Capitulo 3. MARIPOSA

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Subí a mi habitación a bañarme, mis padres estaban discutiendo sobre que corbata debería llevar mi papá a la cena de mi madre. Mientras discutían si la corbata se vería bien con el vestido de mi madre, me di un largo baño, Eros había hecho que me olvidara de casi todo lo que había ocurrido.

Acababa de salir de bañarme cuando mi mamá entro de la nada a mi cuarto, me sentí invadida y agarré otra toalla, estaba fatigada tanto física como mentalmente y no quería discutir más.

—¿Se ve bien mi vestido? — me preguntó sin darse cuenta de que acababa de salir del baño.

— Se supone que tu eres la diseñadora no yo — le dije mientras me acercaba a mi armario a escoger un vestido decente, la mayoría de mis vestidos eran diseños que mi madre me hacía, se la pasaba en su estudio dibujando y haciendo diseños a lo puro loco.

— Alma por favor — me dijo mi madre mientras se acercaba a mí y examinaba mi armario — este — me dijo agarrando un vestido largo y rojo descubierto de la espalda.

No quería estar expuesta, no quería que alguien me viera, si pudiera ir con un panas y mi sudadero estaría perfecto, pero a fuerzas ella quería que fuera y que me arreglara y mostrara una gran sonrisa a gente que no me agrada.

— No creo que te quede, mejor quédate el que traes.

— No es para mí, es para ti — me dijo acercándose a mi tocador revolviendo todo, haciendo caso omiso a mi tono de voz — tienes un desastre.

Suspiré mientras quitaba papeles de mi tocador, ella quitaba algunos perfumes y revolvía mi joyería, me acerqué a ver que buscaba, pero cada vez que me proponía a ayudarle ella quitaba mis manos y seguía buscando.

>> ¿Y  el collar ese bonito, que tiene toques dorados que te pusiste para la boda de Martha?— me preguntó dándose vuelta y dejando al fin tranquilo mi tocador, y por primera vez desde que entró al cuarto notó que estaba en toalla.

Bufé y agarré la ropa interior que me iba a poner, caminé al baño con la ropa interior en mi mano mientras la mirada de mi madre me seguía por todo el cuarto.

— No sé, creo que esta en el segundo cajón­­ — le dije desde el baño.

Oí como abría eufóricamente los cajones y sacaba cosas, oí sus tacones caminar por el cuarto y salí del baño en ropa interior, estaba poniendo el collar largo encima del vestido rojo que había sacado.

—¿Porqué este vestido?—dije cuando terminé de ponérmelo —¿porqué no mejor el azul?

— Porque me gusta cómo se te ve este vestido con tu tatuaje de la espalda, a parte, habrá muchos fotógrafos y varios socios míos, y quiero que empieces a modelar — me dijo mientras agarraba mi cabello en un chongo casual, con uno que otro cabello suelto, que, a decir verdad se veía muy bien.

Tenía un tatuaje en la espalda, las alas de una mariposa, al principio mis padres se habían molestado mucho, pero un día mi mamá me tomó una foto, estaba de espaldas en la playa con un bikini y el mar de fondo, la foto quedó tan bonita, que me dejó conservarlo con la única condición de que si quería otro tatuaje le dijera. En ciertas cosas es muy permisiva, solo si le gusta el resultado final o si obtendrá algo y recién me daba cuenta que obtendría algo, usarme como a todas las demás chicas.

—¿Qué tú quieres qué? — le dije, me agarró de los hombros, me volteó y me sentó en la cama para maquillarme — Puedo sola — dije quitándole la brocha.

— Sí, mira, si te tengo a ti como modelo, ya que yo no puedo, me pueden ayudar a poner mi propia línea de ropa — dijo con una sonrisa y me puso el collar.

El Dios del Amor¡Lee esta historia GRATIS!