8 de enero, 2015. MAÑANA

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He dicho ya que detesto la universidad de medicina? El despertador sonó a las seis de la mañana, pero no me desperté hasta las siete y media lo cual no fue muy bueno para mí.

Cuando miré el reloj de la mesilla y vi la hora si un salto tan alto que seguro que vatí algún record olímpico. Fui corriendo a la cocina al mismo tiempo que me desnudaba cuando me dí un golpe monumental contra el suelo y derrame la leche encima de Kafca, un horrendo gato despeluchado que un día se coló en mi casa y que desde entonces no he conseguido sacar de ella, Kafca reaccionó soltandome un desagradable bufido y enseñandome los colmillos.

-Igualmente- le contesté yo

Cuando por fin pude salir a la universidad parecía que un huracán había pasado por mi casa, entre mis nervios y mi torpeza rompí dos tazas, derrame el café dos veces y llené el baño de pasta de dientes y maquillaje pero no tenía tiempo de limpiar, así que deje todo hecho una mierda y me fuí a la unversidad a la que llegué tarde. Y ahora estoy en el cuarto de baño ya que para colono me ha venido la regla, lo creáis o no , he tenido días peores, pero entonces me miro en el espejo y veo la catástrofe, mi vestimenta, llevaba una camisa blanca debajo de un jersey negro y unos vaqueros, hasta ahí bien ¿no? el problema estaba en mis pies, en los cuales llevaba mis pantuflas rosas con forma de garra ya decía yo que por que me miraban tanto los pies. Saqué el móvil a toda prisa y marqué el único número que me sabía de memoria (no era el de mis padres)

- ¿Haely, no deberías estar en la universidad?- me dijo Katherine

- Katherine, tengo un problema, estoy en el baño de na facultad, necesito que me hagas un favor-

- No te preocupes Haely, ya estoy cogiendo las compresas, me visto y voy-

-No, ese no es el problema, bueno de todas maneras traetelas, pero lo que necesito es unos zapatos, a ser posible unas botas-

-  ¿Pero que has hecho?-

- Ya lo veras tu corre-

Katherine era mayor que yo, tenía 22 años y estudiaba bellas artes, pero por algún motivo que desconozco (y tampoco me interesaba saberlo) no daba clase ni jueves ni viernes, pero si los demás días de la semana. Era una chica muy guapa.

La puerta del baño se abrió y entró Katherine, despampanante como siempre, iba vestida con unos pitillos negros y una camisa de seda color verde pastel de tirantes, y una americana negra, llevaba unos tacones negros que hacían sus piernas interminables.

- ¿¡Pero que has hecho!?- gritó horrorizada mientras me miraba los pies - Pero.... ¿Como no te has dado cuenta de que las llevabas?-

- Ese no es el tema ¿Tienes los zapatos?-

Ella asintió con la cabeza mientras, de un gran bolso negro, sacaba unos botines marrón oscuro, que afortunadamente eran de mi talla .

- Gracias- la dije

-Nada, oye ¿Que te parece si salimos de fiesta esta noche?-

- Vale llama a Ian- La cotesté mientras salia del baño y me iba hacia clase

Después de lo que amí me parecieron siglos, acabó el día de universidad.

Cojí mi bici, sí, bici, tengo 20 años y no tengo coche, lo sé, es penoso, pero es que no tengo ni un euro, el apartamento lo pagan mis padres, y la ropa y la comida lo pago yo, ese fue nuestro trato ¿Como pago mi parte? Muy sencillo, doblando camisetas en la tienda mas pequeña y con menos clientes de todo el centro comercial, así que no me pagaban mucho. En fin que me subí en mi bici y me fui en dirección al centro comercial.

Se puede decir que me juego la vida llendo al trabajo, no, no es porque la ropa sea toxica, aunque casi, sino porque en el trayecto de la universidad al centro comercial mi vida se ve amenazada por coches, camiones, motos, baches que antes no estaban allí, y lo que sea que pase por allí (un día casi me llevo por delante un burro) pero esta vez si que me atropellaron.

Estaba por el aparcamiento del centro comercial, cuando cruzé por un paso de peatones hacia el bendito carril bici que el ayuntamiento había puesto hace poco, cuando un coche blanco, ¿o era gris? (El golpe me dejó un poco aturdida) se acercó a mi y se llevo mi preciada bici por delante, a mí, ya que di uno de mis saltos olímpicos y no recibí ningún golpe, ni me hice nada de daño, a pesar de me recién mencionado aturdimiento (que me quedé más retrasada de lo que ya estaba)

Del coche bajó un dios, un ángel, bueno no era para tanto pero era bastante guapo. Tenía el pelo de un rubio dorado y unos profundos ojos azules, muy azules. Era alto y musculoso, iba vestido con un traje negro. Se acerco corriendo a mí

-Lo siento mucho- me dijo mientras me ayudaba a levantarme- Estaba cerrando un negocio con unos japoneses y me he despistado- y encima tenía dinero

-No pasa nada, todos hemos atropellado a alguien alguna vez- definitivamente soy retrasada. Por suerte el se rió durante un rato y luego dijo:

-Me llamo Paul, te comprare una bici nueva, o si lo prefieres, una moto-

- Una bici esta bien- tonta, tonta, tonta

Y entonces me dio el dinero y se fue.

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