28-A&V

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Capítulo dedicado a thaliaft 💕🙌🏻!

Temblaba, lo hacía, cada centímetro del cuerpo de Atilio se sacudía cual gelatina en movimiento ¿Por qué? Se cuestionaba. No era la primera vez que había estado en un quirofano, sin embargo, allí estaba, nervioso, mirándola impotente al no poder hacer nada para aliviar aquel dolor que se cernía sobre Victoria una y otra vez. Sólo se encontraba sosteniendole la mano. Con un carajo que apretaba fuerte, Atilio creía que le rompería cada uno de sus dedos cada vez que una contracción la atravesaba.

El sudor perlaba su frente, el cabello se le pegaba a ella, sus mejillas se encontraban rojas y calientes, el cansancio era notorio en sus hermosos ojos verdes. Y entretanto, la ginecóloga metida entre sus piernas.

-Bien, señora, es hora de que puje—le hizo saber—Cada vez que sienta el dolor, puje.

Victoria ni se inmutó  volvió a apretar la mano de su esposo y este gimió en respuesta.

-Recuérdame no volver a permitir que me hagas el amor, ¡jamás!—gritó sin pudor y luego pujó con fuerza emitiendo un grito gutural que le acarició hasta la médula, a él.

-Fingiré que no escuché eso—masculló. El agarre de la morena cedió un momento, elevó su pecho, cogió aire y le dedicó una mirada severa.

-¡Esto es tan malditamente doloroso!

-Pero valdrá la pena, lo sabes. Respira una vez, adentro y afuera—intentó ayudarla al menos de aquella manera. Ella cerró los ojos, apretó de nuevo y otro grito salió de sus labios resecos.

La mirada de Atilio iba de Victoria a la ginecóloga, una y otra vez con cada grito que esta realizaba. Su mujer ausente, casi sin aliento y aquella mujer concentrada completamente en su trabajo.

-Ahí viene la primera, vamos—avisó la profesional. Y no mucho después se sintió el desgarrador llanto de la primera bebé.

-Una vez más señora, y sale la segunda—gritó.

-No puedo—murmuró agotada.

-Si puedes, hazlo, una vez más mi fiera.

Él besó su sien, y ejerció presión en su mano. Inmediatamente los ojos verdes de ella buscaron los de él, y lo observó por debajo de esas esposas pestañas negras. Apenas él logró dedicarle una sonrisa, los nervios lo carcomían.

-Te amo—susurró y pujó, lo hizo con todas sus fuerzas y entonces se escuchó...se escuchó el llanto de la segunda bebé inundar la habitación. El sonido más malditamente hermoso del mundo.

El llanto de ambas niñas era fuerte, claro, gritos que le hacían saber a todos que las hijas de Atilio Montenegro habían llegado al mundo.

Atilio atesoró aquel momento.
Victoria echó la cabeza hacia atrás, su respiración se ralentizó de a poco y le dedicó una mirada a él, con una pequeña sonrisa aflorada en su rostro. El alivio se desbordaba en sus ojos.

-Por fin están con nosotros—susurró tan bajo que apenas Atilio alcanzó a oírla.

-Por fin mi fiera...—le dio un beso en los labios.

-Señor, venga aquí, para que corte el condón—lo llamó la ginecóloga.

Él retrocedió y caminó hasta ella. Sostenía a ambas bebés que no paraban de llorar. Eran tan pequeñas, nunca imaginó que fuesen tan pequeñas y delicadas. Sus bracitos se movían energéticamente que parecían estar luchando para desprenderse de los brazos que las sostenían. Sus pequeñas guerreras. Atilio cortó ambos condones que aún las unían a su madre y luego se las llevaron para limpiarlas.

The Rivals_A&V (Terminada) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora