Detras de la Puerta

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Detrás de la Puerta

Justo cuando puse un pie dentro del recinto y la puerta detrás de mí se cerró, admito que tuve un pequeño ataque de pánico o algo parecido; mi mente me hizo ver cosas que no había, y también escogió ese momento para recordarme todas las películas de terror que había visto cuando era joven.

           ¿Una esquina oscura y lúgubre? Sí, definitivamente de ahí podía arrastrarse algún ser extraño e irreconocible.

            ¿Una ventana por la cual no podía ver el exterior porque mi posición no me lo permitía? Por supuesto no debía pararme de espaldas a ella o alguna fuerza sobrehumana podría romper el vidrio y arrastrarme hacia el abismo.

Mi cerebro fue categorizando cada uno de los eventos que podrían traer mi muerte, de forma sistemática… se podría abrir una fosa profunda en el medio de la habitación y tragarme… podrían caerme miles de objetos afilados desde el techo… podría salir de algún lugar escondido un asesino pagado y acabar con mi vida. Cada una de las opciones más improbable que la otra y hasta que no cerré los ojos por un instante, respire profundo y me obligué a calmarme, no dejé de imaginar los diferentes escenarios.

 Una vez pude tranquilizar a mi agitado corazón y conversarlo de que nadie iba a hacernos nada, fue que pude notar mi entorno con claridad. ¿Y que había? Una mesa redonda en el medio de la habitación, era algo vieja y de metal, parecía estar clavada al suelo. Por la única ventana entraban pequeños destellos de luz provenientes de la luna. La pared al fondo estaba en tinieblas, no habría sabido que color era aunque me pusiera a detallarla, solo era un espacio negro en el fondo.

—Cuando quieras, Julio —escuché una voz decir detrás de mí, posiblemente era Jacobo pero en realidad no pude discernir su origen, el chillido en mis oídos debido al silencio era más fuerte. ¿Ahora qué? Me pregunté.

             Se suponía me encontraba en aquel lugar porque debía o más bien tenía la oportunidad de preguntar lo que quisiera, cualquier interrogante en mi vida sería contestada pero… ¿cómo saber si era real? Algo sencillo, quizás.

            Me acerqué a la mesa pero no observé nada distinto estando cerca de la misma que ya no supiera mientras la analizaba desde la puerta, respiré profundo intentando concentrarme y fue cuando noté quehabía una especie de presencia a mí alrededor, esperando mi próximo movimiento.

—¿Cuál es mi nombre? —confieso fue algo estúpido pero quería saber a qué me atenía, y por suerte hice la pregunta más sencilla porque casi de inmediato se iluminó la superficie de la mesa y por un instante pensé que aparecería un holograma frente a misojos pero el armazón de metal delante de mí era más una especie de pantalla o algún aparato tecnológico del cual no tenía conocimiento.

Julio Palacios Verde

            Es lo que podía leer en el centro de la mesa, «bien» recuerdo haber pensado. Existía la posibilidad de quien fuera estuviera transmitiendo mensajes a través del artefacto frente a mí, podría haber investigado sobre mí.

—Ok —suspiré mirando la estructura metálica delante de mis ojos, intentando no pensar en cómo era posible que llegarán los mensajes y se vieran en su superficie, cuando no veía por ningún lado ningún tipo de antena u otro elemento de conexión inalámbrica. «¿Qué quiero saber en realidad?» me pregunté, si era cierto que estaba allí porque por alguna razón el hombrecillo llamado Jacobo creía que yo tenía un no sé qué, que me separaba del resto de la humanidad. O al menos eso es lo que había entendido.

             Llegó a mí luego de un nuevo empujón invisible, por la voz que provenía de algún sitio en la habitación donde me encontraba, diciéndome que podía preguntar lo que quisiera. “El conocimiento es poder”, no recuerdo exactamente de donde conocía ese dicho pero en el momento me pareció completamente cierto y apropiado. Aunque Doreen había dicho que los seres humanos tienden a olvidar a aquellos que les causa algún tipo de desconcierto o que no comprenden del todo, lo que si buscan constantemente son respuestas, es decir, conocimiento. A pesar de que muchas no nos gusta las respuestas que conseguimos. Y si el conocimiento es poder, y yo tenía la oportunidad de saber… ¿qué podía preguntar?

¿Cómo terminar las guerras?

¿La forma más fácil de conseguir la paz mundial?

No, porque eso era obra del hombre y como seres pensantes no debíamos esperar que una solución cayera del cielo, intentar dejar atrás las diferencias y las ganas de dominar, era una excelente respuesta a esos problemas y ya yo lo sabía. ¿Cuál iba a ser el punto de expresar una interrogante que tenía una solución? Ninguno.

             No, lo que había detrás de la puerta era por encima de la humanidad. De eso estaba 100% seguro. Por ello no pude contener mi instinto y antes de que fuera consciente de lo que decía, ya las palabras se encontraban flotando en el aire.

—¿Existen seres no humanos? —no era muy específico y en cierto modo ya había aceptado que no solo había humanos en la tierra.

            Sólo esas dos letras en la superficie plateada de la mesa, me lo tenía bien merecido por preguntar algo tan ambiguo.

—¿Saldré vivo de esta cabaña?

            Bueno al menos sabía que viviría para contarlo. Por unos momentos estuve de pie junto a la extraña máquina de respuestas sobrenaturales o lo que fuera que se encontraba de mí, pensando que no sabía qué preguntar.

             Estaba consciente desde que había puesto un pie después de la arboleda, que todo lo que encontraba a mi paso luego de esa maraña de árboles era un mundo diferente al que conocía, comenzando y terminando por la bendita cabaña donde me hallaba y todo lo que la misma representaba. Y Jacobo… y su familia… y aquello que había dicho su hermana sobre su padre y lo que el mismo estudiaba sobre los humanos, todo era un poco confuso para mí. Pero podía dejar de serlo, recuerdo haber pensado mirando a la mesa de metal nuevamente.  

             Puedo obtener respuestas a muchas interrogantes en el mundo, cosas que nadie más sabe y que los científicos, religiosos y demás siempre han intentado resolver y no han sabido dar a las personas soluciones claras, o respuestas directas… siempre hay algo más que trabaja sobre nosotros pero yo me encontraba en un sitio que desafiaba todo lo que nos habían hecho creer durante años, desde que el mundo era mundo.

              ¿Y cuáles son las preguntas más repetidas durante la historia humana? ¿Qué nos gustaría saber a todos?

Detras de la ArboledaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora