Capitulo cinco - La carrera.

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Yo a Luke:

No me siento bien, perdón. Éxitos Luke.

Luke:                 

Joder Alice, haré que valga la pena, lo prometo, la pasarás bien.

Yo a Luke:

¿En un lugar de carreras callejeras? *emoji riendo*

Olvidalo, no quiero pelear contigo, te avisaré luego.

Luke:

Vale, que te mejores preciosa.

Yo a Luke:

Gracias

Espera

¿qué?

Luke:

Eres preciosa *emoji de carita enamorada*

Joder Luke Collins.

                                                                            —o—

Mi celular comenzó a sonar con la canción ‘Maps’ de maroon5 y atendí.

—Soy yo otra vez, joder, ¿por qué no respondes los mensajes?

—No quería hablar con nadie, lo siento —enredo un hilo del edredón en mi dedo.

—Bien, quería preguntarte si irás.

—Iré —dije despacio.

—No te oigo.

—Iré luke —levanté la voz— en la otra habitación está mi hermano y no quiero que se entere, ya sabes.

—Está bien —puedo asegurar que está sonriendo. — Dentro de 10 minutos pasaré por ti, ¿vale?

—Vale, adiós Luke.

—Adiós Alice —colgó.

Me levantó de la cama a buscar mi campera de cuero, guardo mis llaves dentro de los bolcillos y me la pongo a esperar que venga Luke.

Mi corazón latía de una manera exagerada, era la primera vez que me “escaparía” de casa, joder Luke, eres una mala influencia para mi.

Al rato oí el rugido de un motor, de lo que parecía una moto, me asomé a la ventana, le hice una seña de que esperara y él asintió. Guardé mi celular en el bolcillo de la chaqueta, abrí la ventana y me fijé como bajaría, joder, ¿cómo carajos se supone que bajaría? ¡el árbol! Me trepé al arbol lo mejor que pude, y bajé.

Me tomó unos segundos y para cuando bajé me había raspado un poco los brazos, ya que me había arremangado un poco.

—¡Aquí estoy! —dije cuando llegué donde Luke.

—una gran sonrisa se formó en su rostro— he esperado todo el jodido día esto —besó mi mejilla y se alejó sonriéndome— ¿lista? —asentí y él subió a la motocicleta. Me dio el casco y subí atrás de él.

—¿No usarás casco? —encendió la moto e hizo rugir el motor— podemos chocar, ya sabes.

—Tranquila, sólo enrosca tus brazos en mi cintura y estarás a salvo.

—B-bien —mis labios temblaban e hice lo que él me indicó.

—¿lista? —“lista” dije y él comenzó a conducir.

A punto de caer¡Lee esta historia GRATIS!