Algo que nunca sentiste antes

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Aura se las apañó fácilmente para llegar a Ciudad Portual. En el muelle de Azuliza, el Señor Arenque la esperaba y sin que ella dijera nada le ofreció ir hacia allí en barco.

Ciudad Portual era enorme, a parte de tener el Centro Pokemon y la Tienda que la gran mayoría de ciudades y pueblos tenían, estaban el puerto, el Palacio de Concursos y el mercado. Decidió ir y echar un vistazo por toda la ciudad. Por la curiosidad, entró al Palacio de Concursos y se encontró con Ariadna, una estrella concursando con los Pokemon. Ariadna era una chica algo mayor que Aura, pero aun así se notaba que era bastante joven. Tenía el cabello y los ojos azul celeste, y llevaba un vestido del mismo color. Con ella iba su Altaria, cuyo nombre era Ariblú. Esta estuvo hablando con ella un buen rato, y decidió regalarle un vestido para que probase a participar en los concursos. Resultaron dársele bastante bien, puesto que en el primero que participó, ella y su Skitty se hicieron con la victoria. También pasó por el mercado y el puerto, aunque no se interesó gran cosa por ninguno de los dos lugares. Sin embargo, no salió de la ciudad tan contenta como esperaba. En la puerta del Museo, de nuevo se encontró con aquellos tipos tan extraños vestidos de azul. Resulta que se hacían llamar Equipo Aqua, y pretendían robar en el museo. No podía permitir eso, por lo que se enfrentó a todos los reclutas del Equipo Aqua, uno por uno. Tras aquel incidente, abandonó Ciudad Portual a la mañana siguiente.

Su siguiente destino fue Ciudad Malvalona, a la cual llegó sin problemas gracias al camino de bicis, con el que se guió para llegar. Era una Ciudad muy grande, con establecimientos por doquier en los que se vendían toda clase de cosas. La curiosidad la llevó a investigar toda la ciudad, incluyendo los límites de esta. En el extremo de la derecha, se encontraba Pueblo Verdegal, donde se respiraba un aire puro y limpio. Aquel pequeño pueblo también era la ciudad natal de Blasco, aquel peliverde tan vergonzoso. En el extremo de la derecha, había una ruta muy reducida, que podría considerarse una playa muy pequeña. Y en el extremo de arriba se extendía la ruta 111,  que continuaba hasta llegar a la Zona Desierto, o si girabas, hacia el teleférico que subía al Monte Cenizo. Aura decidió quedarse esa noche a dormir en Ciudad Malvalona, ya que tenía pensado desafiar al líder de el gimnasio de esta, Erico. Erico se especializaba en Pokémon de tipo eléctrico, y a ella no le resultó nada fácil derrotarlo. Su Taillow salió muy mal parado de aquel combate, pero su Combusken, hábil y letal, la llevó hasta la victoria. Tras derrotar a Erico, este le contó que hace poco lo había derrotado Bruno, su amigo, y que le había preguntado por ella. Posiblemente seguiría en Ciudad Malvalona, por lo que empezó a buscarlo. Tras recorrer la ciudad entera sin obtener resultado alguno, se dio por vencida y pensó que igual se habría marchado ya. Miró el cielo, y a pesar de la cantidad de luces que desprendía Ciudad Malvalona, pudo darse cuenta de que era de noche. No estaba cansada, así que decidió darse un paseo. Dando tumbos por la ciudad, llegó a la pequeña playa donde había estado antes, y en la orilla reconoció a una figura un tanto familiar. Alto. Pelo plateado. Ropa negra. No podía ser otro. El viento le agitaba el abello y la chaqueta, y Aura se quedó un buen rato parada detrás de él, mirándolo desde aquella perspectiva. Fue entonces cuando, al igual que la otra vez, la suave voz de él rompió el silencio.

-Me sorprende tu capacidad para quedarte embobada.

Aura volvió en sí al instante, enrojeciendo ante aquel comentario.

-Estaba mirando el mar, no te equivoques.

-¿Estás segura de eso?

-Completamente.

Y de nuevo, el silencio volvió a apoderarse de aquel encuentro. Máximo seguía exactamente igual, callado, mirando el cielo. En cambio, Aura parecía bastante incómoda con esa situación. Quería hablar, quería decir algo, pero su cuerpo se lo impedía. Sin embargo, le echó valor y se colocó delante de él, sonriendo. De alguna manera, su corazón le pedía que hablara con él.

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