-Me cierro. Además lo de tu mamá no merecía diez puntos -protesté.

No había estado esforzándome por las puras.

-¡Claro que sí! -se quejó -Es algo que siempre hago y probablemente la esté matando de angustia.

-Pues entonces merezco diez más por avisarle a mi mamá que hoy me quedaría hasta tarde -la reté.

-¡Eso es mentira!

-¿Segura? -sonreí engreídamente.

-Sí -me miró con firmeza pero al ver que mi expresión no cambiaba, desesperó -¡No me mientas!

-¿Por qué tan segura de que es mentira?

Su expresión valía oro.

-Castiel, en serio.

-Hablando en serio. Sí le avisé. No detalladamente pero le avisé. Te juro que no miento. Quiero ganar con todas las de la ley -fui sincero.

Valerie maldijo por lo bajo.

-¿Gané entonces? Si lo de mi mamá cuenta, te llevo cinco puntos -sonreí burlón.

Ella metió sus manos en sus bolsillos pensativa. De pronto una sonrisa triunfal se formó en su rostro. Sin decir nada pero con expresión de burla sacó el pase que yo le había prestado.

-La reput -di un patadón y me paré de una.

Con una carcajada, Valerie se acomodó mejor en la banca.

-Diez -canturreó -lo usé en clase de mate.

Hice unos cálculos lo más rápidamente que pude.

-Mira, si tienes en cuenta que hoy, a pesar de ser viernes y de estar muy cerca fin de año no le hice ninguna broma al director, debería recibir cinco más.

-¿Lo del carro no fue para eso?

-¿Crees que con eso basta? -sonreí.

-Entonces empatamos de nuevo -suspiró con una muy leve sonrisa juguetona.

-Eso parece. Pero te advierto que no se me ocurren muchos más retos. Por lo menos no cosas comparables.

-Ya pensaré en algo -me aseguró.

Antes de que se parara me puse de cuclillas delante suyo.

-¿Te acuerdas lo que me dijiste ayer? -pregunté.

"Vaya pregunta más estúpida" me reprendí mentalmente. Lo más probable es que hasta lo hubiera pensado antes de decírmelo. Valerie asintió levemente.

-No me diste tiempo de contestar -clavé mis ojos en los suyos y a duras penas contuve una sonrisa al ver que se ponía nerviosa.

-Ya me habías advertido que no caerías en el cliché -me recordó intentando ocultar el rubor que atacaba fuertemente sus mejillas.

-Lo sé -la miré fijamente convencido de lo que iba diciendo y haciendo -pero no me la has puesto nada fácil. Además -me puse de pie y me senté nuevamente a su lado -rompes el cliché. Y vamos a romperlo un poco más.

Miré alrededor asegurándome de que no hubiera nadie.

-Se supone que el chico malo termina enamorándose perdidamente de la chica buena ¿no? Y que ella encuentra además un chico bueno que también la adora.

Valerie me miraba atentamente entre nerviosa y divertida. Hasta me parecía que se había sonrojado un poquitín.

-Y si no equivoco, el chico malo luego hace de todo por conquistar a la chica. Nosotros no somos así. No hay ningún chico que me haga competencia. Ya le habría dado una paliza. Tú eres la que se ha templado de mí por más que has intentado no hacerlo -alzó una ceja como incrédula de mi confianza pero no me detuve -Ninguno se ha esforzado pero ambos hemos terminado gustando del otro. A mí también me gustas "angelito". No como para un juego. Me gustas en serio. Quizás no soy lo mejor que puedas conseguir y estoy seguro que esta es la peor declaración que te van a hacer en tu vida aunque sabes que no podías esperar nada mucho más elaborado de mi parte. Realmente estoy fuera de mi terreno. Me siento pez fuera del agua. Lo que tengo totalmente claro es que me gustas mucho.

Sus ojos brillaban de emoción y por más que apretaba los labios una sonrisa se escapaba una y otra vez. "Tú nunca has tenido problemas para decir nada, este no es momento de romper con esa tradición" me reñí al sentir que se me trababan las siguientes palabras que quería decir.

-¿Quieres estar conmigo? -solté de golpe.

-¿Va en serio? -balbuceó confundida.

-Estaba esperando un sí -bromeé.

-¿No estábamos esperando a ver cómo iban las cosas?

-Mira el momento que escoges para dudar de mí -tomé una de sus manos en las mías.

-Yo siempre dudo de ti.

-Haces bien. Ahora respóndeme por favor.

-Ponte de cuclillas de nuevo -me indicó con una sonrisa burlona.

Cuando la miré desconcertado insistió diciendo que me había visto muy lindo al hacerlo. "Lindo" no era precisamente el adjetivo al que más me gustaba que me asociaran pero esa vez le di el gusto.

-Sí quiero, Castiel. Solo te pido que no juegues conmigo, pero claro que quiero -sonreía como nunca antes con una alegría que parecía iluminar su rostro a la vez que lo embellecía.

-Jamás jugaría contigo... -me detuve un momento -bueno, quizás contigo sí, pero no con tus sentimientos.

Valerie se puso de cuclillas al igual que yo y clavó sus ojos en los míos.

-No creas que por esto te dejaré ganar la apuesta -susurró coquetamente.

-Digo lo mismo. Pero... ¿me darás un beso al menos o tendré que robártelo?

The Real Bad Boy (PUBLICADO)¡Lee esta historia GRATIS!