Capítulo 21

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El Periódico de las Señoras

1896-08-08

Notas Diversas

Se busca la Señorita Rosales

El pasado día 4 del presente se escapó del hospital del Divino Salvador de la Ciudad de México la señorita Constanza Rosales de dieciséis años de edad. Al día de hoy se encuentra desaparecida. Presenta problemas de salud mental y su estado es muy frágil. La familia de la susodicha ofrece una recompensa monetaria a la persona que de con su paradero.

Características Físicas de la señorita:

Complexión: Delgada

Cara: Ovalada

Cabello: Largo, lacio, color miel.

Cejas: Semi Pobladas

Tez: Morena Clara

Ojos: Verdes Claros

Labios: Medianos

Nariz: Recta

Estatura: 1,63 aproximadamente

Señas Particulares: Pequeño lunar arriba del labio del lado izquierdo.

Cualquier información favor de dirigirla al Inspector Gumersindo Aquiles a las oficinas generales de la Gendarmería Municipal, situadas a un costado del Palacio de Justicia, en la calle de Cordobañes, en el Centro de la Ciudad de México.

-       ¿Le parece bien así inspector? - Preguntó la señora Ernestina

-    Sí, pos creo que sí. ¿Si dice todo lo que le decía el documento que le entregué, qué no?¿Cuándo sale esto publicado?

-     Claro, lo está viendo usted, está todo. Sale mañana mismo, ahora voy directo a la imprenta para que incluyan el anuncio. Y no se preocupe, estaremos muy pendientes, si llega alguna información le avisamos luego luego.

-      Sí, cuento con eso, gracias por su cooperación. Y oiga señora, ¿qué mas le iba a decir? Ah, sí, de todas maneras pasaré en unos días, para ver si hay noticias. Y dígale a la doña que espero que su nieto se mejore pronto, ¿sí? Andele, hasta luego, pues, con su permiso señora, señorita.

En cuanto el inspector salió del periódico la señora Ernestina sintió que volvía a la vida. No podía creer que con todo y que traía las características de Constanza escritas en un documento oficial no la había reconocido. Claro que la señora Paula se había lúcido con la confección de los trajes de muchacho y el peinado y maquillaje que la estilista personal de la Agencia le había hecho la cambiaban por completo, pero los ojos y el cabello seguían siendo del mismo color y la verdad era difícil no notarlos... no había mucha gente con unos ojos tan verdes como los de Constanza...

-      Se me hace que aquí hay gato encerrado... le dijo la señora a María del Carmen, que la observaba atentamente.

-        Qué gato encerrado ni que nada señora, a mi lo que se me hace es que este inspector de pacotilla no sabe leer. Me recuerda a mi amá antes de que yo le enseñara. Seguramente alguien más escribe sus reportes. Deben tener una buena escribana en la Gendarmería. Si estos pobres ni estudios tienen casi y con lo que ganan no les alcanza para nada. Según dicen que ganan un peso diario... Pero bueno, aunque nos aventajó el hecho de que sea iletrado, no le niego que hasta ternura me dio cuando le enseñó usted el anuncio. Y tampoco podemos negar que Constanza se ve muy bien como Aniceto Rodríguez – dijo María del Carmen con una sonrisa pícara – Por cierto, voy a verla, y si usted está de acuerdo, me gustaría que conociera a Meurice después de la clase, claro, en el salón de la casa, si Constanza se siente mejor – añadió, ilusionada.

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