Capítulo 4

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Le dio la sensación de que había cerrado los ojos hacía tan sólo unos minutos cuando sintió a Harry levantarse. Lo observó por el rabillo del ojo, demasiado agotado como para mover un solo músculo, y cerró los ojos de nuevo en cuanto oyó el rumor de la ducha.

“Me voy” susurró Harry después de lo que parecieron segundos. Abrió los ojos, sobresaltado, para encontrárselo ya de traje y con el pelo suelo. “Puedes dormir más ahora. Por la tarde Niall te lleva a comprar ropa para mañana”

“¿P-para mañana?” bostezó.

“Hay una cosa mañana. Quiero llevar conmigo, si… si quieres.”

“¿Quieres que vaya… a qué?”

Harry se encogió de hombros, incómodo.

“No es algo grande. Es en el casino.”

¿En qué casino?

“¿En…?”

Harry se frotó la cabeza con timidez.

“Una vez al mes, todos vamos. Mi padre y yo y amigos, y socios… No es una fiesta, pero hay mucha gente, sólo jugamos y bebemos y hablamos.”

“¿Y quieres… quieres que vaya?” Louis tragó saliva, y el alfa se frotó el rostro con las manos.

“Ya sé que no estás aquí porque quieres” dijo despacio “pero no quiero hacerte daño. No voy a pegarte ni… ni tocarte en un mal… quiero decir…” se interrumpió, sacudiendo la cabeza “Estás asustado, pero no quiero obligarte. No voy a obligarte, a nada. No vienes si no quieres.”

Louis respiró hondo. Su mente quería desconfiar y esperar a que se marchase una vez más. Sus instintos querían acercarse a él y acurrucarse contra su pecho; dormir con él lo dejaba ligeramente mareado, y verse privado de su olor después de toda la noche era incluso incómodo.

“¿Serán todos alfas?”

Harry lo miró, frunciendo ligeramente el ceño.

“No” dijo al final “Hay betas que sirven y… ayudan, ya sabes, trabajan. Muchos alfas llevan a sus omegas, alfas importantes llevan dos o tres, pero tú no… no tienes que venir. Si no quieres. Acaba bastante tarde…”

“Pero… pero yo iría contigo, ¿verdad? No con tu padre” balbuceó. No le apetecía acercarse a aquel hombre en lo más mínimo. Una sola mirada había bastado en su momento para hacerlo temblar, muchas gracias.

“No” dijo Harry con rapidez “No, tú eres mío. Es decir, sólo… sólo conmigo. Nadie te tocará, nunca.”

Louis asintió, aturdido, notando sus mejillas enrojecer. Había dormido demasiado poco como para tomar ese tipo de decisiones, pero había algo que sentía a ciencia cierta; la humillación.  Había notado lo gastada que estaba su ropa, los vaqueros con los bajos rotos y los zapatos descoloridos. Había adivinado, con un leve vistazo a su maleta, que no poseía nada que pudiese llevar a un evento mínimamente elegante.

“No tienes que comprarme nada” dijo al final, incómodo “Tengo… tengo un traje en la maleta”

Harry parpadeó, pero acabó meneando la cabeza con una pequeña sonrisa.

“No te preocupes” dijo con suavidad “No te preocupes por el dinero. Compra todo lo que quieres, ropa, zapatos, otras cosas, no importa”

“No puedo dejar que…”

“Louis” lo cortó él en voz baja “Compra todo lo que quieras. Niall sabe cómo… funciona todo lo del dinero. Podéis ir de compras los dos? Lo que tú quieras. Si quieres venir mañana, está bien, y si quieres quedarte, está bien también”

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