Summer.

"We both know that the nights were mainly made for saying things that you can't say tomorrow day."

Mi idea de un día tranquilo no se parecía en nada a esto. El hecho de tener que trabajar en un club por las noches como bailarina no era nada malo, al contrario: disfrutaba quemando adrenalina y tenía bebida gratis durante toda la noche- con la única condición de que estuviera sobria durante mi actuación- lo cual era un plus teniendo en cuenta las muchas veces que he despertado resacosa en una casa desconocida y sin la mayor parte de mi ropa. Pero cuando tenía que asistir a ensayos durante prácticamente toda la mañana, ahí, ya no estaba tan feliz.

Sin embargo ahí estaba yo, con el pelo recogido en un moño desordenado y con una camisa blanca y ancha bailando encima de la barra del bar. La música sonaba a todo volumen, como si ahora mismo no fueran las cuatro de la tarde sino la una de la mañana, y yo tenía los ojos cerrados mientras movía mis caderas al ritmo de la música.

Era extraño, cuando bailaba entraba en una especie de trance, que me hacía olvidar todo: quién era, dónde estaba, qué hora marcaba el reloj... y qué había hecho para llegar ahí. Es como aquel pintor que se pasa horas y horas frente a un lienzo, pintando y volviendo a dibujar infinitas formas, creando volúmenes, intentando que su obra cobre vida, que su imaginación viva a través del papel en la mente de la gente; o como aquel cantante o compositor, que pasa la mitad de su tiempo con un bolígrafo y un papel cerca de él en busca de algo sobre lo que merezca la pena escribir, algo que haga saltar una chispa en quien más adelante lo escuche o lea. Para ellos la palabra tiempo no existe, pues pasan tanto tiempo cegados por su pasión, que apenas se dan cuenta de que es hora de descansar.

Quizá yo no era como ellos- mi vida no dependía enteramente de lo que me viniera a la cabeza- pero bailar era algo importante para mí. Y para olvidar.

- Mueve las caderas más despacio y desabróchate un botón más de la camisa - gritó una voz entre todo el sonido. Mis ojos se abrieron para encontrar a mi compañero Hunter sonriendo, de pie, debajo del podio donde estaba de pie.

Solté una carcajada mirando al techo, mientras hacía lo que me había dicho.

Cuando la música acabó, me di mentalmente un par de palmadas en la espalda y bajé de la barra del bar para encontrarme con aquel chico. Me tendió un café con chocolate- era una de las cosas que siempre hacía cuando terminaba de ensayar-. Mi favorito. Por este tipo de cosas le quería tanto.

- ¿Te ha dicho Brooke el horario de esta noche? - preguntó, mientras yo daba un gran sorbo de mi taza y cerraba los ojos. Delicioso.

- No he visto a Brooke en todo el día. Deduce tú, genio- Hunter comenzó a reír, algo que siempre hacía cuando me volvía sarcástica con él. Pronto le encontré en silencio y mirándome fijamente, con sus ojos verdes brillando intensamente.

Había sido amiga de Hunter desde el primer momento que entré a trabajar al club Cheshire, ya hace un par de meses atrás. Había oído que necesitaban una bailarina suplente, y, recién llegada a la ciudad yo necesitaba desesperadamente un trabajo. Así que no dudé un instante en ir al mismo sitio donde ahora estaba trabajando, y hacer la entrevista con la dueña del lugar. Y ahí fue cuando me encontré- o mejor dicho choqué- con Hunter. Él en un principio había sido brusco y borde conmigo, y bueno, cabría decir que yo fui igual o peor que él, escapándoseme un "vete a la mierda" y algún que otro "gilipollas" durante la discusión. No fue hasta que Brooke, mi actual jefa, me dio el trabajo y tuve que mantener una conversación decente con él hasta que comenzamos nuestra amistad, lo cual nos llevó- y hablo por mí cuando digo esto- unas cuantas semanas.

Vale, sí, quizá nuestra amistad no surgiera desde el minuto cero, pero una vez que me molesté en conocer al chico de pelo revuelto que estaba sentado frente a mí, no pude evitar querer conservarlo en mi actual vida. ¡Y es que era prácticamente imposible que Hunter no te cayera bien! Era bastante afable y amigable, tranquilo y pacífico, y tenía unos toques de humor muy peculiares. Y siempre me traía un café en los ensayos- dado que él se quedaba observando todas las mañanas-. Se podría decir que Hunter era una de las pocas personas en las que podía confiar. Y dado mi reciente traslado a Sydney, era algo de agradecer. Nunca se me había dado bien hacer amigos.

- ¿Me estás escuchando, Summer? - mierda. Lo había vuelto a hacer. Negué con la cabeza, mientras él volvía a sonreír, divertido-. Te estaba diciendo que esta noche tenemos que estar aquí un par de horas antes. Brooke dice que van a venir no sé qué mierda de gente importante.

- ¿Otra vez? - fruncí el ceño. Sí era cierto que Cheshire era un club algo exclusivo- bueno, quizá bastante-, en el que la mayoría de las noches, si te fijabas bien, entre tanto humo distinguías a varios personajes famosos entrar por sus puertas en busca de su juerga mensual. Pero Brooke no era de las que solían armar jaleo horas antes del evento por la asistencia de algún famosillo, lo cual me extrañó bastante. Así que me sorprendí más aún cuando vi a Hunter asentir-. ¿Ha dicho quién va a venir?

Negó con la cabeza, y no pude evitar dar otro sorbo al café, pensativa. Estaba a punto de hablar, pero el sonido de mi móvil- que estaba aprisionado en el pequeño bolsillo del culotte que llevaba puesto- comenzó a sonar.

H: Enviado a las 16:30.

Hey! Estoy haciendo el gilipollas por Sydney de nuevo y no he podido evitar acordarme de ti. ¿Nos vemos esta noche donde siempre? xx

Sonreí ampliamente. No podía creer que estuviera en Sydney de nuevo.

No dudé en responder:

S: Enviado a las 16:34.

Sé que soy difícil de olvidar. Nos vemos esta noche.

Summer x.

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¡Holaa a todosss! El primer cap ya esta subidoo. Intentaré subir a menudo los próximos. Espero que os guste y que comentéis y votéis!

Un beso x.

Collide | l.h.|¡Lee esta historia GRATIS!