no parece muy emocionado con lo que vamos a hacer y la verdad es que no lo entiendo. Estamos a punto de marcar un antes y un después en la historia. Nos ha costado años de investigación. Miles de horas de laboratorio. Hemos conseguido que la opinión pública se doblegue a nuestro favor. Incluso el gobierno fue capaz de ver los beneficios de probar NeuralEx en humanos. Y finalmente aquí estamos.

Creo que Lodeiro le ha ido convenciendo poco a poco de que hemos perdido el control. Es cierto que nuestros objetivos actuales difieren de la idea original. Cuando empezamos con aquellos cerdos todo esto parecía ciencia ficción. Solamente queríamos comprobar si era posible la restauración de la circulación cerebral y las funciones celulares horas post mortem. Y lo conseguimos.

Aquellos cerebros fueron poco a poco iluminándose en las distintas pruebas que medían la actividad de las células. Según pasaba el tiempo y nuestras mediciones eran más certeras conseguimos reactivar más zonas, más tiempo, más veces, mamíferos cada vez más grandes. Hasta hoy.

Sonrío. No puedo evitarlo.

Dejo la tablet con todos tus datos a los pies de la cama y me acerco. Tu pecho sube y baja acompasado con el ritmo del respirador. Hoy la enfermera te ha dejado los brazos por fuera de las sábanas y puedo ver la piel de tus brazos. Es tan blanca. Una pena que tengas la vía puesta. Te quedará marca.

Eres perfecta. Cuando llegó el permiso para continuar la investigación en humanos temimos no tener ningún voluntario. Pocas personas valoran la idea de donar su cuerpo a la ciencia si no tienen alguna enfermedad y lamentablemente, muchos de esos casos no nos sirven. Pero tú si habías dejado tus últimos deseos por escrito. Tuvimos que pasar de todas maneras por los familiares, pero firmaron todo.

Paciente mujer de 37 años con diagnóstico de encefalopatía anóxica tras parada cardio respiratoria. Sin enfermedades previas. Muerte encefálica. El respirador mantiene tus pulmones funcionando de modo que el suministro de oxígeno sea continuo. El cerebro hace horas que indica nula actividad, tu corazón aún late. En breve el NeuralEx fluirá por tu corriente sanguíneo reactivando diferentes grupos neuronales y, si todo funciona como debería, tendremos una señal de eso que algunos llaman conciencia.

***

Negro. Vacío. Nada.

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Estamos todos en nuestras posiciones tras las pantallas que mostrarán la actividad cerebral, si es que la hay. El circuito de perfusión informatizado está listo, los cirujanos han dejado expuesto el órgano y vamos a comenzar con la administración del líquido.

Esta nueva solución ya no contiene bloqueantes neuronales, como las versiones anteriores. Corremos el riesgo de que se produzca excitotoxicidad por los requerimientos de aporte energético en caso de que finalmente se active. Precisamente es lo que vamos a comprobar hoy.

Por fuera no se nota, tengo ya casi tatuada la mirada seria en mi cara. Incluso frunzo un poco el ceño, podría parecer que lo hago a modo de concentración, pero no es así. Por dentro la energía bulle y si me mantengo en el sitio es porque estoy haciendo fuera con los pies para conservar mi postura inalterable. Lo mío es la ciencia, no los sentimientos ni las emociones, pero sigo siendo un ser humano.

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