20-La Cabaña lV

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-¿Por qué permites esto Victoria?—interrogó Atilio entre besos.

-¿Esto qué?

-Que yo me acerque de esta manera a ti...por favor no lo permitas más—pidió sintiendo una incómoda sensación en su garganta y entre sus piernas.

-Atilio...yo...—su tono de voz eres débil.

-¡Victoria!...¿Victoria que te pasa?

-No me siento bien...—se recargó en su hombro buscando apoyo.

-¿Que tienes?....¡Vic...Victoria!

Y cómo una pluma ligera se dejó caer completamente inconsciente en los brazos masculinos.
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Con delicadeza y con las manos temblorosas la dejó sobre el verde césped, se dispuso a desanudar la atadura que mantenía aquel negro caballo dejándolo en libertad, el cual automáticamente se echó a correr en dirección a la cabaña.

-Victoria...Victoria despierta—le daba de suaves golpes en la mejilla en busca de una reacción la cual no obtuvo—Te tendré que llevar andando para la cabaña.

Rápidamente se quitó su camisa y  revistió a Victoria en ella puesto que portaba solo su ropa interior y ni loco la dejaría presentarse así ante sus empleados. Luego de ya vestida la tomó entre sus brazos, besó su frente y y cubriendo lo mejor posible sus piernas desnudas con sus brazos la llevó de vuelta a la cabaña.

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-¡Ramón! ¡Ramón!—gritaba desesperado entrando al jardín delantero de la casa con Victoria inconsciente entre sus brazos.

El humilde trabajador conducido por sus gritos se acercó.

-¿Qué pasa patrón?—alarmado miró a a la morena.

-No mires tanto—se volteó de espalda quitando de delante del campo visual de Ramón a Victoria—¡Vuelves mirarla así y te saco los ojos!—molesto.

-Perdón...¿Para que me mandó a llamar patrón?

-Lleve el botiquín de primeros auxilios al cuarto de tú patrona.

*¿Mi patrona?* se extrañó Ramón ya que según él, Victoria no era pareja de Atilio.

-¡Pero apúrate Ramón!—gritó.

-Sí...sí señor.

Habitación de Victoria...

Atilio entró con ella aún en brazos, con delicadeza la dejó sobre la cama. Rápidamente y antes de que llegara Ramón le cubrió con una cobija sus piernas libres de tela.

Luego de unos segundos llegó Ramón con un envase repleto de alcohol y algodón.

-Vamos Victoria despierta—pide Atilio mientras veía a su empleado frotarle el arco de cupido a Victoria con un algodón atestado en alcohol.

Poco a poco esta fue despertando.

-¿Qué me sucedió?—ronronea aturdida llevando una de sus manos directo a la sien del lado derecho.

-Te desmayaste—respondió Atilio—Yo creo que debemos llamar a un doctor.

-¡No!

-Yo me retiro patrones—informó Ramón antes de dar media vuelta y marcharse.

Una vez solos.

The Rivals_A&V (Terminada) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora