Capitulo cinco - La carrera.

25 0 0

Llegué a casa, subí las escaleras y entré a ducharme.

Luke se ofreció a acompañarme pero me negué.

No estaba segura de ir a verlo o no, porque correría con Trav, y si Trav me ve se enojará aún más conmigo porque miles de veces me pidió que vaya a verlo y me negué, y de repente viene Luke, rubio, ojos claros, sonrisa encantadora y lo acompaño.

Mañana por suerte ya era viernes, aunque todos los fines de semana me quedaba encerrada en mi casa porque quería y me gustaba, pero ¡era viernes!

Mi celular vibró y lo revisé rápidamente.

Luke:

¿Irás? *emojis suplicando* —Recibido, 14:16 p.m

Yo a Luke:

Joder, que si iré Luke. —Enviado, 14:24 p.m

Cuando estés afuera envíame un mensaje, no hagas demasiado ruido, por favor.

Luke:

Trataré de no hacerlo. Lo prometo —Recibido, 14:26 p.m

Ashton entró sin golpear a mi habitación y se tiró en mi cama.

—Alice —murmuró él.

—¿Qué? —pregunté de mal modo.

—¿Por qué te peleaste con Trav?

—No te importa Ash —me senté en el pequeño sillón de mi habitación.

—Travis dijo que le dijiste que nunca lo necesitaste, que no te importan sus sentimientos y —hizo una pausa— me contó que te cortaste, ¿es verdad?

—Si, es verdad ¿y? —pregunté a la defensiva. —no quiero escucharte Ashton.

—Joder, entonces si estoy del lado de Trav.

—me encojo de hombros— haz lo que quieras.

—¡Joder Alice! Él te ayudó en todo momento.

—¡Que se joda! —le grité— si no me hubiera obligado a comer nada de esto hubiera pasado, Ashton.

—¡Lo hace porque se preocupa por tu salud, Alice! ¡Demonios! —gritó— a mi también me duele que te hagas todo esto y joder Alice, estás realmente jodida y no te dejas ayudar.

Que me lo diga Trav me dolió, pero que Ash me diga que estoy jodida, me dolió aún más.

—Ándate —le dije con lagrimas en mis ojos— ándate Ashton.

—L-lo siento, no quis-

—Pero lo hiciste —las lagrimas comenzaron a bajar por mis mejillas y cuando llegaban a mi boca se fundían con mi saliva— que Travis me haya dicho que estoy jodida me dolió, pero ¿vos Ash? ¿vos? Pensar que el otro día me dijiste cosas que me hicieron sentir que valía la pena vivir, y ahora me decís “estás realmente jodida Alice” —hice una mala imitación de su voz— no me hables más, por favor, ahora vete.

—Alice, joder, perd-

—Vete. —Bufó y salió de mi cuarto azotando la puerta.

Las lagimas seguían cayendo por mis mejillas y no podía evitar sentirme más miserable. Tomé mi celular y tecleé el numero de Luke. Abrí nuestra conversación.

Yo a Luke:

Luke, no sé si iré, lo lamento. Suerte, ojalá ganes.

Luke: ¿qué pasó? ¡joder! Ven, por favor.

A punto de caer¡Lee esta historia GRATIS!