•02 | Nuevas metas.

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Dos años atrás.


La bata de seda blanca que viste Kim Taehyung, acaricia su piel nívea con cuidado al deslizarse por su curvilíneo cuerpo hasta llegar a sus pies. Con gracia y elegancia, rebasa el círculo sedoso que dejó la prenda al caer, caminando entre pasos pequeños por el amplio recinto que está acondicionado con todo lo necesario para superar el celo de la forma más cómoda posible; comida preparada que solo debía ser calentada, agua, algunos dulces, condones, juguetes, sillas sexuales en las que se puede conseguir mayor placer en caso de poder utilizarlas, y una amplia cama de sábanas de algodón que le invita a colocarse en una posición comprometedora para el alfa que lo acompaña en esta oportunidad.

El castaño inhala profundamente, jactándose de aquellas feromonas que le indican que el joven está por perder el sentido con tan solo verlo desnudo a la lejanía, sin permitirle poseerlo como desea. De manera traviesa, le mira de soslayo mientras bate sus pestañas provocativamente. La ansiedad del chico por invadir sus piernas le hacen sentir deseado, hermoso, como si fuera la droga que su frenesí necesita. Apenas está iniciando la dominación que su animal tiene sobre él en su punto más primitivo, pero no podría reprochar que se salga de control repentinamente, debido a que este será el primer celo que pase acompañado por un omega.

Jungkook es tan... Lindo, un cachorro con ojos grandes, brillantes, hermosos. Es tan diferente a cualquiera, tan sensible y considerado. Le explicó hace no demasiado tiempo, semanas posiblemente, que se presentó a los casi diecinueve años, siendo este un caso tan increíble como extraño en una generación donde la edad de presentación cada vez se acortaba más. Seguidamente, le confesó que poco había sentido a su alfa dentro de sí, casi dudando de su existencia, ya que las amplificaciones de sus sentidos básicamente no se modificaron inmediatamente. Su primer celo duró alrededor de cinco a seis horas, y el segundo, lo tuvo más de ocho meses después. Jungkook se sentía defectuoso, como si no mereciera ser visto o considerado.

Le daba vergüenza llamarse alfa, cuando ni siquiera podía oler como uno.

Pero extrañamente, ello cambió cuando percibió por primera vez a Taehyung. Su delicioso aroma a Geranio que puede resultar ser tan intenso como sutil, le hizo reaccionar en un abrir y cerrar de ojos. Fue como si su lobo hubiese encontrado ese algo que le había faltado desde siempre. Se emocionó, movió su cola y chilló hacia la dirección de aquella mudanza que ese mismo día se estaba llevando a cabo en la casa de al lado.

Aunque Taehyung nunca lo admitiría, también sintió un tirón que lo llevaron a buscar aquellos ojos que extrañamente le recordaron a un ciervo bebé. Ambos se miraron por largos minutos luego de hallarse, recibiendo sin moderación el olor del otro que parecía querer abrasar en una ola de intensidad que deseaba consumir hasta sus huesos. Ahí, fue donde por primera vez un «Mío», que no sabían de dónde había salido, brotó entre ambos.

Concluyendo varios meses después allí, un omega de veintisiete años ofreciéndose descaradamente a un chico de apenas veinte que nunca se ha anudado a nadie en medio de su celo. El solo imaginar la sensación de ser partido por la hinchazón de su glande, hace que el almizcle resbale un poco de su entrada debido a la anticipación de querer complacer a su alfa. Inolvidable, este celo será completamente inolvidable para ambos.

Luego de humedecer sus labios con la punta de la lengua, se detiene frente la alfombra de piel sintética que aparenta ser tan suave como un oso, y tan calentita como la piel del chico que le sigue en cada movimiento que hace. Lentamente, se arrodilla al principio de la misma inclinándose hacia delante en una atrevida muestra de su trasero lubricado que está listo para poder recibir el miembro del que considera su cachorro alfa.

Jungkook tiene que tragar saliva al menos tres veces seguidas, al su nivel de salivación dispararse dramáticamente como si en cualquier momento pudiera comenzar a babear. Su polla se crispa a un nivel nunca antes experimentado, solo pudiendo oler lo delicioso de aquella parte trasera hecha fluidos por su presencia. La fuerza de voluntad que posee al contenerse para no irse sobre su omega, debería ser apremiada al salir de aquí.

El castaño termina por sentarse sobre sus talones dándole la espalda al chico, arquea la columna en una curva perfecta, relajando sus manos arriba de sus muslos con delicadeza. Suaviza la expresión necesitada de su rostro debido a la creciente excitación del alfa, mordiéndose ambos labios para enrojecer lo mejor posible. Sus ojos se cristalizan hasta casi derramar lágrima, sonrojando sus mofletes lisos para cuando ladea el rostro y mira a Jungkook desde abajo haciendo que sus largas pestañas revoloteen de forma suave al parpadear como la criatura más etérea del mundo.

—Esta es la simple postura sumisa que adoptaría al querer dejarme someter... N-Nunca lo había hecho a voluntad, Alfa—farfulla bajito, con su labio inferior temblando—. Por favor... P-Por favor tómame, estoy aquí para complacerte, para ser llenado con todo lo que desees llenarme. Soy tuyo.

Jungkook deja de respirar en ese mismo momento que lo oye decir aquellas palabras. Sus ojos siendo nublados por la lujuria, bajan por la espalda de su omega y se detienen en la curva de su culo perfecto. Dios lobo, él es un maldito pecado encarnado en omega. Baja un poco más, detallando la planta de sus pies que están enrojecidas solo un poco. Jamás había visto unos pies tan hermosos, o una pequeña cintura como la que posee. Es sin duda, lo más bello que ha de mirar.

A pesar del calor que lo quema internamente, el azabache recorre el corto trayecto que los separa y se deja caer de rodillas a su lado, observando de más cerca lo perfecto de su rostro y cabello en finos hilos castaños. Alza su mano derecha queriendo trazar las facciones de su rostro, pero sin ser verdaderamente capaz de tocarlo. Pese a ello, el omega quiere arrimarse y sentirlo, quiere hacerlo. Pero tampoco lo hace; porque esos ojos oscuros del chico solo están esperando un movimiento para poder fundirse en su cuerpo sin recato.

—Es... Es lo más hermoso que he podido apreciar—susurra con voz ronca. Su aliento choca caliente contra Taehyung haciéndolo cerrar los ojos ante el delicioso aroma de menta ligado con algo más. Es dulce, como un jarabe que ha probado antes—. Pondré mis cachorros en ti, omega. Y no pararé, hasta que tengamos nuestra propia manada... Cinco seis... Te preñaré, juro hacerlo. Lo juro.

Y allí, es que Taehyung razona por primera vez que algo como eso jamás pasará. Que él no puede tener en su vientre el fruto de un alfa que apenas probará un celo acompañado. Uno que es inexperto, un cachorro que hasta hace poco, no podía conectar con su lobo. ¿Qué es lo que está haciendo? ¿A qué juego está jugando exactamente al ilusionar de alguna manera a un chico que no tendría un futuro con él?

Después de ese maravilloso celo en el cual ambos cuerpo se fundieron hasta el desmayo, la tesis de su doctorado llegó en conjunto con nuevas metas por cumplir. Y entre ellas, Jungkook no fue tomado en cuenta.

Posteriormente, destrozó el corazón del chico, al igual que el de su propio omega que clamaba por un alfa que Taehyung decidió no sería parte de su vida.



-Hany

Unforgettable | KookV | OmegaverseDonde viven las historias. Descúbrelo ahora