Gestos de bebes (Luhan)

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-Por ahora Tiarn es fácil de cuidar. No llora mucho, solo cuando se ha hecho caca pues si le das a las horas correctas de comer no pasa hambre durante el día -comencé a informarle debidamente de la información básica que debía de saber-. No le gusta el ruido, ni los cambios de tono o la música muy movida. O sea que ten cuidado con esto último ¿sí? Te prohíbo terminantemente que estés escuchando música con los cascos puestos mientras estés cuidando de ella.

Veía como asentía una y otra vez mientras caminaba a mi lado. Aquel día tenía el coche en el taller y por eso no podía utilizarlo para trasladarme y de ahí que fuésemos caminando. No tenía claro si se estaba enterando de algo o no, acababa de salir de clase después de una semana entera metiéndole de todo en la cabeza al fin y al cabo.

-¿No podre hacer planes para este fin de semana entonces? -rodé los ojos y lo mire fijamente-. Vale, vale. Lo he pillado -comento molesto-. Ni quedar, ni música. Me ha quedado todo claro, tranquilo.

-Me alegro de que al menos me hagas caso cuando te hablo -sonreí abiertamente tranquilizando mi expresión.

Sehun, ahora sí que me sabía su nombre, me miro con cierta curiosidad reflejada en la cara. Me había acostumbrado ya a su inexpresiva cara y al mínimo gesto que hacía era capaz de descifrarlo. También cabía decir que siempre se me había dado bien hacer de adivino ante la gente después de haber tenido una hermana a la que era imposible de comprender y entender sus expresiones faciales.

-¿Te pasa algo? -acabe por preguntar pues no veía que tuviese ninguna gana de hablar abiertamente.

-No sabía que supieses sonreír -en vez de conseguir que sonriera más con ese comentario provoco que me pusiese serio nuevamente-. ¿Ves lo que te digo? -echo a reír de una manera tan ruidosa que provoco que Tiarn despertara y comenzara a llorar. Se quedo callado al instante, aun conteniéndose la risa, y fue a cogerla en seguida con sumo cuidado.

Como la cogió antes de que lo pudiera hacer yo, lo cual me pillo desprevenido, la calmo a su manera que era muy diferente de la mía. La agarro con fuerza y comenzó a hacerle ciertos gestos con la cara los cuales sacaron una sonrisa de sus labios antes de que imitara el mismo gesto que él hacía.

-¿Cómo has hecho eso? -pregunte interesado sin comprender como lo había hecho. No fue hasta que vio que Tiarn estaba completamente tranquila que se giro para hablar nuevamente conmigo.

-¿El qué?

-¿Cómo has hecho para que deje de llorar tan fácilmente? -profundice la pregunta para ver si así lo entendía al completo.

-¡Oh! Cuando me dijiste que iba a tener que ejercer de niñero decidí que debía de informarme un poco -se encogió de hombros sin separarse de mi sobrina-. Y leí que a los dos meses de edad son capaces de reconocer a la gente de alrededor por los gestos que hacen y que sienten que se les hace más caso si sonríen o sea que...

-¿Estas utilizando métodos conductistas con mi sobrina? -le interrumpí sin poder creerme que aquel niño que tenía delante pudiese ser tan inteligente.

-¿Conducque? -elevo un poco su tono de voz para mostrar su desconcertó. No, definitivamente no es que fuese el niño con luces fluorescentes que hasta hacia dos segundos pensaba que sería-. Solo hago gestos que le hacen sonreír.

Parpadee varias veces, sin poder evitarlo y sonreí nuevamente. La inocencia que tenia aquel niño me gustaba. Bueno, quizás más bien su sencillez. No sé. Pero me agradaba bastante.

-No pensaba decírtelo jamás, pero puedes llamarme gege si quieres en vez de señorito. En realidad no me gustan mucho esos formalismos.

-¿Gege? ¿Por qué debería de llamarte así? -aparto ligeramente a Tiarn de su cuerpo para volver a dejarla en su silla y no tener que cargar con ella todo el rato.

-Digamos que es el equivalente de Hyung pero en chino -le explique de manera simple pues no tenia mayor complicación.

-¿Eres chino?

Solté una larga carcajada al escuchar la pregunta. ¿Acaso no había notado mi acento? Vale que hiciese lo posible para disimularlo y que la gente que se sintiese más cómodo a mi lado pero... con él no había hecho, y se me hacía difícil pensar que no lo hubiese notado. Bueno, me quedaba claro que al menos racista no era.

-Sí, soy chino desde que nací -asentí con la cabeza tan solo una vez-. Pero cuando tenía unos diez años me mude junto con mi familia y algunos compañeros a Corea. Nada importante -negué con la mano para quitarle importancia a lo último que había dicho y no comenzase a preguntar sobre eso.

-Podrías ayudarme entonces con mis clases de chino entonces. Si no me vas a cobrar por ello al menos vamos -enfatizo su última frase con tal expresión que volvió a sacarme una nueva carcajada.

-Cobro por las horas íntimas más que por las horas no íntimas, eso está claro pero ayudarte a ti con tus deberes no debería de ser algo difícil -concluí intentando no parecer un rata ya que no lo era.

Sehun se puso rojo, como cada vez que sacaba el tema del sexo a la luz. A veces incluso meneaba la cabeza, tosía o le entraba un extraño hipo que intentaba disimular sin gran resultado.

-No-no puedes hablar de esas cosas como si nada. No está bien -murmuro bastante alto intentando controlarse a sí mismo.

-¿Eh? ¿Por qué no? ¿Acaso no es un tema natural? -pregunte alzando la ceja sin entenderle. Lo normal sería que un chico de su edad, lleno de hormonas, estuviese deseoso de hablar de sexo con cualquier persona. Y más si tenía experiencia, para aconsejar y ese tipo de cosas.

-¡No! ¡Calla! -acabo gritando mientras me tapaba la boca con la mano.

"Pobre reprimido sexual".

[Hunhan] Luminescent¡Lee esta historia GRATIS!