Capitulo siete - Impresionarte

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—Mamá, ven, te diré algo —la llamé desde el pasillo y ella de inmediato vino.

—¿Qué pasa cariño? —me sonrió.

—Te agradecería para la próxima vez que vayas a casa de John a hacer ya sabes qué, porque de veras, no me agrada escucharte gemir —dije sin rodeos. Ella se quedó boquiabierta.

—A-Alice, no te permito que me hables así —dijo ella.

—¿Y que quieres? No es una imagen agradable escucharte gemir, mira si te hubiera escuchado Trav —me encojo de hombros— sería espantoso.

—¿Travis? —frunció su seño.

—Ya se fue, tranquila. Bien, es todo.

—¿No deberías estar en la escuela?

—me reí por su falta de atención— Trav tuvo un accidente anoche, fui a verlo al hospital.

—Oh dios mío, ¿está bien? —dijo preocupada.

—Si mamá, ahora iré a ver que haga reposo, ¿me dejas?

—Si, ve, ve cariño.

—Gracias mamá, adiós —me eché a andar para buscar mis llaves. —Adiós Ash —besé su mejilla y salí de mi casa.

Me eché a andar hacia la casa de Trav.

—o—

Toqué timbre de la casa de Travis y me abrió su mamá.

—Hola señora Roberts —saludé sonriendo.

—Hola cariño, pasa, Trav está en su habitación —pasé y cerró la puerta detrás de mí. —¿Sabes lo que pasó anoche? Si sabes debes decirme, soy su madre.

—negué con la cabeza— en realidad, Trav iba con un amigo y bueno, p-perdió el control d-del auto y se estrellaron, eso es lo único que se —me encojo de hombros.

—Por favor, no me mientas —suplicó.

—No le estoy mintiendo —le sonrío.

—Bien, sube cariño —me sonrió, asentí y subí rápido las escaleras.

Golpeé la puerta antes de entrar.

—Pase —respondió Trav del otro lado.

—abrí la puerta y entré— hola Trav —cerré la puerta detrás de mi y me encaminé a su cama.

—¿Cómo estás? —dijo sin apartar la vista de la televisión. Estaba jugando a la PS.

—Bien, ¿mejor? —lo miro y me subo a su cama, me siento junto a él apoyando mi espalda en el respaldar.

—Estoy bien, ¡joder! —exclamó cuando perdió.

—No te gusta perder ni a las balitas Trav —dije yo riendo.

—Cállate —masculló.

—Tuve que mentirle a Juliet por tu culpa —dije golpeándolo en el brazo.

—¿Qué le dijiste? —preguntó apagando el televisor.

—Le he dicho que un amigo tuyo conducía y perdió el control del auto —me encojo de hombros. —Me debes un helado, o no, mejor no, no me debes nada.

—Te llevaré a tomar helado —me sonrió y besó mi frente.

—No Trav, estoy haciendo dieta —hice una mueca.

—Cállate, te llevaré o le pediré a mamá que encargue 1kg para los dos.

—bufé— bien, nunca habrá manera de ganarte Travis —me cruzo de brazos y él sonríe.

A punto de caer¡Lee esta historia GRATIS!