Capítulo 29: Alguien me extrañó.

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Me acerqué a la puerta de a poco y ya que era de vidrio intenté ver si veía algo y como no vi nada, tomé la perilla y la giré lentamente, tratando de no hacer ruido al abrir. Salí cautelosamente con el palo de hocky en mi mano, estaba demasiado asustada, mis manos sudaban y mi frente también.

Mire para ambos lados para ver si encontraba a alguien o algo, como no vi a nadie, ni nada me di la vuelta. Hasta que unos brazos taparon mi boca y yo intenté gritar pero no se escuchaba ya que me estaba apretando demasiado fuerte, también intenté golperlo con el palo, pero era demasiado inútil y el demasiado fuerte. Tiró el palo a un costado y me dio vuelta, estaba muy oscuro, ya que la luz del patio estaba apagada, no distinguía quien era, solo veía una sombra.

—Niña, si no gritas y corres te soltare.— y se rió.

Pero, esa risa y esa voz me eran muy familiares. Creía haber escuchado alguna otra vez esa risa.

Yo asentí curiosa y al mismo tiempo con mucho miedo.

El me soltó de a poco y yo me quedé callada, luego prendió una linterna y era él, era Eric, el chico de la voz y risa extraña era simplemente Eric Evan Hall. Estaba completamente diferente, tenía barba, pero no tanta, lo hacía ver maduro. Su cabello estaba perfecto y su sonrisa igual que siempre. Llevaba una camisa ajustada y unos jeans también ajustados, junto a unas zapatillas adidas.

Yo sólo lo miré sorprendida y lo abracé mucho.

—Veo que alguien extrañó a su hermano mayor.— rió y me volvió a abrazar.

Quedé completamente sorprendida. Eric es mi medio hermano mayor, es hijo de mi padre y Alice Ariston. Ellos dos estaban casados mucho antes de que mi padre conociera a mi madre. Alice y mi padre se divorciaron cuando Eric tenía 4 años y un año después nací yo, luego de que mis padres ya se habían casado.

Él vivía con su madre pero casi siempre estaba en mi casa, el siempre cuidó de mi, me ayudaba en todo y me protegía. Mi madre no lo aceptaba al principió, pero fueron pasando los años y se encariñó como si fuera su propio hijo.

Eric también fue el primero que supo que estaba embarazada, que me convenció que debía contarles a mis padres lo del bebé y lo de Justin. Todo por teléfono, porque cuando a los 7 años me mudé a NY no lo volví a ver, excepto por el Skype, textos, Facebook y teléfono. Pero cuando volvimos a Toronto me enteré que se había mudado a LA para hacer unos trabajos y nada más hablábamos por teléfono y hasta este día no lo había vuelto a ver.

Lo miré, frunci mis cejas y lo golpeé.- ¡Eres un idiota, Eric! ¿Dónde mierda has estado?.— El rió.

—Ya sabes... Trabajos.— y se frotó el cuello.

—¿Ah, si? ¿Qué clase de trabajos? ¿Uno de esos que no le puedes contar siquiera a tu hermana?— lo miré furiosa.

Mi propio cuento de hadas《Justin&Tu》Where stories live. Discover now