ACTOS IMPUROS

16.8K 270 31

Verano de 1998

En la habitación no era más que gemidos, jadeos y respiraciones entrecortadas...

                                                                     (***)

Hace más de dos meses ella fue al nuevo consultorio del docotor Mattius Chatwork (ginecólogo), que fue recomendado por su mejor amiga Miranda.

Al encontrase por primera vez jamás imagino ver esos hermosos ojos verdes y ese cabello rubio casi dorado. El hombre sentado atrás de su escritorio alzo la vista,sonrío(que sonrisa más irresistible)-pensó- y se levanto para saludarla amablemente y dejo ver ese cuerpo que cualquier mujer hubiera caído a sus pies, se le marcaba el muy buen cuerpo a través de esa camisa blanca casi transparente, no lleva bata lo cual era raro pero mejor ya que dejaba ver su espalda ancha y sus grandes biceps. 

-Buen día, puede tomar aciento señorita- ¡dios su vos era tremenda mente sensual!- pensó la mujer.

Tosió falsamente - Es señora- pudo notar con él puso una mueca de fastidio

La observo de pies a cabeza y eso hizo que se ponga colorada y muy tímida, tal vez no fue muy buena decisión venir con aquel vestido que le dejara ver un buen escote, ¿por qué tiene que tener tanto pecho?, siempre es lo mismo cualquier escote así sea el más pequeño dejaba igual ver que tenia un muy buen busto.

Él ginecólogo le regalo una sonrisa, pero no de esas sonrisa de confianza que te dan calidez y seguridad para que les des confianza. No, definitivamente esa sonrisa era demasiada descarada que traía consigo pensamientos oscuros y muy prometedores.

                                                                                  (***)

Así es como ella está aquí, disfrutando de un buen sexo con su ginecólogo.

Con dos embestidas más se llegan a correr y liberar sus flujos (un buen orgasmo, de echo) 

-¡Ha!- gimen  ambos

Él sale de ella y se baja de la camilla, entonces es cuando ella se da cuenta que está sin protección.

-¿Pero qué...? ¿Cariño, por qué no has usado protección?

-Porque se me han acabado y no quería perderme de esto- Besa y le paso los dedos por su clítoris, haciendo que gima la mujer.

- Tal vez debamos probar en el escritorio... ya sabes , ahí siempre es mucho mejor- dice ya exitada.

- Desde luego. 

                                 (***) 


Ella salía de la casa de su esposo para dirigirse donde su 'ginecólogo'. Esto estaba mal, muy mal, fatal.

-Maldita sea, ¡Abre porquería!- La mujer rubia que ahora estaba colorada por la rabia, trataba de abrir la puerta de su Mercedes Benz, sin éxito se dirige en busca de un taxi.

Era una noche espantosa en Seattle, estaba oscuro y llovía a cantaros. Es como si el destino supiera lo que ella estaba a punto de confesar. Por fin un pequeño taxi de color amarillento se para en frente de ella, el conductor baja el retrovisor para escucharla mejor

- Al consultorio del doctor Mattius Chatwork.

-Sí señora- Le responde abriéndole la puerta para que suba.

No era necesario decir la dirección del doctor, ya que era el más famoso de todo Seattle.

Al llegar a aquel consultorio grande, con los ventanales grandes y jardín afuera sintió un pequeño escalofrío entre las piernas y estaba segura que no era por la lluvia. Bajo a toda velocidad aún nerviosa y pago a toda prisa, hasta dejo que el conductor se quedara con el cambio.

(...)

-Yo....Estoy embarazada- Le confiesa asustada y aterrada a la vez.

El hombre alto, de ojos verdes intenso, cabello dorado-sí definitivamente era guapo- enfrente de ella se quedó en un completo Shock, no podía creer lo que le había escuchado de la voz de su paciente 'Amante'.

-Pe..Pero... ¿Qué diablos has dicho? ¿Acaso no te cuidaste?- Le pregunta casi gritando, haciendo que la mujer se asustará más.

-¡Claro que sí! No sé cómo pasó. Pero no solo es mi culpa ¡también es la tuya!-  Le grita muy aturdida.

-¿Mi culpa?

-Sí, te recuerdo que tú me ayudaste a mentirle a mi esposo que ya soy estéril, ¡le diste papeles falsos!

-Con tu consentimiento Christina.

-¿Qué aremos?

-¿Son Cristianos no?-Le pregunta el hombre de ojos verdes, con una sonrisilla maliciosa.

-Sí, pero ¿qué carajos tiene que ver eso con esto?- Le pregunta muy confundida por aquella pregunta

- Pues, puedes de decir que todo es obra del señor para hacerlos felices y saliste embarazada

-¡¿ACASO ESTÁS LOCO?!

-Mira es la única solución que te puedo dar, conmigo no contaras, hoy viajo a un congreso en Chicago, No volverás a saber de mí. Lo siento- Le dijo para después salir rápidamente y dar un portazo, dejándola completamente sola en aquella habitación que meses atrás era donde ambos se divertían jugando con fuego y cometiendo los actos más impuros del ser humano.

¡Holaaa!, bueno esté es un pequeño trozo del rompecabezas de esta historia que pronto irán armando. Quiero decirles que soy nueva en esto espero que enserio les guste esta historia, espero votos y comentarios. Muchos besos y Abrazos para todos!!!

¿INCESTO?¡Lee esta historia GRATIS!