Ya estaba casi instalada en mi nuevo hogar, era una casa linda pero un poco pequeña, le pinte color salmón y pinte el cuarto de los niños azul y lo decore estilo espacio exterior, con planetas y extraterrestres, aún me faltaban algunos muebles y cosas así pero poco a poco íbamos saliendo adelante.

Los niños estaban tristes y desanimados todo el tiempo, por suerte estaban mis primos para que pudieran jugar con ellos, Bobby ya tenía 13 años, Mackenzie 11 y el pequeño Jake 7 años, jugar con ellos animaba a los niños y todos se llevaban bien, sabía que tarde o temprano tendrían que adaptarse.

Britt me visitaba todos los días, ella aún vivía con sus padres, a veces me cuidaba a los niños, comencé a trabajar en un despacho de abogados a lo mejor no era tan prestigioso pero al menos tenía un empleo, los niños estaban por comenzar las clases y había gastado demasiado en la mudanza y todo lo que la casa necesitaba.

Era increíble ya había pasado un mes, en todo ese mes sólo pude ir dos veces a Portland y Carlos llegó una vez a Salem, esas veces que fui apenas pude ver a Diego, los niños llegaban y Carlos se los llevaba rápidamente y mis padres se molestaban porque no podían pasar tiempo con ellos.

Nos íbamos los viernes por la tarde y regresabamos los domingos por la tarde, prácticamente los niños sólo pasaban con Carlos y yo en casa con mis padres pero Diego sólo llegaba los sábados un rato, esto de viajar me hacía sentir muy agotada, eran 3 horas de camino y el lunes al trabajo, era matador!

Había acordado con Carlos que un fin de semana del mes los niños pasarían tiempo con sus abuelos, al fin de semana siguiente él tendría que llegar a Salem, luego yo viajaría de nuevo a Portland y el siguiente fin de semana él y así sucesivamente, ambos estábamos agotados pues trabajábamos mucho y a los niños les desesperaba tener que viajar, por más que quería hacer de nuevo mi vida no podía, Carlos siempre estaría ahí y siempre regresaba a Portland, a los malos recuerdos y esto me estaba cansado, más me hubiera valido haberme quedado y tratar de ser fuerte...

-¿Porque no vamos por algo de comer? Dijo Diego luego de que Carlos se llevó a los niños.

-Claro que si, ya ves que ni pasamos tiempo juntos.

-Es cierto, Perdóname, me ha tocado trabajar también los fines de semana, a veces cada cierto tiempo nos cambian los horarios.

-Es cierto, bien entonces vamos.

-Perfecto, hasta luego mamá ya regresamos.

-Ok cuidence los veo luego.

Nos subimos a su coche y nos dirigimos a la ciudad.

-¿A donde iremos?

-A mi casa, te voy a preparar algo delicioso.

-Que bueno me parece perfecto.

-Se que no te gusta mucho frecuentar la ciudad.

-Si es cierto.

-Bien pues iremos a mi casa.

Llegamos a casa de Diego y estaba impecable como siempre, pasamos comprando algunas cosas y fuimos directamente a la cocina y comenzó a preparar la comida y yo lo miraba detenidamente, se veía tan lindo.

-¿Que tal la vida en Salem?

-Muy tranquila, tengo un buen trabajo y pues a los niños ya les esta gustando un poco, pero esto de estar viajando y viendo a Carlos todo el tiempo no me facilita las cosas.

-Si verdad, se supone que ibas a dejar eso atrás y tarde o temprano regresas.

-Me siento tan cansada todo el tiempo, no me gusta estar así.

Hermanos Gemelos 2¡Lee esta historia GRATIS!