1. Calíope

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Respiro nerviosa. No sé dónde estoy, lo veo todo negro. Ni si quiera sé cómo he llegado aquí. Recuerdo que me encontraba en un callejón.Un callejón sin salida.

¿Qué más? Piensa Cali. Huía de unos hombres que me perseguían pero ¿por qué?

Oigo cómo una puerta se abre,intento llevarme las manos a la cara pero las tengo atadas detrás de la espalda. Posiblemente la razón porque todo esté oscuro sea que tengo una venda atada. Estoy nerviosa. Me encuentro indefensa y sé que me pueden hacer lo que quieran. No puedo defenderme.

 

Tenemos a una chica tonta,no se mueve.

 

De nuevo voces en mi cabeza,me atormentan continuamente y no sé cómo hacerlas callar. Estoy loca. Lo triste es que soy consciente de ello y aún así no se van las voces. Eso de que aceptar el problema es el primer paso no funciona.

Es estúpida,¡cada vez traemos a más chicos inútiles, se merecen estar encerrados!

 

Me enfurezco,quiero que paren.

-¡Cállate ya!-grito a nadie en concreto.

La voz cesa y aparece otra voz,pero esta vez parece que no está en mi cabeza. Alguien me está hablando.

-¿...estas escuchando?-parece impaciente- Si no te mueves te muevo yo. Sal del coche.

Noto algo pesado contra la sien. Una pistola. Me deslizo desde donde me encuentro identificando con un pie dónde puedo pisar,encuentro un sitio en el que no encuentro suelo bajo mis pies. La salida de mi prisión. 

No es tan estúpida.

 

Noto que retiran el arma y el tacto de una mano sobre mi espalda empujándome pacientemente a salir. Son unos captores un tanto extraños. 

Me retiran la venda de los ojos y me encuentro con un enorme edificio de hormigón con ventanas espaciosas y enormes que tocan el suelo y el techo de cada planta del edificio.

¿Me llevan a una oficina?¿qué van a hacer?¿me han capturado para darme un empleo?

Siento la mirada de un hombre trajeado de negro que me hace señas con la cabeza para que avance. Si está impaciente no se le nota demasiado.

El interior del edificio es tan impresionante como aparenta. Me encuentro con un enorme recibidor con las paredes y el suelo totalmente negros, hay varios sillones blancos colocados a uno de los lados simulando una sala de espera moderna,al otro lado se observa lo mismo sólo que en uno de los sillones hay otro hombre trajeado de negro. Al fondo hay un enorme mostrador también blanco. Nos dirigimos hacía el fondo.

-¿Qué...qué hago aquí?-digo nerviosa.

Siempre lo mismo, hacen preguntas, se ponen nerviosos y lloran.

 

Me enfurezco al escuchar la voz pero no grito. El hombre trajeado no me contesta.

Me fijo en que hay varios ascensores modernos entre la sala de espera y el mostrador. Me doy cuenta de que no vamos hacia el mostrador sino a los ascensores.

Tengo miedo. Lo último que siento es que me flaquean las piernas y caigo al suelo.

Vuelve a estar oscuro pero tengo la convicción de que ésta vez no hay venda que me cubra los ojos. Tanteo el frío suelo en busca de algo que me ayude ver. No hay cerillas ni nada. Qué estúpida ¿cómo iban a dejarme mis captores una linterna y el material necesario para sobrevivir?

Al tantear el suelo me he dado cuenta de que no dispongo de una cama en condiciones es más bien una elevación del suelo que han pulido y alisado para que haga de cama,lo único que tengo es una manta y una especie de almohada. La estancia no es muy pequeña,puede que sea entre unos diez metros de largo...aunque no entiendo la necesidad de que sea espaciosa si no dispongo de mucho.

No sé cuanto tiempo estuve inconsciente y cuánto llevo aquí pero no hay nada que me lo indique. Algo más: tampoco hay ventanas. Pero ¿y la puerta? 

Han pasado horas. O puede que lleve aquí no más de media hora,pero esta quietud en el ambiente,cómo si no hubiese un cambio aparente me hacía tener una incertidumbre. 

Hace rato que encontré la puerta,tras tantear las paredes me di cuenta de que por una parte la piedra era distinta, con un agujero que antes hacía de pomo pero posiblemente lo quitaron. También descubrí una lámpara colgada del techo al parecer la amplitud de la estancia no tenía nada que ver con la altura del techo que,si pegabas saltos lo rozabas con las manos. 

La lámpara estaba averiada así que me tocaba estar a oscuras.

Oigo el crujido de una pesada puerta al abrirse.

 

Pero si está consciente,aguanta más de lo que creía.

 

¡De nuevo esas voces! Había tenido paz y tranquilidad durante un tiempo y eso hacía que estuviese menos tensa pero siempre volvían cuando había gente. Me estaba desesperando.

-Vamos,rubita,esa vez no te lo repetiré más veces.

 

Estúpida niña.

Me pongo derecha y estiro los brazos pegándolos a mi costado,convierto la manos en puños y me muerdo la lengua para no gritar.

Salimos de mi "celda" y me tranquilizo al ver una luz colgada del techo que alumbra todo el pasillo. Los pasillos están llenos de puertas cómo las mías y...¿están saliendo más chicos de esas celdas?¿no soy la única?

-¿Qué...?-estoy apunto de preguntar de qué se supone que va todo esto pero me interrumpe un grito.

Alcanzo a ver cómo un hombre trajeado sale corriendo de una celda gritando como un maníaco,tiene el traje completamente en llamas ¿cómo lo habrá hecho la chica o chico de esa celda para bajar la lámpara y prender el traje?

Mierda,la chica de fuego ha vuelto a atacar.

 

¡AYUDA!¡AYUDA!¡ME QUEMO!

 

Ahora son dos voces,no puede ser. Creo oír una tercera pero intento no concentrarme demasiado y me alzo en puntillas para ver quién es el responsable.

-¿Pero qué...?-contengo la respiración,tengo que estar soñando.

En una de las puertas hay una chica con el pelo de color fuego y los ojos rojos,me doy cuenta de que es guapa pero cuando deslizo la vista hacia sus manos. Sólo veo un fuego tan rojo como su pelo.

Angelical¡Lee esta historia GRATIS!