Capitulo ocho - No existen los príncipes

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"—Tengo mensajes de Zac —mascullé.

—¿Qué? —preguntó de inmediato Travis.

—Si, ten —le tendí mi celular— leelos tu —él lo tomó y se puso a leer— ¡joder! ¿qué quiere ahora?"

—Hola Sop, la profesora Hoffman nos ha puesto juntos en el trabajo de química —me leyó Trav— ¿por qué te dice Sop? ¡qué demonios! —exclamó molesto. Asiento indicándole que continúe. —Me preguntaba si quieres venir a mi casa o en la tuya, donde sea, el trabajo es para el lunes, avísame —Trav me miró— lo odio, ¿lo sabes? —asiento.

—Yo también —ruedo los ojos— ¡joder! No quiero hacer el trabajo con él.

—Dile que lo haga él —se encoge de hombros y desliza su dedo por la pantalla— a ver que te puso el rubio oxigenado, —intenté quitarselo pero no podía— alice, lo siento joder, perdóname, por favor háblame —hizo voz de afeminado y reí— le responderé algo —comenzó a escribir— para que aprenda —terminó de escribir y me dio el celular.

Leí lo que le puso: “Soy el novio de Alice, no la molestes más, no te perdonará, déjala oxigenado.”

—Joder Trav, eres un idiota —lo golpeé en el brazo. Comenzó a reír a carcajadas y volví a golpearlo— te odio Travis, en serio —fruncí mi seño y revisé el mensaje de Ashton.

“Gracias por avisar que te quedabas de Travis, que buena eres, también te amo Sophie.”

Reí y le respondí con un “lo siento, te amo.”

—Alice —murmuró— no quiero que te ilusiones, tampoco que te rompan el corazón, ni nada que te haga llorar —dijo él.

—Estoy bien, no sé porque me vienes con esto Trav —alcé mi mirada y me encontré con sus ojos mieles.

—se aclaró la garganta y reí— porque sé como empieza todo Alice, no quiero destrozar tus ilusiones, pero los hombres solo buscan a alguien para follar, ya sabes —se encogió de hombros, fruncí mi seño— yo me incluyo —se sinceró.

—Eres un gilipollas, ¿lo sabes? —asintió— idiota, gilipollas. No creo que sean todos como tu —me encojo de hombros.

—puso una mano en su pecho fingiendo estar ofendido— oh claro, porque tu esperas a un príncipe azul, pero lamento decirte que estamos en la realidad, no hay príncipes en corceles blancos —se encoje de hombros sonriendo— no existen, no hay nadie que se le parezca.

—Eres un destrozador de ilusiones —me crucé de brazos e hice un mohín con mis labios. —Sabes que no espero eso Travis, solo quiero alguien que me ayude a salir de donde estoy.

—¿Para qué? Si no te dejas ayudar —me dedicó una sonrisa y le saqué la lengua.

—Porque sé que se irán Trav —miro a la nada— un día se cansarán de ayudarme y me dejarán sola, y para eso, déjame decirte que prefiero que no me ayuden.

—Alice, yo y Ashton ni aunque nos paguen un millón de dólares y una noche de sexo con Angelina Jolie nos iremos —se encogió de hombros riendo.

—Trav, si te pagan una noche de sexo con ella, me dejarás —le digo riendo.

—Bueno si, pero eso nunca pasará así que nunca te dejaré —ríe y miro para otro lado haciéndome la ofendida.

—Vete al diablo Miller —bufé y me levanté de su cama.

—las carcajadas brotaron de su garganta lo que hizo que me contagiara— ¡joder! Te enfadas por nada.

—¡Me estás diciendo que si tendrías sexo con Angelina Jolie me dejas! Travis, ¡joder! Me estás cambiando por una noche de sexo.

A punto de caer¡Lee esta historia GRATIS!