Capitulo 14ღ

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-Creo que esto no es una buena idea… - Murmuro, viendo a Ryan y a Justin preparándose para matar de un susto a mi mejor amiga.

-¡¡Por supuesto que es una buena idea!! – Exclama Ryan, amarrándose las botas de seguridad negras – Es la mejor idea que se le ha ocurrido al rubio, y eso que no tiene muchas buenas ideas.

Veo una supra dorada volar por la habitación antes de que aterrice justo en la cara de Ryan.

-Todas mis ideas son buenas – Gruñe Justin, riéndose de la cara de Ryan.

Yo me rio también, despacio.

El dolor en mi cabeza a mejorado, aunque no del todo, Justin ha insistido en que valla a ver a su médico, le digo que estoy bien, que voy a sobrevivir sin tener que pisar el hospital.

Odio los hospitales.

Simplemente me ponen… nerviosa, de igual forma, sigue insistiendo y, por Dios, no puedo creer que voy a decir esto, se está volviendo molesto.

-Jenna, de verdad deberías ir con mi médico, solo para asegurarnos… - Lo dice por quinta vez en la media hora que hemos estado conversando.

Suspiro.

-Voy a estar bien, Justin, lo… - No puedo evitar gritar y saltar al ver lo que ha sacado del closet.

Oh, joder.

Dos pistolas.

Dos.

Putas.

Pistolas.

Esto ya se está pareciendo a Spring Breakers.

El y Ryan se ríen a carcajadas.

Qué bueno que los divierto.

-Son de juguete, nena, tranquilízate – Dice Ryan, aun riendo, Justin le avienta una de las pistolas y Ryan la toma sin titubear.

¿Qué pasa con los niños y sus juguetes?

Una nueva punzada me hace gruñir y sentarme nuevamente, por tercera vez en la noche.

-Mierda – Gimo.

-Bien, lo he decidido, vas a ir a mi médico mañana – Justin se cruza de brazos, aun en el mismo lugar donde se encontraba, su ceño fruncido hacia mí.

-Justin…

-Olvídalo, Jenna, iras conmigo, maldición, ya me siento bastante culpable, así que olvídalo – Su voz molesta resuena en mi oídos.

Justin molesto es… uh, caliente.

Sus brazos están cruzados sobre su ancho pecho, sus piernas separadas, su rostro molesto y perfecto mirándome con un ceño fruncido.

Grr.

-No puedes ir a un hospital – Murmuro distraídamente – Se va a armar la tercera guerra mundial y no puedes simplemente formar un alboroto en un hospital, hay gente muriendo allí.

-Ella tiene un punto – Opina Ryan, inclinado en la pared opuesta a la cama.

Justin suspira, dejando caer sus hombros, masajea su sien aun con su ceño fruncido.

Es. Jodidamente. Caliente.

 De repente puedo ver lo cansado que debe estar, estoy segura que tiene bastante drama en su vida como para tener que agregar más, cosas mucho más importantes de las que ocuparse y me siento mal e infantil por tener que ponerlo en esta situación.

-Yo, eh, puedo buscar a un médico – Sugiero – No tienes que hacer nada por mí, esto no es tu culpa y no deberías sentirte culpable – Trato de sonreír hacia el – Mañana iré al hospital a que me hagan una placa o algo así y estaré bien.

El me mira fijamente por unos segundos.

-De ninguna manera voy a dejar que pagues por eso – Dice – Además, no confió en otros médicos – Murmura, pensativo.

-Puedo pagar un médico – Alzo una ceja hacia él.

El rueda sus ojos.

-Eso no va a pasar cariño – Murmura, inflexible y pensativo.

-Yo puedo ir con ella – Exclama Ryan mientras se encoge de hombros.

-No creo que sea necesario…

-Está decidido, iras con Ryan – Sonríe, victorioso.

Pongo los ojos en blanco.

-Acostúmbrate linda – Bromea Ryan, acercándose a Justin – A este chico le gusta tener la razón el cien por ciento de las veces.

 Esta vez, Justin pone los ojos en blanco.

-Idiota – Murmura.

Todos reímos.

De repente, el suave rugido de un motor se escucha fuera de la habitación, que por cierto, no sabía dónde estaba, ¿Una especie de casa, tal vez? Justin menciono un tráiler… La pequeña ventanilla al lado de la cama se ilumino por las brillantes luces de mi coche, si es que era Mare.

-¡¡Que empiece la acción!! – Exclama Justin, como si estuviésemos en alguna clase de película o serie televisiva.

Tonto.

Tonto hermoso.

Los veo moverse por la habitación, Justin metiendo la pistola en la cinturilla de su pantalón de chándal, haciendo que sea visible, Ryan la pone en su bolsillo trasero y termina de colocarse bien la bufanda.

-No te muevas de aquí, nena, y cuando la traigamos, por Dios, trata de no reírte hasta que le digamos la verdad – Dice Justin, mirándome con sus ojos hermosos y no es como si pudiera decir que no.

-Okey – Susurro y le sonrió.

El me guiña un ojo.

Oh, corazón, no brinques así.

El solamente se ve tan… caliente, que no puedo evitar sentirme un poco estúpida al mirarlo.

Dios, soy patética.

Belieber Dream ღ {JustinBieber} ©¡Lee esta historia GRATIS!