23-Rescate

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Hacienda Piñeiro...

A Victoria después de horas por fin se le fue retirada de aquella molesta venda que cubría en totalidad su campo visual. Al recuperar en cierta forma la vista se encontró con una habitación oscura y desconocida que parecía cerrada herméticamente donde no había más que una cama deshecha, un montón de papeles rasgados en el suelo; y ella.

De repente, se encendió una extraña luz tenue y a pesar de no ver nada, escuchó una voz llamándola.

-¡Victoria!

-¿Quién eres tú? ¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí?—consultó con miedo recibiendo a cambio una molesta y satírica risa.

-Haz silencio...—se le acercó amenazante. Victoria sintió deseos de cubrir su vientre, en gesto de protección pero unas tortuosas cuerdas le recordaron que estaba atada.

-Aléjate...no me toques por favor.

-Shh...shh—le besó el cuello.

-Déjame...por favor apiadese de mí estoy embarazada—sin poder evitarlo comenzó a llorar, temía por la vida de ese bebé que crecía en su vientre y que apenas esa mañana lo había confirmado.

-¿Estás embarazada?—interrogó incorporándose para mirar a la morena a los ojos. Ella asintió entre lágrimas—No lo sabía...

-Yo apenas me acabo de enterar. Por favor ayúdame a salir de aquí se lo pido...no me quites la oportunidad de ser mamá y ver nacer a mi bebé.

El aludido se pasó la manos por el rostro ofuscado al tiempo que comenzó a caminar a pasos agigantados por el reducido espacio.

-Yo no puedo ayudarla...mi jefe me mataría—minuto de silencio—¿Atilo es el padre de esa criatura?

-Sí.

-Bueno mire hagamos una cosa—se le volvió a acercar—Te ayudaré...

-¿Cómo puedo estar segura de su buenas intenciones?—expectante.

-Soy padre, amo a mi mujer y me pongo en el lugar tuyo y de Atilio y no me gusta en lo absoluto—confesó sinceramente.

-¿Y cómo piensa ayudarme?

Aquel extraño enmascarado suspiró con pesadez. Comprobó antes de que nadie los estuviese escuchando o simplemente estuviese llegando en ese momento.

-A mi me ordenaron cuidarte, no soy yo solo en esto así que necesito que te mantengas lo más discreta posible—sacó su teléfono celular del bolsillo—¿Te sabes el número de Atilio?

Hacienda Montenegro...

Atilio quien recién venía despertando se removió un tanto a su costado buscando el calinoso cuerpo de su fiera, que para su desafortunada sorpresa no se encontraba.

Extrañado arrugó en el entrecejo mientras se frotaba los ojos, buscando despertar del todo.

-¡Victoria!—la llamó sentado sobre la cama—¡Victoria!

Tras no obtener respuestas a sus llamados, salió de la cama y fue hasta el baño. Tal vez estaría ahí, pensó Atilio para sus adentros.

-¿Dónde estarás Victoria?—dirigió su mirada hasta el encima del váter y visualizó lo que parecía un termómetro—¿Qué es esto?—y cómo otra señal aún más contundente dentro de la canasta de basura encontró la respuesta a su confusión—¿¡Prueba de embarazo!?—leyó en alta voz lo que decía el envase de aquel extraño objeto—¡Dios....Dios!

The Rivals_A&V (Terminada) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora