Bianca 

Abrí los ojos, y sentí calor en mi mejilla.Regina sólo se quejaba, pero no acotaba nada sobre su odio. 

Intenté pararme, pero sentía mi cuerpo paralizado, lentamente fui cayendo al piso.Presioné mi rodilla, sollozando.

Me tranquilicé, sabía que nosotras éramos mucho más fuerte qué este lugar.No nos iba a consumir, no le íbamos a dar el gusto. 

Con una luz nos alumbraron la cara, apareció una figura reconocida.Sonreí maliciosamente.

-Hola hermanita, ¿me extrañaste?- dijo acercándose hacía mí.Solté un grito de dolor, jamás nos habían dado drogas tan fuertes. 

Arqueó las cejas y se acercó a mi oído. 

-Logré venir- susurró

-¿Cómo hiciste para qué te dejarán entrar?- pregunté aguantando el dolor. 

-Es un secreto- 

-Sabes qué se me da bien guardarlos-.Se escogió de hombros, y me sonrió. 

Se escuchó un chirrido, indicaba qué era hora de comer.Me ayudó a pararme, y me encaminó hacía el comedor.

Nisiquiera sabía en qué día estábamos, cuanto tiempo estuve así, ni tampoco la razón por la cuál terminé en aislamiento. 

Entre los pasillos, todos nos saludaban.Incluso, Marine, la chica qué intentó hacer un ritual diabólico en la casa de su vecino; Leah, quién estaba pasando por depresión y bulimia.Y el chico que besó Regina, él mató a todos los qué lo adoptaban, se llama Bruno. 

Los gritos en la sala de emergencia formaban el caos.Había una mujer mayor a la qué intentó hacer magia, realmente no sé imaginaba qué tenía que usar un cuchillo de cotillón, y no uno mortífero, básicamente ella misma se atravesó.Y todos entendemos qué usó un acto de magia cómo excusa para liberarse de este lugar de alguna manera, había perdido todo y se estaba muriendo aquí, no es el mejor lugar para morir.Nadie está a salvo en este lugar.

Jamie se sentó a mi lado. 

-Joyeux Anniversaire(1)- dijo imitando la voz de su padre. 

-Merci(2)- le contesté haciendo una mueca.

Hubo un silencio incómodo, deje que hablará Regina.Ella siempre sabe que decir y nunca sé queda callada, aunque yo no sea introvertida. 

-¿Cuándo nos sacarás?- 

-Quizás mañana, puede pasado o nunca- 

-Hicimos un trato- gritó enfadada. 

Se paró de la silla, y se pegó a nuestra cara.Mirándonos directamente a los ojos. 

-Presentaron cargos por el accidente, la policía esta buscando al culpable, porque Madison describió una persona.El trato se acabó- le tomó la manó de manera brusca. 

-No sé termina hasta que nosotras lo digamos, más te vale estar de nuestro lado, sé varias cosas qué te costarán más que un interrogatorio con la policía- 

-Ojalá te pudras- 

Nos escupió en la cara. 

                                           ***

Madison

Clavó su mirada en mí, esperando que le contestará algo coherente, pero sólo me quedé en silencio. 

-No evadas mi pregunta, sabes de qué estoy hablando- me presionó.La miré, y me levanté rápidamente. 

-Perdón, no puedo- dije mientras me alejaba de su casa.

La recta final¡Lee esta historia GRATIS!