Diccionario por favor

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-¿Qué te sucede? -preferí ir por lo seguro.

-Es que...

-Mira. Estoy tratando de entender. Pero si sigue así, voy a enloquecer. Lo siento, pero siendo honesto, la paciencia no me da como para seguir así toda la tarde. Esto es de locos. Necesito que me ayudes ¿sí? -empecé a fastidiarme.

Valerie rió algo, suavemente, al verme así lo que relajó un poco el ambiente.

-¿Qué sucedió? -pregunté -¿Es por Barbie?

Pareció aliviada de que hubiera mencionado el tema. Por lo visto ella iba a ser incapaz de hacerlo si yo no lo hacía primero.

-¿Barbie? -preguntó extrañada aunque imaginé que había adivinado perfectamente a quién me refería.

-Adriana -aclaré.

-Le dices Barbie...

-Toda la vida -no dudé en responder con cierta firmeza.

Me negaba a dejar de tratar a mis amigas como lo había hecho desde siempre. Eso estaba claro.

-¿Te molestó que habláramos?

-¿Qué? -su sorpresa parecía sincera.

¿Fingiría para calmarme y luego se voltearía con mirada asesina? 

-No estaba celosa -aclaró rápidamente.

Parecía decir la verdad. No me confiaba en nada en lo que decían las mujeres. Siempre tenía doble sentido. Al menos cuando menos lo esperabas. Ocultaban algo. Querían decir otra cosa que se suponía que uno debía adivinar. Necesitaba un diccionario "Mujeres-Castellano" urgentemente.Y quien lo hiciera merecería el Nobel de Literatura y de la Paz. Estoy seguro que detendría millones de peleas inútiles.

-¿Entonces? -vacilé al preguntar.

-Solo que no sabía quien era. Me dio... curiosidad. Jamás la habías mencionado.

-No me pareció que viniera cuento nunca.

-Quizás -sonrió.

-¿Por qué no te acercaste? Las hubiera presentado.

-No quería interrumpir -clavó su mirada al otro lado del patio.

Osea... ¿sí estaba celosa? Puta madre. No entendía ni un carajo.

-Interrumpir ¿qué? -soné más molesto de lo que pretendí.

-Su conversación... -contestó como si fuera lo más evidente del mundo.

La miré totalmente desconcertado.

-A la que, por cierto, no le prestabas mucha atención -se le escapó una risita burlona.

-¿Y si lo hubiera hecho? -eso pareció un reto.

-Tampoco me hubiera molestado -sonrió -total, yo también tengo mis amigos.

Sonreí unos instantes hasta que terminé de darme cuenta de lo que acababa de decir. Mi sonrisa cayó de una.

-¿Qué?

Valerie empezó a reír a carcajadas.

-No tiene nada de malo -se encogió de hombros -te los presento cuando quieras.

-¿No eres celosa entonces?

-Depende.

Eso me preocupó un poco.

-¿De qué? -pregunté cautelosamente.

-De las amigas...

-No me vengas con la de "solo amigas de la infancia o muy cercanas".

-No me refería a eso. Digo... mientras no sean muy... regaladas y sobre todo, que no sean muy cariñosas y sepan mantener las manitos guardadas, por mí no hay problema.

-Yo tengo problemas con todos tus amigos.

-¿Cómo? -rió.

-Pienso matarlos.

-¿Qué? -ahora rió nerviosa.

-Solo amigas mujeres -seguí intentando mantener el tono serio y duro pero cada vez me costaba aguantar más la risa.

-¿Te volviste loco? -se puso de pie.

En ese momento no pude aguantar más.

-¡Castiel! -me empujó en broma, medio fastidiada por mi broma.

-Está bien, está bien, prometo tratar de no ser celoso -reí.

Valerie lanzó una mirada hacia la puerta y a su reloj.

-Me tengo que ir  -se despidió con un rápido beso.

-¡Hey! -protesté cuando empezó a alejarse -¡Esperaba reciprocidad a mi promesa!

-No prometo nada -rió guiñándome un ojo mientras se alejaba.

 Me pasé una mano por el pelo alborotándomelo. ¿Y ahora qué diantres significaba eso?

The Real Bad Boy (PUBLICADO)¡Lee esta historia GRATIS!