| CAP 1 |

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   — ¿Me prometes que volverás?–Susurro con un nudo en mi garganta– Sino ¿Quién va a cuidarme? ¿Quién me hará compañía?  –Reprocho con algo de diversión pero a la vez llena de tristeza– Llévame contigo, por favor

   — Ey, ey... Tranquila, fiera. –Se acerca de a poco a mí para luego tomar mi mentón entre su fría mano y obligarme a mirarlo– Prometo que volveré, soy tu mejor amigo, morirás sin mí. Además, no me voy a Alaska.

   Me calmo un poco al escucharlo reír luego de su queja.

   Salgo de mis pensamientos para volver a prestar atención en la clase.

2 Horas Después

   Me escabullo por el pasillo entre medio de todo el montículo de personas que pasa. Cuando llego a la cafetería no dudo en ir directamente a comprar algo para comer.

— ¿Seguirás evitándome? – No hacía falta que me diera vuelta para saber quien era, su gruesa y ronca voz le delataba– Eres una maleducada, ni siquiera eres capaz de mirarme a la cara–Escupe de una forma que odio.

—No tengo absolutamente nada de que hablar contigo. Sal de mi camino y no estorbes. —Respondo cortante— Si solo supiera lo enojada que estoy—Murmuro lo bastante bajo para que no me escuche.

—Ohhh... La nena se enojó. Lo siento, pero fue tu culpa todo lo que pasó. ¡No me hagas quedar como el malo!–

   Suspiro, tomo aire con fuerza intentado calmarme. Me doy vuelta y lo miro con asco. ¿Es enserio lo que estoy escuchando?

—Hipócrita. Te recuerdo que tú te fuiste con Stefany cuando me negué a abrirte las piernas.–Me acerco a él y coloco mi dedo índice en se pecho haciendo presión– Puede que no sea virgen, pero eso no quiere decir que deje entrar en mis bragas al primero que se me cruce.

   —¿¡Al primero que se te cruce!? Creía que éramos más que eso... –Susurra mirándome–

   —Íbamos a ser algo más, Zack. Pero decidiste cagarla, y no soy una persona que da segundas oportunidades tan fácilmente.

   Tomo mi almuerzo y decido ir hacia las gradas de la cancha de fútbol solo para distraerme. Cuando comienzo a caminar, me doy cuenta que toda la maldita preparatoria nos escuchó.

   Maldigo por lo bajo, mientras intento acelerar el paso. Escucho a Zack llamándome, pero iba enserio cuando decía que me costaba horrores olvidar una cosa como la que me hizo. Creo que no sería una de esas chicas que perdonan una cosa así. Llego a las gradas y me encargo de comer mi almuerzo hasta que termine el receso, así luego poder ir a mi última clase.

   —¡Zoe!–oh... Me encontró– Que numerito se cargaron tú y Zack en el comedor.–ríe por lo bajo– Me alegro que lo hayas frenado de inmediato.

   —Mia, sabes que no suelo dar segundas oportunidades cuando algo así sucede–la miro de reojo– Además, solo estábamos saliendo... Da igual lo que haya echo o dejado de hacer. –susurro–

—Ay, Zoe. Sabes... Hoy recordé el día en el que se fue..–una voz chillona interrumpe a Mia–

—¡Zoe, querida! –dice la chica rubia frente a mí, con claro sarcasmo–Me enteré de lo que pasó hoy, lamento no haber estado ahí –viro mis ojos– Hubiera detenido a Zack por lo menos.

Break The DistanceDonde viven las historias. Descúbrelo ahora