18-La Cabaña ll

856 121 75
                                    

El aludido no sabía de qué hablaba aquella morena. Hasta que vio un portaretratos con su imagen en aquel altar para fallecidos. Donde descansaban dos portaretratos más.

-¿Quienes son ellos?—refiriéndose a esas dos otras personas de procedencia desconocida para ella. Un hombre y una mujer. Mujer que juraba haber visto en algún lado ya.

-Mis padres.

-¿Murieron?

-Sí.

-¿Entonces que hace tu imagen ahí junto a ellos?

Atilio sintió que su mundo de repente daba vueltas ¿Cómo respondería aquello? ¡No podía contarle la verdad!
.
.
.
Tras unos minutos en silicio Atilio le propuso a Victoria salir de aquel furtivo lugar. A primera instancia Victoria se negó quería saber todo lo que allí estaba oculto más terminó aceptando tras hacerle jurar a Atilio que tenía que contarle toda la verdad sobre ese altar y sobre esa especie de sótano.

.         .         .

Una vez ambos estuvieron de vuelta em la habitación de Victoria, Atilio llamó a Ramón que era el encargado del mantenimiento de la cabaña para que revisara que había fallado para que la compuerta que daba a aquel sótano se hubiese abierto sin tan siquiera ser tocada.

-Ya revisé patrón todo está en perfecto estado. Debe haber sido el día que bajé a ponerle flores a su padres y...

Atilio abrió los ojos como platos. Ramón entonces supo que estaba hablando de más.

-Y bueno de seguro me dejé la puerta abierta...discúlpeme—apenado.

-¡Que no se vuelva a repetir Ramón!

-No patrón. Señorita Victoria discúlpeme usted también.

-Yo no disculpo a nadie, casi me mato ¿Sabes el susto que me llevé cuando me posé encima de esta fea alfombra y el piso bajío mío se abrió?—irritada.

-¡Victoria ya basta!—advirtió Atilio—Ramón retírate.

Una vez estuvieron solos el silencio reinó por uno minutos.

-Vamos Atilio estoy esperando respuestas—habló de primera.

-¿Qué quieres saber Victoria? Eso es un sótano que hicieron mis padres sabrá Dios para que...cuando murieron los empleados quisieron hacerle un altar en su nombre ahí en el sótano bajo la habitación que los acogió por muchos años, testigo de entregas de amor y esa retahíla de cursilerías.

Victoria asiente.

-Eso está muy bien ¿Pero por qué tu foto estaba junto a ellos?

-Seguro fue una confusión de los empleados. Mañana hablaré con ellos para que me expliquen—se justificó.

-¿Sabes qué? No te creo absolutamente nada.

-Tú problema si no lo crees—se acomoda el cuello de su camisa pijama en un gesto de ahogo—Hasta mañana.

-¡Atilio no he terminado de hablar contigo!—grita ella furiosa.

-¡Yo sí!—sentencia tras un litigante portazo.

Victoria furiosa tamborileó con sus pies la madera del suelo bajo ella. De repente un súbito mareo la recorrió que la hizo caer afectada sobre la cama.

Por un momento cerró los ojos buscando que la habitación a su alrededor dejase de dar vueltas como trompo y vio nuevamente una súbita imagen de aquella misma mujer pixelada con dos bebés entre los brazos.

The Rivals_A&V (Terminada) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora