Capitulo cuatro - Ven conmigo

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Mi despertador sonó aproximadamente diez minutos hasta que decidí apagarlo, me deshice de las frazadas que impedían moverme, me senté sobre la cama y me puse de pie para ir al baño.

Lavé mi rostro, cepillé mis dientes, y arreglé mi cabello en un moño desordenado. Hice lo primero y salí del baño.

Busqué ropa en mi armario, opté por ponerme un pantalón holgado y una sudadera y mis tenis deportivos.

Bajé las escaleras rápidamente y fui a la cocina.

—Hola —dije sin emoción.

—Buenos días cariño —canturreó mi madre alegre.

—No son buenos días para mi, mamá —me senté a desayunar. — ¿Y Ashton?

—¿Qué te pasa cariño? —se sentó junto a mí. —Ash no se levantara temprano hoy —sonrió.

—Olvídalo mamá —le sonreí lo mejor que pude— tomaré una tostada, un poco de café y me iré a la escuela —me encojo de hombros.

—Debes comer más —me regañó— ¿comiste anoche en lo de Travis? —inquirió curiosa.

—¡Joder mamá, si he comido! —dije perdiendo los estribos.

—¡Alice! —me reprochó— háblame bien porque te he hablado bien.

—Por amor de Dios mamá, es que ya me has cansado preguntándome siempre si comí, ¡joder! —subí rápido a mi habitación, agarré mi celular, mi mochila y bajé nuevamente. —Luego nos vemos —dije sin mirarla y salí de casa.

Revisé mi celular, tenía miles de mensajes de Clhoe, ninguno de Trav y ninguno del desconocido. Conecté los auriculares y los coloqué en mi oído, busqué el reproductor y comenzó a reproducirse la música.

Luego de unos quince minutos aproximadamente llegué a la escuela, observé el lugar en ‘Santo Jesús’ era un colegio privado, que constaba de pagar una cuota todos los meses, pero podías venir con la ropa que querías, eso era lo bueno.

Me adentré por el gran establecimiento en dirección a mi casillero.

Iba distraída y me choqué con alguien, levanté mi vista y me encontré con la mirada de Travis.

—¡Joder Alice! Eres como un maldito grano en el culo —dijo él.

—me reí sin gracia— Travis, ésta es para vos —e imité la acción que le había hecho al conductor y me giré sobre mis talones.

Llegué a mi casillero, ingresé la clave y guardé mi mochila ahí.

—¡Estás viva, gracias a Dios! —chilló la voz de Clhoe a mi lado.

—Desgraciadamente —sonreí— ¿cómo estás Clhoe? —me apoyé sobre mi casillero.

—Bien, ¿por qué no respondiste ninguno de mis mensajes? —preguntó indignada.

—No tenia ganas de hablar con nadie.

—¿causa? —enarcó sus cejas.

—Peleé con Trav, y un jodido desconocido me está mandando mensajes.

—ella cubrió su boca con su mano— ¿y no tienes ni idea quién es? ¿te fijaste en la foto de contacto?

—Sí, y tiene el logo de los Gun’s and Roses —me encojo de hombros— por lo menos es un desconocido con buen gusto —me encojo de hombros.

—¿Por qué peleaste con Trav?

—Cosas nuestras Clhoe, no quiero hablar de eso —me lamento.

A punto de caer¡Lee esta historia GRATIS!