Un encuentro inesperado.

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Sonó mi despertador, eran apenas las seis. Me levanté y tambaleándome del sueño pude llegar hasta el cuarto del baño, me vestí con mi atudendo favorito y luego todo lo demás. Cuando salí de mi habitación tuve la curiosidad de ver mi celular antes de bajar, cuando lo encendí había un mensaje de mi prima en el cual decía que no me podía llevarme porque se había enfermado pero me había dejado las llaves. Fantástico. Este día no podía ser mejor. Bajé las escaleras, desayuné y encendí la tele, apenas faltaba una hora. Me quedé por un un instante mirando a la nada, cuando mi madre por broma me dió un susto que casi caigo en coma.

-Mamá, no vuelvas a hacer eso, casi me matas ¿eh?

-Lo siento, es que se me hizo divertido ver tú rostro con esa expresión. Hija, come bien. Prométeme que harás amigos..

-Ay mamá, solo iré a estudiar además es mi primer día, relájate.

-Tal vez conozcas a un chico y.....

-¡MAMÁ, ni se te ocurra decir la palabra novio!

-Está bien, está bien, mucha suerte. Ahora vete o si no llegarás tarde.

Me despedí con un dulce beso en la mejilla y saí. Conducí a lo largo del camino media hora, al llegar estacioné justo en la entrada. Habián muchas personas en el campus, obviamente tan bien era notable los diferentes grupos como los nerd, las popu, los chicos lindos, etc. Me sentí muy incómoda, ya estaba acostumbrada a no estar rodeada de muchas personas y me invadieron los nervios. Tomé valor y entré, todo era muy bonito, todo era grande. Caminé, casi perdida y embobada de lo que se encontraba a mi alrededor una chica bloqueó mi camino.

-¡Hola!

-Eh...¿Hola?

-Mi nombre es Leah, soy del equipo de porristas por tal motivo estoy encargada de dirigir a las chicas del primer año para que conozcan el campus.

-Lo conoceré yo mísma.

-Cómo quieras.-ya me caía mal.

-Vale.

Estaba sola, sin saber donde quedaba los salones, sonó la campana y todos empezaron a buscar igual que yo, luego apareció como el rector del campus.

-Los salones están atrás de las canchas de deporte, bienvenidos.

Di un vistazo más al sancocho de personas que me aplastaban, uno por uno se fue alejando y yo...Estaba inmóvil, acomodé mi mochila y caminé a hacia unas escaleras que daban a las canchas de deporte, subí las escaleras mientras con mis manos trataba de aplastar es papelito arrugado que eran los horarios, me distraje un momento cuando.....

-Ups, lo siento soy un poco torpe al caminar, no era mi intención chocarme contigo.

-No importa.

-¿Estás perdida?

-La verdad sí.

-Me llamo Logan vega-extendió su mano mientras hacía una sonrisa que era patéticamente perfecta- mucho gusto.

-Me llamo Emma Waleska-Apréte su mano delicadamente.

-Gusto en conocerte, ¿Eres nueva?

-Sí, ¿y tú?

-Sí, yo tengo ahora historia.

-Yo también, supongo.

Caminamos mientras el se peinaba su cabello, era un chico muy apuesto: Tenía ojos cafés claro, alto, piel clara, su cabello era negro y largo, no era ni flaco ni gordo, era perfecto. Me dirigió la mirada e hizo un gesto provocativo de broma y nos reímos en coro, al llegar al salón el profesor era muy bajito, osea yo era enana pero el se pasaba, era el profesor de historia, una de mis áreas favoritas. Nos miró y con su cabeza nos dijo que entráramos.

-Primera regla de mi clase: Nunca se llega tarde.

Genial, ya había incumplido una regla, pensándolo bien no creo que esta vaya a ser la primera y última vez. El día fue (y sin exagerar) bastante largo, al sonar la última campana de salida organizé mis cosas y salí, me gustaba aquel aroma a "el primer día" eran apenas las cinco y quince, mi mamá trabajaba hasta tarde así que decidí a tomarme un café. A la salida me encontré con Logan e intercambiamos números, nos despedimos y yo me subí al coche. Conducí hasta llegar al centro comercial, al llegar me senté y revisé mi celular, Logan me había hablado por WhatsApp.

-Hola Emma, ¿Qué haces?

Hice mi pedido y cuando me acomodé bien le respondí:

-Me tomaré un café, ¿y tú?

-Eh, nada. Quería preguntarte algo...

-Dale, pregunta.

-¿Puedo ir este sábado a tú casa?

-No lo sé, sí, creo.

Lo pensé cuatro veces antes de decirle sí, no era una cita, pero....De igual forma, ¿Qué tal qué me violara? No Emma, no. Saqué mi agenda de tareas y taché todo lo que había hecho hoy, yo era muy organizada.

-Aquí está su pedido.

-Gracias.

Omg, no lo podía creer. ¡Era el chico misterioso que me intimidaba en la cocina!, ¿Que hacía allí? Era obvio que trabajaba pero....Ay no sé. Sí, estaba allí. Él, sus hermosos ojos verdes y sus labios, esos labios. Me sonrojé al instante, fue una reacción inmediata, él lo notó. Se retiró de mi mesa haciendo una sádica sonrisa como si hubiera hecho algo malo. No le quité ni un instante la mirada hasta que se alejó de mi vista. Respira Emma, no fue nada, solo es una persona. Una persona más. Bah, ¿y si había alucinado? Era imposible.

In the dark¡Lee esta historia GRATIS!