Justin se agachó a su altura para verla mejor.

-Sí puedes, bebé –la animó-, estamos a pocos metros.

-En serio, mi cuerpo no me lo permite. Supongo que todos esos vampiros y hombres lobos tenían razón: no era digna de cumplir la profecía. Incluso el Espíritu Traicionero lo sabía y Michael.

-¿Entonces eso es todo? ¿Te rindes así? ¿Después de todo lo que hemos vivido? Esa no es la _______ de la que me enamoré. –Se puso de pie y cruzó sus brazos.

-¿Estás… enamorado de mí? –Levantó la mirada hacia él.

-Sé que parece una locura –se sentó a su lado-, un sentimiento muy fuerte a pesar de que me conociste hace una semana, pero yo sabía la profecía desde que era un bebé. Siempre le pedía a mi madre que me contara la historia antes de dormir. Hace un mes atrás papá me advirtió que la profecía se acercaba y sentí la necesidad de velar porque se cumpliera. ____, te llevo observando desde hace un mes. Siguiendo cada uno de tus pasos, asegurándome de que nadie te hiciera daño.

-¿Me espiabas? –Preguntó, con sorpresa.

-Ya sé, suena demasiado acosador, por eso no te lo había dicho. Temía que fueras a pensar que era un loco.

-De hecho lo eres –rió.

-Este loco ha mantenido tu trasero a salvo, así que deberías agradecérmelo.

-Gracias, Justin. Por todo. Por salvarme la vida innumerables veces, por hacerme vivir la mayor aventura de toda mi existencia y por enseñarme a amar de nuevo.

Enseñarme a amar de nuevo.

Enseñarme a amar de nuevo.

Enseñarme a amar de nuevo.

Esas palabras retumbaron es su cabeza una y otra vez. Ella acababa de decir que lo amaba y su corazón revoloteó como si fuera un niño de nuevo. Inmediatamente reaccionó, la besó. Un beso salvaje y lleno de necesidad, sabiendo que sería su último beso. Mientras sus lenguas luchaban entre ellas, lágrimas cayeron por las mejillas del castaño. ____ estaba tan cerca y tan lejos al mismo tiempo. No quería perderla. Si ella moría, no le quedaría nada. Volvería a su vida aburrida, en donde lo único productivo que haría sería cazar para alimentarse.

____ le despeinaba el cabello mientras él la tomaba de la nuca para acercarla tanto como pudiera. Justin cortó el beso depositando un último en su mejilla.

-¿Justin, qué tienes? –Lo miró con preocupación-, ¿por qué lloras?

-Te amo, ______ -respondió en cambio-, te amo como nunca he amado a alguien.

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Una Profecía | Justin Bieber y _______ VanGlodius¡Lee esta historia GRATIS!